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domingo, 6 de julio de 2014

Ya en semifinales: Holanda, Alemania y Luchito Suarez.

Ya casi hemos llegado a la final y como no hemos tenido tiempo para hablar de los dos semifinalistas europeos, ni del equipo revelación del torneo, ni del equipo decepción, ni del goleador, ni del mejor jugador hasta el momento, ni de las lesiones ni de Luchito Suarez; vamos ha tratar de abarcarlo todo en un solo post.

Alemania
Si hay una palabra que debería agregarse al diccionario como sinónimo de ganador, es alemán. Incluso luego de haber sido partido en dos, literalmente, el país ha logrado sobreponerse y seguir siendo la mayor potencia europea (A diferencia del Perú, que sigue lamiéndose las heridas de la guerra con Chile de 1879 ¡Que si tuvieramos, todavía, Tarapacá, seguro clasificabamos al Mundial!). Los germanos saben sobreponerse a las derrotas como nadie, y más, cuando estas son catastróficas.

Es por eso que, cuando Alemania fue vapuleada en el Mundial del 98 por Croacia, se dieron cuenta que el fútbol de fuerza y de potentísimos centrodelanteros  había terminado. Había que empezar de nuevo, como siempre; crear un nuevo estilo de juego para recuperar la vieja gloria; y, como siempre , lo hicieron de la mejor manera. El fútbol vistoso, de toque rápido, de gambeta precisa y picardia bávara empezó a destacar, claramente, contra el juego rácano, deslucido y ultradefensivo que caracteriza a los su brasileños de la nueva era. Jugadores como Ozil, Goetze, Kroos, Muller  (no nos olvidemos de Reus, que no está convocado) y tantos otros, son los Atreyus que luchan contra la nada que representan Fred y compañía (Recuerden que Neverendind Story es alemana). Si el fútbol profesional fuera un deporte y no la gallina de los huevos de oro de la Fifa, la semifinal no se jugaría y Alemania accedería directamente al último partido.

Holanda
Si hay una palabra que debería agregarse a diccionario como sinónimo de perdedor es neerlandés. Esa condición es tan evidente, que ni siquiera se les conoce como tales, sino que todo el mundo les dice holandeses (Como que a los españoles los tratáramos de castellanos). Los Países Bajos no se conforman con la mediocridad de no clasificar; ellos ilusionan, juegan bien, tocan el balón y, algunas veces maravillan, para perder de manera lamentable en los minutos finales. Su capacidad para ser segundos los ha mantenido a la sombra de las verdaderas potencias europeas. Les pasa en el fútbol, les pasa en la vida. Ni siquiera su progresismo al tratar el consumo de marihuana o la prostitución son lo que fueron algún día. Lo mejor para ellos, sería perder contra Argentina, para que, de esa manera, quede abierto el resultado de la final; la que de otra manera, sería un regalo anticipado para el ganador de la otra llave.


El Equipo Sorpresa
Sin lugar a dudas, Costa Rica. El equipo modesto de un país casi ahistórico (ya sabemos: Historia=Guerras y ellos ni siquiera tienen ejército) ha logrado lo impensable, una auténtica revolución en el fútbol: Convertir un deporte colectivo, en el que usualmente participan once jugadores por equipo, en un acto individual, en el que once jugadores rivales tratan de meterle un gol a un portero. Keylor Navas no es el mejor arquero del mundo, pero nunca nadie, ni Maradona, ha estado tan inspirado y ha sido tan decisivo en un Mundial. Probablemente lo fiche un gigante europeo a una millonada, para sentarlo en menos de un mes y lamentar lo fácil que caen en el marketing de la Fifa; pero nadie le quitará, jamás, lo tapado.

Luis Suarez y otras incorrecciones
Luchito tiene un problema. No sabemos si es canibalismo, un trastorno obsesivo compulsivo o simple estupidez, pero nada tan grave como para merecer el exageradísimo castigo de la Fifa. Esa institución se ha convertido en un verdadero monstruo, adalid de ese gran mal que aqueja a la sociedad moderna, como es la corrección política. La hipocrecía de la Fifa, vendiendo la idea de igualdad, felicidad y amor sin límites que es el fútbol, contrasta con la realidad de desastres económicos a los que contribuyen directamente sus actividades. Este Mundial le ha costado 63 700 millones de dólares al gobierno brasileño (Entre inversiones públicas e inversiones indirectas), lo que no ha pasado desapercibido para el pueblo más futbolero del mundo, que no es, como se ha observado con las muchas protestas, el más estúpido del mundo. Sin embargo, sus turbios manejos financieros, comparables a los del Vaticano, palidecen ante el título de "Árbitro de la moralidad" que se ha arrogado en los últimos años. 

Con tanta banderita del fair play, canciones de ritmos latinos y publicidad lacrimosa, parece que se ha olvidado la esencia del deporte profesional, que es la canalización de la violencia masculina en tiempo de paz. La masa busca sangre, pero cuando no hay guerras se necesita un sustituto y eso lo brinda el deporte, particularmente el fútbol. Los colores de tu equipo reemplazan, efectivamente, a los de tu señor feudal y tu patria luchando con otras es una versión remozada de una guerra mundial.

No somos más que primates violentos y nos matamos a golpes o jugamos a hacerlo y, como en toda guerra, todos los monitos queremos colaborar con nuestro granito de arena en la batalla. Ya sea reventándole el cerebro a un niño desarmado en Afganistán o gritándole puto al arquero del equipo rival. Es lo que hay. 

Particularmente, considero menos peligrosa la agresión futbolera que la militar y pensar que porque prohíban a la masa gritar "negro de mierda" o "maricón" va a acabar con los prejuicios y nos va a convertir a todos en ejemplos de tolerancia. Es como esconder la mugre bajo la alfombra. Pero, claro, lo importante no es el problema en sí, sino las expresiones superficiales: Qué importa mi profundo odio al diferente, que importa si no se me educa para cambiarlo. Lo importante es que no se vea en la televisión. 

Es más, es aún mejor que no tenga forma de canalizar mis frustraciones de trabajador de sueldo mínimo, subeducado e hipermanipulado por los medios para poder servir de carne de cañón en la próxima guerrita en la que se inventará un noble propósito para morir en aras del enriquecimiento del amo de turno.

Pero eso no importa, el fútbol es un negocio y si el mercado dice que la corrección política está in y los hoooligans out, pues así debe ser y a mover las caderas al ritmo de Jennifer López y a golpear a nuestros hijos en privado para no tirar plátanos en las canchas.

¿Qué no hay que permitir expresiones racistas, homofóbicas ni ningún tipo de intolerancia en un espectáculo deportivo para ser mejores personas? Si lo piensas, me retracto, quien sufre de estupidez, no es Luchito Suárez, eres tú. Si realmente llegaramos a ser tolerantes ya no necesitaríamos espectáculos deportivos profesionales.

jueves, 30 de enero de 2014

Nadal contra el mejor de Suiza: Wawrinka

Entre los años 2004 y 2007, salvo por Roland Garrós, el mundo del tenis conoció una de sus épocas más parejas. Existía una guerra sin cuartel entre un amplio abanico de jugadores, por alcanzar la gloria de jugar la final de cualquier torneo contra Roger Federer y estrecharle la mano luego de que te despachara en un par de sets (o en tres, tratándose de un Grand Slam) sin haber empezado a sudar siquiera.


Pero, contrariamente a lo que suele suceder cuando un jugador o un equipo mantiene el monopolio de las victorias en cualquier deporte (como al Madrid de comienzos de siglo, al Schumi de Ferrari o al insoportable hermafrodita de Cristiano Ronaldo) a Federer no se le odiaba por su dictadura de éxitos. Es más, la mayoría celebrabamos cada nueva victoria del suizo como la primera. Incluso sus rivales solían caer rendidos a sus encantos y nunca se oyó más que elogios para Roger, a tal punto que hasta el Períodico de a China le dedicó un post absolutamente falto de seriedad, que más parecía un vulgar publireportaje.


Sin embargo, como sabemos, la naturaleza tiende siempre hacia el equilibrio (Ya sabemos, el yin y el yan y demás dualidades metafísicas que solemos utilizar cuando no tenemos ganas de pensar en términos científicos) y a cada especie le corresponde un depredador. En este caso, de la sabiduría de la naturaleza surgió Nadal: Un tenista que representaba el esfuerzo absoluto, la hipermusculación, el pundonor y la defensa implacable, que se convirtieron en la armas para vencer a la elegancia de bailarina, el cuerpo de oficinista, la parsimonia de reloj suizo y el ataque vistoso, como cuadro de Paul Klee, que nos regalaba en cada jugada Federer.


Naturalmente, ese estilo de juego lo convirtió en alguien insufrible; más o menos lo que sucede a los fanáticos del fútbol al comparar el talento sobrenatural de Messi y el Ronaldo de Cristiano (utilizando, por supuesto, Ronaldo, como sinónimo de basofia miserable e infecta) o a los del cine, cuando comparan la cadencia sutil de Tarkovski con el efectismo palomitero de Spielberg. Es así que se creó un clásico a la altura de un Brasil-Argentina, Napoleón- Wellington, Boca-River, Marx-Smith, Beatles-Stones o coca-anfetas. Durante un tiempo el Nadal-Federer fue más apasionante que el sexo mismo y varios que conozco, cuyos nombres prefiero mantener en reserva, hubieran vendido gustosos a sus novias o hijos para que los dejaran ver, tranquilos, una final de Wimbledon entre ambos.

domingo, 24 de julio de 2011

Se acabó la Copa América: ¡Que empiecen las eliminatorias que estamos encendidos!

Aunque para la prensa comercial, esa que endiosa a Justin Bieber y a Cristiano Ronaldo, el partido importante era el de la final; los hinchas del verdadero fútbol (ese que tiene como objetivo que once jugadores por lado toquen aquel objeto redondo con las piernas, para lograr introducirlo en el arco rival, y no esa especie de boxeo tailandés con balón, que practican los ---guay, con el Para--- con mayor grado de brutalidad) sabemos que el partido esperado era el del tercer puesto, el de las cenicientas, el de los campeones morales, el de los equipos revelación, el de los perjudicados por los árbitros, el que jugarían el peor equipo histórico de la región, con el peor de la última década.

Venezuela hizo lo suyo: Tiene mejores jugadores y un planteo más organizado para ello; pero la mayor de sus limitaciones es el peso de la historia. Cuando nadie da nada por ellos, se matan por el triunfo; pero cuando empiezan a pensar que pueden lograr algo significativo, pues ... llegó el momento de comprar los pañales para la incontinencia. Lo sabemos bien, pues Perú tiene una larga tradición haciendo lo mismo, pero la diferencia es que ...

martes, 5 de julio de 2011

La Copa América: Un Análisis con la Objetividad de Vargas Llosa

El Mundial de fútbol es a ese deporte, lo que la ONU a la paz mundial: Mucha representación global, mucha pluriculturalidad, pero a la hora de las decisiones, son los mismos de siempre, quienes las toman. Es impensable imaginar una final entre Corea del Norte y Bahamas. Ni siquiera entre Japón y Costa de Marfil. El fútbol, como el sexo permitido por la Iglesia, es cosa de dos, (En este caso: América y Europa) y los invitados que no pertenecen a estos continentes son como los extras de una película: A nadie le importan.

Pero el Mundial, a diferencia del cine comercial, se ha convertido en una especie de festival exótico, donde el colorido y la infinidad de tradiciones se mezclan para regalarnos un espectáculo donde el deporte es lo menos importante. Apenas las últimas rondas, cuando ya los invitados se fueron a sus casas, cobra algo de interés lo que suceda en la cancha.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Barza-Madrid: Mourinho en feroz mano a mano con Messi

Todos saben que el verdadero fútbol es el que se juega en Europa (Los campeonatos locales, la Libertadores e incluso el Mundial no son más que pastillitas azucaradas que nos permiten soportar la dureza de no ser ciudadanos del viejo continente, y por tanto, del Mundo). 

Todos saben también que así como el fútbol europeo son los huevos de esturión del deporte; el español es la variedad beluga del balompié y, específicamente, el Barza-Madrid es el caviar Almas que comercializa House y Prunier.

martes, 19 de octubre de 2010

Reymond: El Manco que siempre tropieza con la misma piedra

Cayendo como todo un Ronaldo
No es frecuente que aquel que ha sido bendecido por los dioses con una habilidad por encima de lo común termine justificando dicho regalo divino con la adecuada dosis de esfuerzo y constancia que le permitan elevarse sobre una mediocridad que -por otro lado- si alcanzaran sin mayor apuro. Es que cuando algo se te hace demasiado fácil y sabes -y los demás también- que eres mejor que ellos, pues harás como el conejo y te quedaras dormido (generalmente por culpa de excesivas dosis de alcohol, drogas y sexo) hasta que las diligentes, perseverantes y lentas tortugas no solo te hayan ganado la carrera, sino también hayan copado los puestos laborales a los que aspiras ahora que despertaste de tus sueños de grandeza con una inmensa resaca condimentada con necesidades materiales urgentes. 

lunes, 20 de septiembre de 2010

El Comercial del Bocón y la Corrección Política


Podemos soportar que gran parte de la población mundial se muera -literalmente- de hambre. Que casi toda la población africana, sudamericana y asiática no vaya a acceder jamás a una educación comparable a la de un paìs pobre europeo. Podemos soportar guerras civiles y el terrorismo. Podemos soportar que los Estados Unidos utilicen la excusa sempiterna de su fundamentalismo democrático para intervenir militarmente, un día si y otro también, los países que quieran. Podemos soportar la crisis económica y los rescates financieros que -naturalmente- sólo benefician a quien no pasará a engrosar la lista de los muertos de hambre. Podemos soportar muchas cosas, porque qué le vamos a hacer: la vida no es fácil.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Larissa: Tan poco divina como un Riquelme cualquiera

Debo confesar que la primera vez que vi a Larissa sentí una punzada de amor. La perfecta armonía estética lograda por el pequeño teléfono móvil sobresaliendo tímidamente entre las dos inmensas montañas que hacia el norte se adornaba con un rostro preocupada y fanáticamente angelical; me hizo pensar que el paraíso que los curan aseguraron que obtendríamos si tomábamos la primera comunión, era completamente real, tenía forma femenina y se encontraba de paseo por Sudáfrica, alentando -como yo mismo- a un equipo del montón, porque -tal como lo dijeron los curas- hasta el más insignificante ser (En este caso Paraguay) tiene un ángel que vela por él.

En ese momento decidí tomar un avión y buscarla, a ciegas, en las hostiles calles de Johannesburgo. No me preocupaba demasiado no poder encontrarla pues me la habían prometido los curas y el día de la ceremonia sacramental aquella juro que fui el niño con mayor cara de santo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Farfán y Melissa: El romance entre el fútbol y el baile

Existe una vieja tradición -casi tan antigua como el mismo balompié- que nos cuenta de la íntima relación (de relaciones íntimas) entre futbolistas ¿profesionales? y artistas del espectáculo (cuyo arte suele ser la muestra pública y sin tapujos de generosidades epiteliales, óseas y musculares). Cuando uno de ellos llega a tener cierta fama o consigue un contrato con un club importante, es casi inmediato verlo rodeado de agraciadas féminas que suelen pulular por realities o programas de variedades hasta que una de ellas -ignoramos los motivos aunque los suponemos- llega a ser la "Señora de ...". El matrimonio es fastuoso y kitsch por partes iguales. 

jueves, 15 de julio de 2010

Maradona o el tronar de las vuvuzelas

¡Felicidades! La nueva Italia ha salido campeona del peor Campeonato del Mundo de la Historia. Sólo nos queda, ahora, dar vuelta a la página y tratar de olvidar este infame mes de vuvuzelas y catenaccio.

Sin embargo, no podemos iniciar nuestra abstinencia temporal de fútbol sin dedicarle un post al personaje más polémico de la historia del balompié. Muchos tendrán dudas sobre si fue o no el mejor jugador de la historia pero nadie podrá negar que aún ahora -dieciséis años después de su último Mundial dentro de la cancha- sigue levantando pasiones de una manera que, me atrevo a decir, ningún deportista en la historia ha logrado jamás. Michael Jordan fue el mejor basquetbolista; Federer es (y será por siempre, por los siglos de los siglos) el mejor tenista; Woods, el golfista por excelencia. Y así podríamos hablar de iconos deportivos en todas las disciplinas que representen la esencia del esfuerzo y el talento -en el mismo fútbol podríamos mencionar a Pelé o al Puma Carranza. Pero hay algo que diferencia al deporte de las patadas de todos los demás deportes. Algo indefinible. Algo que lo convierte en la actividad de multitudes por excelencia, en el deporte del pueblo. Y por lo tanto, en la expresión cultural -y no sólo física- más importante del proletariado en el último siglo. Podríamos llenar el post sólo con adjetivos que intentaran describir dicha esencia balompédica, su alcance histórico y socio cultural en el mundo contemporáneo; pero lo resumiremos en una sola palabra, aquella que define por si misma todas sus contradicciones: Maradona.

Maradona entendió en su momento algo que Messi no ha llegado a comprender aún (y ya no creo que lo haga jamás): que el fútbol es un deporte individual donde los compañeros de equipo cumplen la misma función de las bandas en el billar. Puedes utilizarlos para que jueguen a tu favor, pero nunca debes pretender jugar como si fuesen tus iguales. En base a dicha verdad absoluta el “Diez” (siempre será el Diez, así como Fernando Torres seguirá siendo el Niño a los cuarenta) forjó su propia leyenda haciendo grande a una selección mediocre y gigante a un equipo de barrio bravo italiano. La gente del Nápoles entendió que su presencia era un milagro irrepetible para ellos y lo santificó (cosa que deberían hacer ahora los malagradecidos españoles con el pulpo Paul). Los argentinos dieron un paso más y, vista la mano de dios, directamente lo deificaron creando la Iglesia Maradoniana, con no pocos creyentes. ¿Alguién supone que podría existir una iglesia Zidanesca? ¿O Stoichkoviana? Ni David Beckham podría lograr tal grado de fanatismo siquiera en los rinconcitos del Venecia de Macao donde es tan admirado. Basta decir que a pesar de la barba de yonki caballesco, ni los esculpidos abdominales de Ronaldo lograron enfervorizar a las tribunas tanto como el taquito que regaló Maradona para devolver una bola a la cancha enfundado en su traje gris.

Todos sabemos que Maradona dista mucho de ser el deportista ideal; casi siempre gordo, drogadicto empedernido, megalómano (pero no como un argentino, como una docena de argentinos juntos más bien), poco amigo del pensar, sensiblero hasta la cursilería, metido en tal cantidad de escándalos y controversias que no hay ser humano capaz de documentarlas todas (que lo diga el pobre Kusturica), socialista furibundo o sibarita en ejercicio pleno de su hedonismo (de acuerdo al humor que le ponga la pureza de la sustancia del momento) porque a decir verdad él, como el pulpo Paul, no necesita de la razón ni sigue las reglas de la naturaleza. Diego Armando carece de doctrina y no sufre de principios morales (salvo los básicos e infaltables en un futbolista de bien: el amor a la familia y la pelota -y, bueno sí, una cierta obsesión por cierto polvillo blanco). El Diego actúa de acuerdo a lo que le sale de los intestinos así que cague muchas veces encima. Como entrenador no tuvo planes a corto ni a largo plazo pero aún así nos deja la sensación de haberlo hecho mejor de lo que todos esperábamos (lo mismo pasó cuando tuvo su programa de entrevistas, y es que el talento de su zurda basta y sobra para sacarlo de incontables apuros). Muchos suponíamos que era el fin de la leyenda, que por fin se humanizaba para todos ese gordo ególatra de mierda. Pero D10S salió indemne de esta segunda venida y, al pelearse con los hinchas alemanes, dejó en claro que Maradona lo único que no va a ser en la vida es un hombre corriente y -mientas el mundo sea mundo- seguirá siendo adorado y despreciado: como Cristo o Alá pero -aunque comparte su vacuidad con ellos- hizo algo que los otros dos no, y es haber ganado completamente solo una Copa del Mundo.

Hay un estudio sobre Diego Armando que justifica su éxito no en su zurda, sino en que Maradona es probablemente la única persona en la historia de la humanidad que verdaderamente ha gustado de su trabajo y eso logró elevarlo de la mediocridad a la que estaba condenado. La idea original de este post era analizar esa teoría, pero, aparte de adscribirla plenamente, no podemos aportar nada más a ello sino agregar apenas, como sostuvimos al comienzo del post, que Maradona es el espejo de irreflexión en el que se mira el pueblo. Él es el pueblo mismo, y lo es incluso más que la Tigresa del Oriente, aunque eso les joda a tantos.

H. P.

jueves, 8 de julio de 2010

Holanda: La Tercera Guerra de los Bóers será contra España

Confieso que luego de hacer el ridículo sistemático en todos nuestros pronósticos; los redactores de Periódico de a china estuvimos pensando seriamente en afirmar que -así como el Holocausto- el Mundial de Sudáfrica nunca existió. Sin embargo, nuestro deber hacia ustedes, queridos lectores, nos obliga a dejar para las próximas semanas los artículos sobre el Teorema físico matemático de Winnie Cooper (juro por el pulpo Paul que existe) y sobre la libre interpretación sexo-alcohólica del Corán por parte del alegre pueblo de Kazajistán y, con el dolor de nuestros corazones, realizar el análisis de un equipo más: El próximo campeón mundial: La Volkstaat.

Holanda es un país europeo, y como tal, debía dejar su huella en la historia conquistando algunos incivilizados territorios. Así que a mediados del siglo XVI se lanzó en busca del “sueño americano”, y aunque la suerte le sonrió al comienzo, la aventura no fue tan exitosa como podría esperarse, teniendo que abandonar territorio tras territorio, hasta quedar -apenas- en posesión de lugares tan ridículos como las Antillas Holandesas, Surinam y poco más.

Es por eso que Holanda (a la vez que se convertía sucesivamente ella misma en colonia de otros países como España o Francia) trató de probar suerte en continentes menos mediáticos pero de gran potencial económico (tal como hacen los equipos de fútbol ingleses en la actualidad), lanzándose a la conquista de África y Asia. En esta última sus conquistas más importantes se dieron sobre la hoy Indonesia, país que recién consiguió independizarse de la metrópoli (cómo me gusta esa palabra. Me siento Fritz Lang cuando la escribo) a mediados del siglo pasado.

Sin embargo, el logro más importante a nivel del colonialismo -y secuelas a largo plazo- se dio en el África subsahariana. Y aunque el techo puesto por Inglaterra en materia de masacre de nativos, esclavización, emprobrecimiento (y demás perlas que, por obvias, no menciono) era muy alto, Holanda, a través de su sucursal en el hemisferio sur: los Afrikáners, le jugó por momentos de igual a igual a los británicos llegando al preciosismo que caracteriza también a su fútbol, en el año 1948, cuando se oficializó el Apartheid.

Quizás a muchos de ustedes se les haya escapado el paralelo existente entre la selección holandesa y los Afrikáners -no a nosotros que llevamos décadas en esto del fútbol-. Si hasta estos últimos tomaron el apellido de los famosos hermanos Frank y Ronald para autodenominarse. ¿O fueron los mellizos quienes tomaron el nombre para demostrar que los Afrikaneers siempre serán holandeses, y como tales, siempre tendrán representación en la Naranja.

Entendámoslo bien: Sudáfrica no era local en esta Copa. Eso es lo que nos estuvieron haciendo creer los medios de comunicación, pero el desastre de los equipos de ese continente sólo confirmó lo evidente. No había un solo blanco en la selección sudafricana y no porque ellos sean fanáticos del rugby. Repito, es lo que nos hicieron creer. Los afrikáners estuvieron siempre con las vuvuzuelas escondidas pero listas para sonar cuando empezara a jugar el equipo de coloración cítrica, que una vez más vuelve a casa victoriosa y, en un ejercicio de poética revancha histórica. aplastando a los españoles. No estamos ante una vuelta de tuerca en los mundiales. Asistimos, más bien, a la reafirmación de los valores tradicionales de la buena Europa y la supremacía blanca.


Estrellas:
La estrella holandesa en este Mundial y que hizo posible que los afrikaners vayan a disfrutar este domingo de obtener SU Mundial, es -naturalmente- Felipe Melo. Este Mundial tendría seguramente otro finalista si no fuera por la sutileza de su golpe de cabeza para desviar el balón lo justo para que llegase el primer gol contra Brasil; o la expulsión en el momento preciso para evitar presiones y que Holanda maneje los tiempos del partido. Sneijder y Robben son también buenos jugadores pero infinitamente menos importantes que Melo para Holanda. Lamentablemente su estrella no podrá jugar este partido así que Holanda tendrá como principales armas el juego aéreo del metro sesenta de Sneijder o la demoledora presencia física del “hombre de cristal” Robben. Ah, y por último, pero no por ello menos importante: la localía.

Rival:

Ya casi todo está dicho sobre España. Basta agregar que el juego que va enamorando a la afición es aún peor al esperado y por ello, quizás algunos piensen que se encuentra en estas instancias debido a que Iberia ha tomado la posta del juego latino ante la decadencia moral del Imperio Romano y es la encargada moral de esparcir por el mundo el arte del Catenaccio.

Sin embargo, desde esta página y para el mundo, diremos en voz alta lo que no pocos murmuran en los bares y transporte público alrededor del mundo. La única y verdadera razón por la que España está en esta Final tiene nombre propio: PULPO PAUL

Pronóstico:

Holanda se convertirá en el primer país en ganar la copa como local lejos de “la metrópoli”. En la misma tónica, se sabe que Sarkozy ya ha propuesto a Martinica como sede para el Mundial del 2020 y el premio Nóbel de la paz, Obama, ha hecho lo mismo proponiendo a Afganistán.

H. P.

jueves, 24 de junio de 2010

Tangos o Rancheras: El reencuentro entre Argentina y México

El Mundial de Sudáfrica -o el destino, para ponernos a tono con los metafísicos comentarios de los analistas de ESPN Deportes- ha querido enfrentarlos una vez más.

Periódico de a China quiere aprovechar esta ocasión para rendir un pequeño homenaje a los dos países cuya influencia en el resto de países de Hispanoamérica es palpable en innumerables ámbitos, especialmente en el que nos interesa, que es el de la cultura popular.

México y Argentina son los países más grandes entre todos los que tienen como primera lengua el español (o castellano, para que no se resientan algunas susceptibilidades), no sólo geográficamente; sino, además en el saludable deporte de sentirse el centro del Universo. Los habitantes de ambos países sufren de un desmedido apego por los colores de su bandera (con bandera, no me refiero al trapo ondeante que tenemos que “respetar” deshidratándonos en los desfiles escolares como si pre-púberes barrabravas fuéramos, sino de un orgullo patrio irracional que los psicólogos contemporáneos denominan como el Síndrome de “Latenemosmasgrandequetú”)

Sin embargo, mientras que el argentino siente que “es superior porque es argentino”, a la vez reconoce que la Argentina es cualquier cosa menos un paraíso terrenal; que a la hora de desaprovechar oportunidades como país, son como Messi pateando al palo contra Grecia; y, que la rica historia, las enormes potencialidades y el “empuje” de su pueblo sencillamente no existen. Es por eso que la Argentina siempre ha existido mirando hacia la otra orilla del Atlántico, renegando de sus raíces mestizas al punto de italianizar su castellano y eliminar el apellido materno que solemos llevar con mayor o menor orgullo los demás hijos (bastardos) de España. Curiosamente, Argentina sólo existe por un capricho administrativo en la Colonia, al contrario de países como México o Perú, que gracias al buen Pizarro y a Cortés, ahora se debaten en la inexistencia del día a día.

El argentinismo es una sensación espiritual que se basa prácticamente en nada y que exacerba el individualismo -como el sentirse “american” de los que viven al norte de los dominios del Cártel de Tijuana-. “Soy mejor que los demás porque soy argentino, y soy mejor que los argentinos porque soy más argentino que ellos” es el argumento utilizado para justificar el actuar de acuerdo a lo que les salga de las gónadas. Ése, tal vez, es el único mecanismo de protección que poseen para impedir que el delirio colectivo trastoque en suicidio en masa.

El mexicano, en cambio, no sufre (aparentemente) de esa arrogancia tan argentina. No levanta la voz a menos que esté en confianza. No te satura con sus proezas individuales y hasta te hace pensar en cierto nivel de sumisión al responder con un “mande” a la simple mención de su nombre (lo que te lleva, inmediatamente, a desear enviarlo a realizar todas las tareas domésticas que francamente nunca quisiéramos hacer) y, además nos hablan con ese acento musical que tanto nos recuerda a Chespirito, que pensamos que nunca nos podrán caer mal. Pero a poco de iniciar una conversación con un mexicano aflora ese sentimiento extraño basado en su auto-entendida supremacía nacional. Si el tema central son las mujeres, descubrimos que las más bellas del mundo son las de Monterrey. Si hablamos de violencia en Sudáfrica, nos aclaran, que violencia es la de Ciudad Juarez. Si, de corrupción; la suya es la mayor. Lo mismo sucede con lo que se les ocurra mencionar: ¿Que China tiene una cultura milenaria? Milenarios los mayas. ¿Que las universidades alemanas son las mejores si lo tuyo es la ingeniería? Es que nunca has ido a la UNAM. ¿Que pobreza? Nadie se muere de hambre como un mexicano. ¿Que riqueza? El hombre más rico del mundo es mexicano. Y así podríamos seguir eternamente. Así como un argentino nunca se cansa de demostrarnos que él es el mejor y los demás (incluso los demás argentinos) son de lo peor; un mexicano nunca se cansará de asegurarnos que cualquier extremo pertenece a su nación. La afición desmedida que tiene ese pueblo por romper ridículos records Guinnes (como el eructo más largo realizado luego de comer 17 tazones de pozole) sólo confirma lo que mencionamos.

Si el carácter de éstos -nuestros hermanos latinoamericanos- bastara para decantarme por un favorito en el partido, escogería por supuesto que perdieran los dos. Sin embargo, hablaba al comienzo de este post de su influencia en la cultura popular del resto de Hispanoamérica y allí si que es otro cantar: Mientras Argentina nos dió a Charly; México, a Juan Gabriel. Argentina, a Los Fabulosos Cadillacs, Calamaro, Fito, Spinetta; México a Paulina Rubio y a Maná. Argentina a Maradona; México a Hugo Sánchez. México nos ha torturado por décadas con sus telenovelas insufribles mientras que Argentina nos ha regalado los bailes de Natalia Oreiro, capítulo a capítulo de Muñeca Brava, sin crearle ni siquiera un guión. Argentina nos da a Campanella y México al bodrio de Raygadas. Y eso que no hablamos de Gardel o Pedro Infante; de Libertad Lamarque o Verónica Castro; de Atahualpa Yupanqui o de los Tigres del Norte. Termino diciendo que la idea argentina de hacer una serie adolescente para honrar el morbo adulto de ver a escolares con diminutos uniformes en sus primeros escarceos sexuales fue tomada por los mexicanos y, adecuada a su idiosincrasia, la convirtieron en: ¡RBD!.

De más está decir que espero que la goleada sea histórica y que le dure tres mundiales y que, de paso, desaparezca la CONCACAF y México tenga que jugar en el futuro el Mundialito de la Polinesia.

H. P.

martes, 15 de junio de 2010

Alemania o El Desparpajo Infantil

A trancas y barrancas llegamos al último análisis de los equipos mundialistas. Si, sé que en el papel figuran 32 selecciones, pero eso, en la práctica no importa demasiado. Con Alemania podemos dar por finalizado el análisis de TODOS los equipos, a pocos días del inicio del Mundial. Y como somos videntes y magos, les puedo asegurar que Sudáfrica empatará con México y que Argentina le dará un baile a Nigeria, para acabar el partido con un contundente 1-0 por obra y gracia de Heinze. Pero no nos desviemos más, aquí llega por los palos el máximo candidato a ocupar el segundo puesto del Mundial.

ALEMANIA

Ante todo, debemos dejar en claro que, aunque algunos despistados aseguren lo contrario, Alemania nunca ha ganado la Copa del Mundo. Quien sí lo hizo, y tres veces, fue un pequeño estado de nombre similar, llamado Alemania Federal (aunque debió ser la democrática, ya que democracia es sinónimo de elecciones populares de autoridades), que desapareció a inicios de los 90's sin dejar rastro, como Mc Hammer y Vanilla Ice. Si ya nadie habla de Yugoslavia, la URSS, Checoslovaquia, del Imperio Romano o de la Macedonia de Alejandro (que nadie se atrevería a decir que mantiene su legado en el ridículo país homónimo que pulula en los mapas de Europa), ¿porqué deberíamos hacer lo contrario con un país (que aunque los listillos que revisen la Wikipedia asegurarán que sigue siendo la RFA) formado por la fusión de dos antiguos enemigos? ¿Qué pasaría si el ganador de los Mundiales hubiera sido Alemania Oriental? ¿Se hubiera entregado, también injustamente, como herencia los títulos a la RDA? ¿Y si lo hubiera ganado la URSS? Ahora habría medio centenar de países asegurando ser campeones mundiales. ¿Y si lo hace alguna de las Coreas y luego se reunifican? Para evitar esos despropósitos, las Copas -por sentido común- no deben ser hereditarias. Si tu país ganó una, pero desaparece, pues habrá que resignarse y esforzarse para que el resultante labre su propia historia de gloria y no se comporte como en niño rico con la fortuna del papá.

Desde esta premisa, Alemania es un equipo bisoño que sin embargo ya ha logrado dar ciertas campanadas de alerta con respecto a su potencial, llegando a semifinales en dos Mundiales, con lo que ha llegado tan lejos como un país de muchísima más tradición copera, como es Corea del Sur. Eso habla a todas luces del carácter AGUERRIDO (nunca mejor dicho) del espíritu alemán (que ese sí se encuentra presente en la historia de la humanidad desde que se encargó, a punta de piedras puntiagudas, de extinguir al Neandertal sin ayuda de mariconadas como bombas atómicas o calentamientos globales.

EQUIPO

Alemania ha jugado todos los Mundiales prácticamente con el mismo equipo (94, 98, 2002, 2006), cambiando una o dos piezas cuando el mal de Parkinson o la demencia senil eran demasiado evidentes en alguno de sus referentes. Experiencia individual que le permitía compensar el poco roce mundialista colectivo. Sin embargo, para este Mundial, luego de la lesión de Michael Ballack, llega con un conjunto de jugadores jóvenes que se dedican a hacer un fútbol rápido y de toque que nos demuestra que va, de a pocos, encontrando su identidad futbolística en el estilo asiático, y no en los decrépitos sistemas tácticos de las antiguas Alemanias, con las que comparte sólo el nombre. Aunque su juego es poco vistoso, el talento y las ganas de un equipo que quiere ser revelación le hacen un rival de cuidado incluso ante selecciones tan coperas como Australia o México (con quien no se encontrará porque caerá eliminado en primera ronda)

ESTRELLAS

Como buen equipo asiático, aunque se encuentre ubicado geográficamente dentro de los territorios de la mayor potencia europea de la actualidad, el equipo es la verdadera estrella de Alemania. El juego en conjunto y la rapidez, así como la entrega en el campo, compensan que no tenga en sus filas un jugador del calibre del norcoreano (nacido en Japón y de padres surcoreanos) Tae-Se

RIVALES

Australia: País de rica historia mundialista. Con clasificaciones mundialistas desde 1974 hasta el 2006 (sin ninguna intervención entre esos años. Cuenta con un grupo humano donde la técnica individual y el buen trato del balón -equivalente sólo a la pasión de sus hinchas- son garantía de un paseo por el parque para Alemania.

Ghana: Equipo que corre, despliega energía, con gran parte de sus jugadores en equipos de Europa. En suma, como todos los equipos africanos, con excepción de Sudáfrica, que tiene muy pocos jugadores en Europa. Llegarán a la segunda ronda, porque Australia exige que los partidos se jueguen con pelota de rugby, Serbia es un equipo aún de menor roce que Alemania y la FIFA necesita al menos un par de africanos en segunda rueda, con lo que Joseph Blatter es capaz de entrar a la cancha para patear los penales.

Serbia: Uno recuerda a la gran Yugoslavia y se le encoge el corazón de emoción. Esos eslavos sí que sabían jugar al fútbol. Después vienen los recuerdos de Serbia y Montenegro, sucesora política pero sin el talento de la primera. Y, por último, descubrimos que esta es la primera participación de Serbia en un Mundial y, considerando que junto a Eslovaquia, son países de los que dudamos realmente que existan, no debemos excedernos en un análisis por demás innecesario. Basta con decir que su defensa no es tan mala, y que quizás empate con Australia.

PRONÓSTICOS

Alemania llevará la filosofía del juego japonés a niveles inverosímiles. Esa conjunción de Mercedes con Toyota de esta selección germana, es signo de la fuerza de la globalización en el plano sociopolítico en el siglo XXI. Después de maravillar en la primera ronda, se irá desinflando como la Unión Europea, producto de su inexperiencia y del rescate económico a Grecia, pero le alcanzará para llegar a la final (a menos que Italia haga efectivo aquello de que “más sabe el diablo por viejo” o “gallina vieja da buen caldo”) donde la lucha será a muerte para ver quién es el que termina intercambiando camiseta con Messi. El resultado les será completamente intrascendente porque, no lo olvidemos, ni siquiera son un país adolescente.

H. P.

martes, 8 de junio de 2010

El Mundial: Alegato por la Masculinidad o El Plagio de Shakira

A pesar de la manifiesta salida del closet que algún rickimartiano redactor de este viril periódico ha pregonado en un reciente post, la inmensa mayoría de nosotros (o al menos el cincuenta por ciento) seguimos reconociendo en su justa medida las características inherentes de nuestro género. Una de ellas, quizá la más importante, es la de disfrutar de un partido de fútbol frente al televisor, acompañado de unas cuantas (varias) botellas de cerveza y sazonados con improperios y comentarios políticamente incorrectos, de preferencia de corte racial tanto contra los jugadores, público rival, entrenadores, dirigente FIFA; la Ebollah o contra uno mismo. Porque un viaje a Sudáfrica estará 2000 euros; la pelota oficial Jabulani, 250 euros; un menú en un restaurante barato de Johanesburgo, 54 euros. Pero mandar a la mierda al árbitro que le robó el partido a tu selección favorita mientras discutes con tus amigos de toda la vida sobre la injusticia de no tener a Bélice en el Mundial, no tiene precio. Por ello, volvemos a lo que, a aquellos que nosotros que desbordamos testosterona, más nos interesa y es: hablar de fútbol.

Por esta razón debemos señalar que cuando uno se prepara para ver éste Ragnarok contemporáneo que es el FIFA WORLD CHAMPIONSHIP, espera como mínimo identificarla con una canción épica con reminiscencias al Anillo de los Nibelungos de Wagner que permitan que uno desborde bravías lágrimas de emoción como sucede con el espectacular Himno de la UEFA CHAMPIONS LEAGUE (que más que de Wagner es un arreglo de Zadok el Sacerdote de Handel, pero también nos emociona).






Que tire la primera piedra el que no se emociona con este himno

Si nos entregásemos, al menos, al placer auditivo que nos brinda la conmovedora Un'estate italiana del Mundial del 90, aún sentiríamos que estamos apreciando un evento con la suficiente trascendencia histórica para justificar el levantarnos cada día para trabajar ocho horas e inyectarnos un nuevo shot de monotonía. Aceptémoslo, el Mundial nos hace sentir importantes, diferentes, vivos.



Una canción que de verdad parece de u Mundial y no de "Bailando con las Estrellas"

Pero si al encender el televisor, en lugar de esta música maravillosa que nos transporta a un Valhalla espiritual escucháramos un simple plagio de una mala canción de un mal cantante de merengue ochentero, y -por si fuera poco- interpretado por las Shakiras de aquellos tiempos, (tales eran Las Chicas del Can) y que, además goza de una letra que podría firmar nuestra querida Tigresa del Oriente. No queda sino aceptar, resignados, que la vida es gris; que Ronaldo y Messi se hacen cada vez más ricos gracias a nuestra inocencia; que los auspicios de Adidas y la Coca Cola son lo único épico del Mundial; y, que las caderas de Shakira son el equivalente visual y erótico de la cordura. Una cordura, que como jugadores irredentos del Pro Evolution Soccer y del Winning Eleven nos negamos a aceptar.


El Waka waka cantado por la casi mamá de Shakira (que estaba más buena que Shakira)

jueves, 3 de junio de 2010

Shakira, el Waka Waka y un servidor

El equipo de redactores de Periódico de a china trabaja semana a semana para subir a la red los artículos más suculentos de la blogósfera. Para lograrlo, cada post es debatido, examinado y corregido con enfermiza minuciosidad. Nuestras discusiones, a la par que eruditas y apasionadas, son una muestra notabilísima de facundia y buen gusto. No vamos a negar que en más de una ocasión hemos terminado insultándonos entre botellas de pisco y cigarrillos baratos. Pero todo ello –a no dudarlo– se encuentra incondicionalmente puesto al servicio de nuestra vocación periodística y de nuestro compromiso con los lectores más necesitados: ustedes.

Así, por ejemplo, la pasión futbolística que exhiben los post de H. P. (me refiero a su larga retahíla de improvisados chascarrillos a propósito del Mundial) son, en buena cuenta, un disparate no compartido. Lo que en una democracia participativa y plural –como la que indudablemente vivimos en el Perú– llamaríamos una opinión diferente (al menos diferente a la del autor de este post). Seamos claros: ¿a quién diablos le interesa ver a 22 tipos en calzoncillo corriendo tras una pelota?, ¿cómo tragarse 90 minutos de transpiración, patadas, escupitajos y más patadas?

No es posible, sin embargo, explicar con palabras el tumulto de sentimientos encontrados que produjo en este redactor escuchar la canción oficial del Mundial. Le debo a Shakira haberme transportado a los inmaculados años de mi niñez. De pronto volví a verme coleccionando figuritas de Romario, Bebeto o el viejo Valerio. Pude verme celebrando el penal fallido de Roberto Baggio (el cual le dio su cuarta Copa del Mundo a Brasil) y recordar que luego de USA 94, mi fervor por el fútbol se ahogó repentinamente en un mar de aburrimiento y hartazgo.

¿Serás, pues, el “Waka Waka” el himno que nos devuelva a los desertores de este deporte la emoción de ver jugar a 22 analfabetos funcionales?, ¿será la cantante colombiana la abanderada que, a punta de talento e inspiración, logre hermanar a 32 países enganchados al televisor? Yo soy un convencido de los poderes de la música, y si tuviera que apostar mis riñones, apostaría sobre seguro: definitivamente Shakira transformará el mundo.

C. Q.

jueves, 27 de mayo de 2010

El Mundial: Italia o el Abuelo añora la Gloria

Aunque ya les hemos adelantado -para que luego no existan sorpresas- que el campeón del Mundial será Messi. Nuestro deber periodístico nos obliga a realizar el análisis de algunos equipos más. Sabemos que no tiene ninguna utilidad, pero como eso de hacer las cosas sin ningún motivo práctico y con la plena consciencia de estar desperdiciando nuestro -y vuestro- tiempo lo tomamos como un apostolado, pues, allí vamos.
ArgentinaBrasil y España ya fueron estudiados con anticipación. Así que ahora hablaremos del resto de equipos que -se supone- deben ser animadores del evento más importante de la temporada (olvídense de nimiedades como la probable guerra de las dos Coreas).

ITALIA

Como no hablar del campeón defensor. Del equipo que practica el fútbol arte por excelencia. Se que debimos haberlo hecho antes, pero nunca es tarde para redimirnos de pecados antiguos (como si de pedófilos sacerdotes habláramos). Italia reúne, queridos lectores, todas las virtudes que desde niños nos enseñaron que debería inculcarnos el deporte para poder aplicarlas a nuestras vidas: esfuerzo por encima del talento. Orden por encima de la creatividad. Pragmatismo por encima de la fantasía.

El equipo italiano representa a la hormiguita de la fabula de la cigarra. Nos enseña que el trabajo duro suple -y con creces además- a cualquier don o habilidad innata que podamos tener. Italia es un adulto hecho y derecho, que no se va con juegos en la vida y se toma en serio lo que ha de tomarse en serio. Es lo que toda madre espera que seamos de grandes. Es lo que la sociedad nos exige que logremos en el plano laboral, sentimental, familiar. Que nos dejemos de niñerías, de amagues, de regateos, de intentos infructuosos de felicidad y vayamos de lleno a conservar el cero a cero espiritual. Pues la vida se gana por penales o -por lo menos- no se termina goleado y sí con una decente pensión de jubilación.

EQUIPO

Marcello Lippi ha decidido no correr riesgos innecesarios y ha dejado afuera a esa panda de hippies impresentables que en el momento menos pensado podían ponerse a hacer paredes, driblear rivales o incluso –¡horror de horrores!– goles. Afortunadamente Totti, Cassano, Del Piero, Amauri y Ballotelli están fuera de la convocatoria. Lo que nos permitirá disfrutar cómodamente de algunas cervezas y de una buena conversación frente al televisor, sin tener que preocuparnos por perdernos algún gol. Pues no los habrá. Ni a favor ni en contra.

ESTRELLAS

La doctrina católica nos enseña que uno de los peores defectos del ser humano es la soberbia. Debemos ser corderos para alcanzar el amor de Dios, recuérdenlo. Y en el rebaño del Señor la única estrella es Él. Es por eso que Italia -católica como ninguna- tiene un equipo homogéneo. Es decir, nadie es ni medianamente bueno, y como todos sobrepasan los cuarenta años, no existe la posibilidad de que haya algún jugador explote en el Mundial y se convierta en la revelación del torneo.

RIVALES

Paraguay: Es en Sudamérica lo que Italia para el mundo. Un equipo torpe, sin talento y muy disciplinado. No por nada lleva ya asistiendo a cuatro Mundiales consecutivos sin haber tenido nunca un buen jugador. En su contra debemos decir que, a diferencia de Italia, su incapacidad y sosería no es autoinflingida sino que es dada por falta de otras opciones, lo que la desvirtúa completamente. Si hay algo que destacar de Paraguay es que el jugador que iba llamado a ser estrella (no por bueno, sino por ser el único delantero) recibió un tiro en la cabeza hace unos meses. De más esta decir que se recupera satisfactoriamente. Pero no con la suficiente rapidez como para hacernos disfrutar de sus remates sin fuerza y cabezazos desviados.

Nueva Zelanda: ¿Queda cerca de Australia, no? ¿O esa era Samoa?

Eslovaquia: La parte prescindible de lo que alguna vez fue Checoslovaquia. La República Checa se quedó con el fútbol y con las mujeres bellas (prueba de ello lo bien cotizadas que se encuentran tanto en la industria del erotismo como en la de las relaciones amorosas de pago directo, como sabrá usted, culto lector). Es como si a Guatemala de quitaran el Guate o a Sudáfrica el Sud. Lo que queda es algo que nadie quisiera llevarse a su casa, a menos que le pagaran por ello.
Su estrella es ¿Nedved? ¿Baros? ¿Rosicky? No. Todos ellos son checos.

PRONÓSTICOS

A pesar de estar en un verdadero Grupo de la Muerte (porque, como a la muerte, nadie quisiera tener uno de los partidos de este grupo en frente) Italia  -con dos empates a cero contra Eslovaquia y Nueva Zelanda y una victoria por penal contra Paraguay- saldrá victoriosa y primera del Grupo, ya que todos los otros partidos terminarán empatados a cero.

Luego de la primera ronda, salvo que se encuentre por el camino con Alemania (cuya actitud de pujanza, desarrollo y orden para ser hombres de bien, son incluso, más meritorios) tiene el camino allanado hasta la final. Naturalmente la perderán. Y no porque tengan a Messi frente a ellos. Sino porque por muchos valores morales que nos enseñen, todos ellos ya están lo suficientemente grandecitos para dejarse de corretear tras una pelota y conseguirse un trabajo decente.


H. P.

martes, 13 de abril de 2010

Argentina: Ciénaga dorada

La parte más gloriosa de la historia argentina y por la que probablemente tengan insuflados tan estratosféricos egos es, justamente, aquella en la que todavía no existían como país. Me refiero, por supuesto, al momento en que eran parte del Virreinato del Perú, es decir, una simple Gobernatura dependiente de nuestro Edén colectivo hasta el infausto año de 1776, en que fueron expulsados del Paraíso por una cantidad tal de sodomíticas acciones que me horrorizo de sólo pensarlo. Sin embargo, el orgullo de haber sido nuestra provincia les es suficiente, valgan verdades, para poder soportar la ignominia de sus menems, evitas y maradonas.

El fútbol, como casi todo en Argentina, es exagerado e inútil. Sus jugadores son casi siempre mediocres -comparados con los brasileños u holandeses- a pesar de vivir este deporte casi como una religión- pero sus pases en el mercado son de los más elevados económicamente y de lo más resonantes a nivel mediático -la llegada de Maxi López al Barcelona es emblemática-. Es que si la mierda, si es que es mierda argentina, vale como el jade y todos contentos.

Argentina ha ganado dos Mundiales: en el 78, porque el mejor equipo peruano de la historia tuvo a bien dejarse golear por un grupúsculo mediocre comandado por el cuasi comentarista Kempes y bajo la impecable dirección técnica de Jorge Rafael Videla a quien le bastó una pequeña charla motivacional con el equipo peruano para lograr la “hazaña” que los clasificó.

La segunda copa la ganó en el 86 a nombre de Argentina, un jugador (que posteriormente se convertiría en escritor, anfitrión televisivo, entrenador de fútbol, comunista estético, pedófilo, muerto, resucitado, cantante, drogadicto, regenerado, padre, abuelo, dios). Maradona hizo de la mediocridad su comparsa y logró salir campeón del mundo contra una selección de verdad como la alemana de aquellos tiempos.

Luego de eso, bajo las bases sentadas por esa selección, se intentó construir -equivocadamente- un equipo de verdad, donde todos se pusieran el overol, y corrieran tras la pelota y tuvieran sentido táctico del juego e hicieran cosas, que para megalómanos obsesos como los rioplatenses, eran imposibles, como pasar la pelota entre ellos (che, ni que fuera mi vieja para compartir con él la pelota -se escuchaba en todas y cada una de las transmisiones televisivas en que el entrenador del momento recriminaba a sus jugadores por no hacer el menor intento de jugar en conjunto). Es por ello que las participaciones mundialistas post maradona han sido un sonoro fracaso, pues no hace falta ser Bianchi para saber que un equipo argentino nunca ha podido ni podrá jugar en conjunto.

Luego de casi 25 años de fracasos, la Federación del país transandino decidió tomar al toro por las astas y dejarse de niñerías. ¡Ya basta de contratar entrenadores! -se escuchó en los predios de Ezeiza y se llamó al único capaz de destruir toda posibilidad de orden, trabajo en equipo o valores solidarios. Maradona sólo necesitó unos meses para definir la nueva (antigua) personalidad de la selección argentina y logró, en un suspiro, que el equipo deambulara por la cancha dando más vergüenza ajena que temor reverencial. Los jugadores lograron rápidamente no entenderse entre ellos, no saber su ubicación en el campo, no saber qué hacer con el balón o sin él. Jugar, en suma, de la misma manera en que se alcanzó la gloria en México 86. Los resultados nefastos y la clasificación por los pelos no hacen sino confirmar que los momentos de gloria han regresado.

ESTRELLAS

MESSI: Lionel es al fútbol lo que Shane Diesel al porno hard: un ser de otro planeta, cuyos atributos son inmensamente superiores al de todos los demás, pobres mortales. Ni siquiera la bailarina Ronaldo puede hacerle sombra. No ha brillado en la selección hasta ahora porque se pensaba que tendría que adaptarse al juego de conjunto. Afortunadamente, Maradona acabó con tamaña memez y ahora puede dedicarse a regatear jugadores, árbitros y público, que es lo que todos esperamos -y si golea a Chile en el camino, pues también lo divinizamos.

OTROS DIEZ: Que tendrán la difícil tarea de lanzarle a Messi los laterales cuando la bola salga fuera del campo o de abrazarlo cuando meta un gol (esta frase es pirateada, por si acaso, que no quiero que me vengan con sorpresas judiciales). En la elección de esta comparsa es donde el técnico tendrá su prueba de fuego.

RIVALES

NIGERIA: Quien haya visto District 9 sabe que los nigerianos son una panda de delincuentes: traficantes de armas, de drogas y de mujeres. Los niños que llegan a la edad adulta sin que hayan sido raptados para vender sus corneas o sus riñones pasan automáticamente a formar parte de la selección de fútbol de su país. Peor aún, ya no están Kanu ni los otros que sabían hacer algo más que correr tras la pelota así que -a pesar de su supuesto poderío- serán una perita en dulce para Messi.

COREA DEL SUR: País en el que puedes encontrar mujeres bellísimas, directores de cine espectaculares, telenovelas que no tienen nada que envidiarle a las mejicanas o venezolanas pero lo que no encontrarán aunque lo busquen debajo de las mesas es un equipo de fútbol que no te haga partir de la risa. En este Mundial ya no podrán contar con su jugador número 12 (los árbitros), así que su despedida tempranera está asegurada.

GRECIA: Aunque haya ganado la Eurocopa -hecho puramente anecdótico, ya que esa competición la gana hasta España- la verdadera Grecia es la que recibió un promedio de tres goles en contra por cada partido jugado en el único Mundial en el que participó. Aunque cuenta con jugadores de relumbrón en el panorama internacional -como Sotiris Ninis o Sotirios Kyrgiacos- las posibilidades de cansarse de recoger balones del fondo de su arco son muy altas.

PRONÓSTICO

Messi campeonará. Eso es indiscutible. Lo único que resta saber es cuántos goles meterá. Yo opino que seis.

H. P.

viernes, 26 de marzo de 2010

Brasil: Samba para olvidar

Aunque me salten encima los inquisidores de la religión futbolística, debo anunciar una gran verdad: la verdeamarelha es la mayor vergüenza -naturalmente junto a la selección del Chemo- que ha podido pasar por los predios mitológicos del balompié.

Es cierto que no han faltado a ningún Mundial y que son los más ganadores en ellos, pero también es cierto que para una nación en la que se juega ese deporte hasta en medio de los tiroteos, por las conquistas de las favelas, entre traficantes de drogas y policías -y que gozan con la mayor cantidad de jugadores excepcionales por metro cuadrado en el mundo- haber ganado apenas 5 Copas en 80 años es como para no poder evitar una mueca de desprecio socarrón cuando menos, sabiendo que sólo tienen una Copa más que los italianos (que de fútbol sólo saben que es un deporte de contacto como el boxeo tailandés), dos más que los alemanes (para quienes el fútbol es sólo otra forma de mostrarnos su orden enfermizo) u ¡óiganlo bien! apenas 5 copitas más que los peruanos (que sobre eso del fútbol entendemos lo que Sergio Bambarén sobre el sarcasmo de los delfines) .

Brasil siempre ha sido favorito pero se ha dedicado, salvo cuando ha ganado, a hacer el ridículo de la manera más lamentable: tuvieron que pasar 28 años desde el primer Mundial para coronarse por primera vez y en el transcurso no se olvidaron de perder el Campeonato en su propia cancha y con un equipo manifiestamente inferior. Luego, tuvieron una generación de futbolistas tan espectaculares que no tomaron el camino del fracaso natural, que tan bien le sienta a la canarinha y se endilgaron tres Copas (dándose tiempo para hacer el ridículo en Inglaterra 66, que para algo son brasileños) y luego, nada otra vez, hasta que Romario y Ronaldo ganaron una más cada uno. Y paramos de contar. No sé a ustedes pero para ser el mejor equipo -y eterno favorito- me sabe como a muy poco. Resumiendo: como el Real Madrid, pero con negros.

ESTRELLAS

DUNGA: La vedette del equipo. Un Puma Carranza con palitos de anticucho por cabellos que aunque ya no juegue no pierde su esencia de medio campista de contención, tal es la destrucción de toda posibilidad de juego vistoso. La cantada no convocatoria de Pato (no, no ese Pato) y de Diego son sólo unas pinceladas de las diabluras que promete lograr en el Mundial.

KAKA: Que quede claro que sólo lo pusimos para llenar el espacio, porque el equipo es tan soso que se hace difícil buscar algo rescatable. Entre sus virtudes encontramos una depurada técnica de lectura de la Biblia y un olfato de goleador para poner la mayor cara de monja consagrada cuando le apunta una cámara fotográfica.

ROBINHO: Confirmó lo que se venía diciendo desde hace varios años: que es el nuevo Pelé. Y como Pelé, es un tipo insoportable -de los que provoca golpear nada más verlo- que jamás logró destacar ni medianamente en el fútbol que importa, es decir en el europeo, y tuvo que ver su gran gloria en esa caricatura llamada Santos. Una prueba de su inmenso talento la dio cuando su mítico equipo perdió en la Sudamericana del 2003, con baile de Paolo Maldonado y del no menos legendario Germán Carty. De existir el Cosmos de Nueva York terminaría allí también, pero probablemente se retire en Arabia o Qatar, encandilando, siempre encandilando con sus bicicletas.


RIVALES:

-Portugal: Un equipo vistoso y de buen juego que de tener al menos un delantero podría llegar a crear jugadas de peligro. Sus posibilidades de tirar al arco se basan en que las condiciones climáticas favorezcan el bronceado de Cristiano Ronaldo. El morbo extra lo dará el hecho de ver a 22 jugadores frente a frente balbuceando entre ellos ese medio idioma que es el portugués

- Costa de Marfil: Siguiendo la ya conocida mezcla de tradición y pujanza de los africanos, este conjunto llega sin entrenador, con el diez por ciento de su población infectada de SIDA, graves secuelas de una larguísima guerra civil y, por si no fuera poco, la repulsiva presencia de Didier Drogba y sus desvaríos mesiánicos. Tipejo tan insufrible como Pelé 1 y Pelé 2, que se atrevió a criticar las condiciones futbolísticas de Claudio Pizarro. Si hay un Dios, este equipo quedará en el ranking general por detrás de Corea del Norte, Honduras y Nueva Zelanda.

- Corea del Norte: Nadie da un centavo por ellos pero allí están, como encarando al mundo con sus ojivas nucleares. Si aceptamos la lógica socio política imperante y reconocemos que su potencial nuclear es una amenaza real para el planeta, debemos ser igual de hidalgos y reconocer su amplio favoritismo en este grupo de la muerte.

PRONÓSTICO:
Siendo que Portugal es un conjunto de bailarinas de cabaré al servicio de la Tongolele Ronaldo y que Costa de Marfil no es ni siquiera un equipo, el rival a vencer es -claramente- Corea del Norte. Nuestro pronóstico es que, a pesar de las dificultades pasará a la segunda ronda sin problemas, es decir como el segundo mejor. Sólo para eliminar en esa instancia a una metro sexual, o incluso, travestida España.

El camino a la eliminación en semifinales está, pues, servido ya que esta vez no hay Garrinchas ni Romarios ni Ronaldos de los gordos que puedan burlar a la casi inquebrantable Historia.

H. P.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Faltan menos de cien días para el Mundial: La Madre Patria quiere ser el papá

Si usted se pregunta al leer nuestro encabezado: ¿de qué Mundial hablan? le pido amablemente que deje inmediatamente de leernos, pues en nuestro distinguido Periódico de a china lo que menos queremos es convertirnos en el blog de culto de aquel triste grupo de ignorantes funcionales que conforman literatos amigos de literatos que se reúnen en cafés literarios para hablar de literatura. Para decirlo más claro: Si eres Iván Thays: ¡Fuera!

Ahora, buen lector, que ya estamos en confianza -y tanto usted como nosotros sabemos de memoria hasta la alineación titular de Arabia Saudí en el Mundial del 94 -o la marca de camisetas que usó la Naranja Mecánica (Si piensa que hablo de la película de Kubrick:¡Fuera!) en la injusta final perdida de Argentina 78- y vibramos con el recuerdo del Maracanazo y las atajadas espectaculares de Roque Maspoli, o con los goles del renacido Paolo Rossi en España 82 (Los de Maradona en el 86, los dejamos como disfrute de la plebe)- debemos reconocer que es imposible esperar tranquilamente el resultado natural de los partidos sin coronar tentativamente a alguno de nuestros favoritos en las quinielas o escogerlos en el Winning Eleven para darle una buena tunda a los rivales menos favorecidos.

Con el fin de guiarlos con sabiduría y rectitud por el camino de la verdad, a partir de hoy iniciaremos nuestro ciclo deportivo “Vamos Perú” en el que realizaremos un análisis exhaustivo de los equipos con mayores posibilidades de coronarse en la tierra del apartheid y de Ubuntu (la mejor distribución de Linux, aclaro, ya que como futbolero tampoco está usted obligado a saberlo todo; labor a la que sí nos entregamos nosotros, sus humildes servidores, y, por supuesto, la Wikipedia).

Empezaremos, pues, con el favorito de la prensa especializada, de los críticos deportivos y del público en general. Es decir, con el equipo que, con toda seguridad, no va a campeonar y que, en el mejor de los casos llegará a unos sempiternos cuartos de final. Hablamos, por supuesto, de la vieja expoliadora de nuestro oro: España

España es un país que -fuera de actividades absurdas como el toreo o las películas de Almodóvar- sólo ha sabido destacar en su historia por su capacidad de actuar como el abusivo del colegio con los países más débiles (el Perú en lo del oro, Lichtenstein en continuas eliminatorias); pero como la capitana de porristas ante el primero que le plantara cara (Inglaterra y sus corsarios en lo del oro, Corea del Sur en los Mundiales). Su historia mundialista -considerando su afición, la importancia de su liga y su capacidad para hablar un idioma similar al de los peruanos- es, por decirlo sutilmente, tan patético que causa vergüenza ajena. Dirán los peninsulares que, con nuestra paupérrima historia futbolera, no somos nadie para hablar mal de ellos, pero ¡recuérdenlo! Nunca hemos pasado de ser una colonia de ultramar o una fuente de mano de obra barata ¡Hasta hemos elegido como presidente a Alan García! ¡Dos veces! Así que nuestra única obligación deportiva es con el hambre.

En cambio, la Madre Patria, que ha brindado a la Humanidad una infinidad de personajes capaces de cambiar el curso de la Historia, como Francisco Pizarro o Penélope Cruz, y ha sido cuna de futbolistas con botín de seda como Fernando Hierro o Julio Salinas, no sólo debe, sino que DEBE ganar la Copa del Mundo, y por goleadas consecutivas al menos. Pero al margen de los colectivos mencionados, cualquier persona con tres dedos de frente sabe que jamás lo harán. Una Eurocopa la gana hasta Grecia, pero ¿el Mundial? Esa Copa la perderán con su segunda "Armada Invencible" por la sencilla razón de que arrastran una multitud de taras sociogenéticas imposibles de desarraigar y lo sé porque esa es la única herencia que nos dejaron.

ESTRELLAS:

Iker Casillas: Un portero que cumple con las características del clásico arquero-jugador de las pichangas de barrio: Mediocre por alto, mediocre por bajo, pero con un garbo y donosura a la hora de sacar las pelotas del arco luego de haber regalado un gol ridículo, que lo harían un bolo fijo en casi cualquier alineación del mundo. Casi tan épico como Barthez o el viejo Balerio.

Andres Iniesta: Mediocampista y medio calvo desde los trece años; con evidentes síntomas de albinismo y oligofrenia; la capacidad de mando de una bailarina de ballet con el tutu zurcido por la abuela; y, un juego aéreo que ya quisiera para sí nuestro no menos mítico Waldir Saenz.

David Villa: Se equivoca si piensa que con ese nombre sólo podríamos estar hablando de un campesino, pues las minas en las que se crió este incisivo delantero centro se encontraban demasiado alejadas de cualquier terreno de cultivo. “El Guaje” estaba condenado, por cuna y apodo, a dedicar su vida al crimen o al fútbol y fueron sus nulas capacidades manuales las que lo decantaron hacia este último. ¿Es buen delantero? Lo es. ¿Es aguerrido? Lo es. Pero lo más importante es que no es ni brasileño ni rubio y eso, créanme, es lo que pesa para un delantero centro en las instancias finales de un Mundial. Su sequía goleadora está más cantada que la Macarena.

PRONÓSTICO:

Honduras, Chile y Suiza son los rivales de la roja en primera ronda. Los tres equipos en conjunto no merecen un párrafo completo, así que resumo diciendo que España goleará e ilusionará hasta la segunda ronda, donde quizás pasen por penales o por un gol de último minuto (a menos que le toque con Brasil, en cuyo caso aquí termina la historia del Dream Team). En cuartos de final perderán, en un reñido y ajustadísimo partido, así sea con Alemania o con Nueva Zelanda

JUSTIFICACIONES PARA LA DERROTA:

La presión de ser los favoritos; el top manta; los subsaharianos y sudacas; y, por supuesto, la burbuja inmobiliaria.

H. P.

sábado, 27 de febrero de 2010

Yo pude ser futbolista

En verdad siento que pude ser futbolista profesional, al menos en el Perú, porque siempre me gustó el deporte pero nunca practicarlo; mi vocabulario es limitado y cuando me expreso verbalmente sólo atino a soltar frases del tipo: somos once contra once msdak flajsfjas fjalsdfj lal no hay equipo chico alkdjf hay que seguir esforzandose lklkñl, lo que me pasaba desde niño sin importar si estaba dando la lección de matemáticas en el colegio, hablando de religión con mi abuelita o intentando conquistar a una vecina. Lo bueno es que esas son frases comodín y si las usas con la entonación apropiada puedes llegar a hacerte entender sin problemas e incluso llegar a tener un programa en la tele como le pasó a Maradona. Pero sigamos con mis virtudes para el fútbol: Me encanta la vida nocturna; así le apunte veinte veces al arco vacío, voy a fallar todas; tengo debilidad por las mujeres de caderas amplias, reputaciones dudosas, nombres ampulosos y que tengan la misma impericia expresiva que yo; no tengo reflejos; no sé cabecear; no tolero la presión; odio despertarme temprano; no puedo decirle que no a tentaciones humeantes ni polvorientas; no tengo hambre de triunfo, es más, podría considerarme un asceta en ese aspecto; o sea que sin haber podido tener esperanzas de llegar al extranjero, seguramente hubiera podido ser un bolo fijo en las alineaciones del Melgar o del Sport Boys por lo menos, y como un tiempo tuve el pelo largo e incluso se me dio por hablar como argentino luego de verme una temporada completa de Grande Pa, pues hubiera incluso llegado a ser el gran fichaje crema o grone, un Kopriva reactualizado, ¿se imaginan? Pero dejemos de soñar, las oportunidades no te tocan a la puerta, tú tienes que ir a buscarlas, eso lo sabemos todos, y nunca me dio siquiera por tocar una pelota o, en el mejor de los casos, buscarme un padrino importante. En mi descargo puedo decir que soy bastante bueno en el Winning Eleven, al que sí me dediqué con fervor profesional, pero eso es parte de otra historia. Lo que más me duele de mi sueño frustrado es que jamás podré hacer una pareja explosiva en el Aurich de la Libertadores, con el Rey Manco. La de goles que nos hubiéramos fallado juntos.

H. P.