Pero Maradona no es literatura. El Diego es, simplemente, el ejemplo más claro de lo que puede hacerle a un ser humano el sistema social cuando el azar -disfrazado, en este caso, de talento exquisito- catapulta a alguien destinado al olvido mucho más allá de lo permitido por las buenas costumbres. La movilidad social es aceptable siempre que conlleve triunfos modestos: que el hijo del obrero se haga profesional, que el abogado de provincia haga una maestría en el extranjero, que el ingeniero que se ha matado estudiando, con el sacrificio de toda su familia para lograr su título, se compre un departamento en un barrio caro. El salto de la pobreza extrema a la riqueza extrema es una anomalía. Un rico puede hacerse muy rico y no hundirse en el proceso porque se educa, desde chico para esa posibilidad. En cambio, al muy pobre nadie lo educa más allá de la supervivencia. En Sudamérica, el 20 por ciento de la parte más baja de la jerarquía social alcanza un nivel de ingresos medios en el transcurso de 6 a 12 generaciones aproximadamente y a finales de los setentas del siglo pasado, era mucho peor. Por ello, nadie de su entorno esperaba, en el mejor de los casos, más que un destino gris de trabajador manual, cargado de hijos, deudas, alcoholismo, drogadicción y frustraciones; pero entonces, Maradona empezó a patear la pelota y así, como en un pestañeo, pasó a ser idolatrado como todo un dictador del siglo XX y se entregó de lleno a ese hedonismo desesperado de quien nunca tuvo nada. Maradona no aprendió de arte, cultura, idiomas, ni a invertir en bolsa o a disfrutar de Mahler. El Diego hablaba de fútbol, bailaba cumbia y sobrecargaba sus cinco sentidos con el dinero que le chorreaba. Se compraba Ferraris negros que descartaba por falta de estéreos y aunque cargado de lujos, nunca dejó de ser un trabajador manual (o pedal), cargado de hijos, deudas, alcoholismo, drogadicción y frustraciones. El sistema nunca le hubiera permitido otra cosa. El pobre nunca pertenecerá al mundo de los ricos así gané más que aquellos pero, como pasaba con los gladiadores exitosos y los romanos, aquellos aprenden a tolerar a la estrella de los deportes y al ídolo pop, siempre y cuando conserven las formas, como Pelé, a quien justo por eso odiaba. Maradona nunca pensó en ser un austral Tio Tom y, quizás, esa fue su perdición. A diferencia de O Rei, nunca le interesó guardar la compostura porque sabía que no le debía nada a quienes pretendían domesticarlo y, antes de ser una mascota decidió, quizás sin darse cuenta, convertirse en una tragedia.
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miércoles, 25 de noviembre de 2020
Maradona: La Mano del hombre
No hay nada que no se haya dicho de Maradona: Que es un dios, un demonio, un ángel caído. O, de manera más prosaica: Un drogadicto, un tramposo, el mejor futbolista de la historia. Si la literatura hubiera tenido que encarnarse en un ser humano, lo hubiera hecho, sin dudar, en el Diego. Y es que es difícil encontrar en la historia un personaje más literario. El recorrido desde el tugurio infantil a la gloria del argentino, hace palidecer a todos los Huckleberrys del mundo. Sus constantes viajes al infierno no tenían como guía a Virgilio sino a una pelota, que era a la vez su Beatriz. A qué alturas inimaginables hubiera llegado En busca del tiempo perdido si Proust hubiera hablado del cebollita y no de su propia y anodina vida. Samsa despertó convertido en un insecto? Cuantas veces el Diego amaneció convertido en cosas mucho más espantosas? El choque cultural del Salvaje en el Mundo Feliz no es, acaso, un preludio de esa relación perpetua que tuvo con la FIFA, conminándolo a sonreír, a comportarse, a ser ejemplo de juventudes, a vender merchandising, mientras el se inhalaba todo su derecho a sufrir? No son los sesenta años de soledad acompañada por multitudes del Diego el realismo más mágico que podamos haber presenciado? No es, de repente, ese partido con Inglaterra, el aleph en el que confluye todo lo bueno y todo lo malo, todos nuestros anhelos y nuestros odios?
lunes, 18 de junio de 2018
Grupo D - Argentina: El Héroe de Palo y las Muñecas de Barro
El G grupo D aparece, a simple vista, como una perita en dulce para que Messi vaya calentado para las siguientes rondas. Islandia, por mucha clasificación heroica al Mundial, es, apenas, un poco mejor que Arabia Saudi; Croacia tiene estrellas, pero ha dejado una imagen muy pobre luego de ser goleada por Perú. Y Nigeria no se acerca, ni remotamente, a la que tenia en sus filas a Okocha o Kanu y que solía ser la bestia negra de los gauchos. Sin embargo, el grupo está más equilibrado de lo que parece en esa mirada inicial y, a continuación, te explicamos porqué:
En 1986, Argentina llegaba al Mundial como comparsa de las grandes potencias. Maradona sería muy bueno, pero el mejor del mundo -para la FIFA- era Platini. Apenas habían clasificado y, por poco, Perú los vuelve a sacar del torneo, como en el 70. Si hubieran existido las apuestas por internet, los albicelestes seguramente tendrían un 7.3% de chances como en la actualidad. Pero lo ganó.
Y es que Argentina, desde que está en esto del fútbol nunca ha podido formar un equipo decente para ningún Campeonato del Mundo. Su historia en los Mundiales es muy pobre, para ser un país que en sus prioridades pone al fútbol (5%) por encima de la vida sexual (2,3%) o los bienes personales (1,5%). Su único campeonato, porque el del 78 fue impuesto por Videla, y su primer subcampeonato, fueron obra, en exclusiva, del genio de turno: Maradona y tuvieron que esperar hasta que Messi estuviera maduro, para tentar un segundo subcampeonato. La única vez que se dijo de Argentina que tenía un buen equipo fue en el 2002, año en el que ni siquiera superó la primera ronda.
Por si fuera poco, esta vez tuvo que esperar a la última fecha para clasificar. España lo goleó. Ha llegado al punto de tener que jugar con Haiti para asegurarse el triunfo en los amistosos y no acabar con la mínima credibilidad que le queda. Los rioplatenses son, probablemente, el peor equipo con las mayores figuras. ¿Porqué Argentina juega tan mal? Ya ni podemos culpar al técnico porque han pasado tantos por el banquillo y con ninguno han mejorado siquiera un poco. Y sin embargo, es mi favorito absoluto.
¡Cómo es posible que diga eso! -se escandalizarán, seguramente los racionalistas del balompié, aquellos que en sus conjeturas siempre ponen en la final a Alemania, España o Brasil. Aquellos que olvidan que no estamos hablando de basket o de tenis, en donde los mejores EQUIPOS siempre ganan. En un deporte donde pueden haber pasado 90 minutos de feroces ataques, innumerables tiros al palo, docenas de atajadas milagrosas y, de pronto, el otro equipo se encuentra una pelota suelta y tres inmerecidos puntos. Quizás en campeonatos largos esa clase de suerte se revierte por la lógica; pero en torneos en los que solo tienes que jugar un máximo de siete partidos para llegar a la final, el azar tiene una importancia, a veces, trascendental.
Ahora bien, eso no quiere decir que cualquiera pueda ganar, pues para hacer que la jugada fortuita termine en gol necesitas que alguien pueda aprovechar el error del rival o la pelota perdida. Es allí cuando entran a tallar los buenos jugadores, los que pueden hacer la diferencia con, apenas, una jugada. Es por eso que casi siempre campeonan los mismos equipos y entrar en ese selecto club es más difícil que acabar con la corrupción crónica de los gobiernos sudamericanos.
Analicemos, ahora, su equipo:
El Arco: Es la parte más débil de la selección, aún más ahora que Romero no llegará al Mundial. Caballero es un suplente sin garantías, Armani no es más que cumplidores y Guzmán es, directamente, malo. Eso puede jugarle en contra a un equipo que, a partir de cuartos de final, deberá defender más tiempo del que pase en el ataque.
Defensa: Si bien por el centro tienen la solidez de Otamendi; la tozudez, por no decir algo más grosero que termina igual, de Sampaoli lo hace jugárselas por esa broma de futbolista que es Marcos Rojo, ¡Todavía como defensor central!, posición en la que se desempeña peor que como lateral, si es que eso es posible. Quizás su idea es superar la hazaña del 2014, de haber llegado a la final con 10 hombres en cancha y un obstáculo. El problema es que en su nueva posición, Rojo le puede hacer más daño a Argentina que Cristiano Ronaldo. Los laterales tampoco son para tirar cohetes, pero al menos Salvio y Tagliafico tienen idea de cómo jugar al fútbol.
Mediocampo: El ex entrenador del Bolognesi de Tacna parece estar obsesionado en escoger a un grupo de cavernícolas y hacerlos jugar como si fueran el Barcelona, con los, obviamente, desastrosos resultados esperados. Es curioso que teniendo a jugadores como Lo Celso, Banega, Pavón y hasta Enzo Perez, opte por poner a Biglia junto a Mascherano y al poco explosivo Meza junto al Fideo que conoció tiempos mejores por delante de ellos. Ante la pobreza de lo planteado, se entiende que Messi tenga que llegar hasta su campo para poder recibir la pelota y ver que se puede hacer desde allí (Que casi siempre es nada)
Delantera: Aquí es donde se da la mayor contradicción argentina (Además de pasar desde Menem hasta Macri como quien se corta la mano izquierda y luego para recuperarse se corta la otra). Probablemente nunca en la historia, un país ha tenido a tantos delanteros de semejante nivel: Higuaín, Dybala, Agüero y Messi, y se le ha hecho tan difícil marcar goles. Es una cosa increíble como semana a semana se cansan de marcarle al Manchester, al Chelsea, al Real Madrid, al Inter y al Milán pero cuando se ponen la albiceleste, Islandia o Bolivia se convierten en las murallas de Constantinopla para los hunos y lo único que llega a entrar es la bilis en el torrente sanguíneo de sus compatriotas.
Como podemos ver, los cuatro grandes problemas de Argentina son: El entrenador, los arqueros, Marcos Rojo y la incapacidad de definición y creación de fútbol. Casi nada. Por el contrario, los puntos a favor son: Talento que se sale hasta por las canilleras en su delanteros, campeonato corto y Messi, que es como jugar con tres más, así que descontando a Rojo, Argentina juega con 12 y eso, siempre, es un plus. Lo más probable es que terminen, apenas, clasificando en segundo lugar y, si la suerte es propicia, terminarán levantando la Copa con mucho más sufrimiento que merecimiento.
Croacia
Ahora que el nacionalismo catalán está de moda, no está de más recordar que esa obsesión independentista de territorios minúsculos (amparados en "diferencias irreconciliables" basadas, sobre todo, en cuestiones religiosas, económicas y étnicas) tuvo su momento álgido luego de la caída del bloque soviético en la última década del siglo XX, varios de los cuales se originaron de lo que, por un tiempo fue, Yugoslavia: Serbia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Eslovenia la que nos ocupa en este análisis. ¡Seis países a partir de un territorio inferior a la quinta parte del peruano! Producto de la caída del comunismo y una crisis económica apuntalada, faltaba más, por Estados Unidos, los croatas, más prósperos que el resto del país, exigieron reformas tributarias y reforzar su autonomía dentro de la Federación de naciones, a lo que el presidente Milosevic respondió con la centralización del gobierno, la represión de croatas y eslovenos y la "serbización" del ejército. El desastre era inminente y, como no podía ser de otra forma, fue gatillado por un partido de fútbol: El encuentro entre el Estrella Roja de Belgrado (Serbia) y el Dínamo de Zagreb (Croacia) del 13 de mayo de 1990, que empezó como una tradicional reyerta entre barras, se salió de control no solo en las tribunas, sino en el campo de juego y hasta en la misma ciudad de Zagreb. El resultado fue, además de la desaparición de la Liga, uno de los conflictos más sangrientos e incivilizados de nuestros tiempos. Explosiva combinación esta de fútbol, nacionalismos y religión (Los croatas son de mayoría católica y los serbios, ortodoxa).
Al menos en el fútbol la calamidad no fue absoluta. Croacia, en su primera participación en un Mundial (1998) llegara al tercer puesto. Aunque después de eso, no pudo emular algo igual.
En la actualidad, Croacia tiene uno de los medio campos más completos del Mundial: Rakitic, Modric y Kovacic. Si bien no tienen un jugador "mágico", su dominio de balón y visión de campo, especialmente de Modric, hace que puedan controlar los espacios y tiempos de una manera en que a Argentina se le hace imposible. Si le sumamos la solidez en defensa, con Vrsaljko y la definición de Mandzukic, nadie debería sorprenderse de su probable primer lugar en el grupo. Y no sería descabellado pensar en una nueva semifinal para los herederos de Suker.
Nigeria
Por si no lo sabes, querido lector, Nigeria tiene una población se acerca a los 200 millones. Casi 50 millones más que Rusia, que es 20 veces más grande. Eso es mucha gente, bajo cualquier concepto y, por tanto, encontrar a 11 jugadores para el Mundial no debe ser muy difícil para ellos. Y aunque eso es cierto, tanto como que sus pespectivas de crecimiento en el siglo XXI son de las más halagüeñas a nivel mundial, también es cierto que como casi todo equipo subsahariano, nunca han logrado ir más allá de la verticalidad, para alcanzar equilibrio, mesura u orden (lo que, también, necesitan para acabar con los conflictos étnicos que desangran de manera crónica al país), lo que lo pone por debajo de Croacia, incluso de Islandia, a la hora de manejar resultados. Sin embargo, la presencia del talentoso Moses, extremo del Chelsea) puede ser no solo desequilibrante, sino determinante ante la inexperiencia islandesa y ante el actor cómico Rojo, que tiene en la defensa Argentina. Las posibilidades de Nigeria pasan por ganar estos dos partidos. Si lo hacen, dejarían a Argentina sin campeonato (Croacia es el único con la clasificación casi asegurada) para caer en segunda ronda contra cualquier equipo europeo. En vista de ello, apelamos a sus buenos sentimientos y fanatismo por Messi, para cederle a los de Sampaoli un segundo puesto del que los sudamericanos sacarían mucho mayores réditos.
Islandia
Sería ocioso hablar de las bondades o del frío de Islandia, o de su fútbol semiprofesional que ha sido la sorpresa de Europa en el último lustro, o de su ínfima población. Podríamos decir que hasta el siglo IX se hallaba deshabitada y fueron los vikingos en sus afanes exploradores quienes la colonizaron. Perteneció por temporadas a Dinamarca o Noruega hasta alcanzar su indepencia sin demasiados aspavientos y que fue uno de los países más golpeados por la crisis del 2008 debido a su pésima decisión de convertirse en un paraíso financiero. Que es curioso que su máxima estrella popular: Bjork se vea tan extraña en un país tan étnicamente homogéneo y que para ellos estar en el Mundial ya es premio suficiente así que jugaran sin presiones y colgados del arco, con lo que aunque no tienen posibilidades de clasificar, si la tienen de empatar con cualquiera, lo que complicará mucho las posibilidades del que no pueda hacerle goles.
Ahora que el nacionalismo catalán está de moda, no está de más recordar que esa obsesión independentista de territorios minúsculos (amparados en "diferencias irreconciliables" basadas, sobre todo, en cuestiones religiosas, económicas y étnicas) tuvo su momento álgido luego de la caída del bloque soviético en la última década del siglo XX, varios de los cuales se originaron de lo que, por un tiempo fue, Yugoslavia: Serbia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Eslovenia la que nos ocupa en este análisis. ¡Seis países a partir de un territorio inferior a la quinta parte del peruano! Producto de la caída del comunismo y una crisis económica apuntalada, faltaba más, por Estados Unidos, los croatas, más prósperos que el resto del país, exigieron reformas tributarias y reforzar su autonomía dentro de la Federación de naciones, a lo que el presidente Milosevic respondió con la centralización del gobierno, la represión de croatas y eslovenos y la "serbización" del ejército. El desastre era inminente y, como no podía ser de otra forma, fue gatillado por un partido de fútbol: El encuentro entre el Estrella Roja de Belgrado (Serbia) y el Dínamo de Zagreb (Croacia) del 13 de mayo de 1990, que empezó como una tradicional reyerta entre barras, se salió de control no solo en las tribunas, sino en el campo de juego y hasta en la misma ciudad de Zagreb. El resultado fue, además de la desaparición de la Liga, uno de los conflictos más sangrientos e incivilizados de nuestros tiempos. Explosiva combinación esta de fútbol, nacionalismos y religión (Los croatas son de mayoría católica y los serbios, ortodoxa).
Al menos en el fútbol la calamidad no fue absoluta. Croacia, en su primera participación en un Mundial (1998) llegara al tercer puesto. Aunque después de eso, no pudo emular algo igual.
En la actualidad, Croacia tiene uno de los medio campos más completos del Mundial: Rakitic, Modric y Kovacic. Si bien no tienen un jugador "mágico", su dominio de balón y visión de campo, especialmente de Modric, hace que puedan controlar los espacios y tiempos de una manera en que a Argentina se le hace imposible. Si le sumamos la solidez en defensa, con Vrsaljko y la definición de Mandzukic, nadie debería sorprenderse de su probable primer lugar en el grupo. Y no sería descabellado pensar en una nueva semifinal para los herederos de Suker.
Nigeria
Por si no lo sabes, querido lector, Nigeria tiene una población se acerca a los 200 millones. Casi 50 millones más que Rusia, que es 20 veces más grande. Eso es mucha gente, bajo cualquier concepto y, por tanto, encontrar a 11 jugadores para el Mundial no debe ser muy difícil para ellos. Y aunque eso es cierto, tanto como que sus pespectivas de crecimiento en el siglo XXI son de las más halagüeñas a nivel mundial, también es cierto que como casi todo equipo subsahariano, nunca han logrado ir más allá de la verticalidad, para alcanzar equilibrio, mesura u orden (lo que, también, necesitan para acabar con los conflictos étnicos que desangran de manera crónica al país), lo que lo pone por debajo de Croacia, incluso de Islandia, a la hora de manejar resultados. Sin embargo, la presencia del talentoso Moses, extremo del Chelsea) puede ser no solo desequilibrante, sino determinante ante la inexperiencia islandesa y ante el actor cómico Rojo, que tiene en la defensa Argentina. Las posibilidades de Nigeria pasan por ganar estos dos partidos. Si lo hacen, dejarían a Argentina sin campeonato (Croacia es el único con la clasificación casi asegurada) para caer en segunda ronda contra cualquier equipo europeo. En vista de ello, apelamos a sus buenos sentimientos y fanatismo por Messi, para cederle a los de Sampaoli un segundo puesto del que los sudamericanos sacarían mucho mayores réditos.
Islandia
Sería ocioso hablar de las bondades o del frío de Islandia, o de su fútbol semiprofesional que ha sido la sorpresa de Europa en el último lustro, o de su ínfima población. Podríamos decir que hasta el siglo IX se hallaba deshabitada y fueron los vikingos en sus afanes exploradores quienes la colonizaron. Perteneció por temporadas a Dinamarca o Noruega hasta alcanzar su indepencia sin demasiados aspavientos y que fue uno de los países más golpeados por la crisis del 2008 debido a su pésima decisión de convertirse en un paraíso financiero. Que es curioso que su máxima estrella popular: Bjork se vea tan extraña en un país tan étnicamente homogéneo y que para ellos estar en el Mundial ya es premio suficiente así que jugaran sin presiones y colgados del arco, con lo que aunque no tienen posibilidades de clasificar, si la tienen de empatar con cualquiera, lo que complicará mucho las posibilidades del que no pueda hacerle goles.
viernes, 15 de junio de 2018
El Grupo B: Glamour, cosmopolitismo, España y Ronaldo
Además de compartir el Grupo B del Mundial (El de menor índice de felicidad y de menor libertad económica de todo el Campeonato), Portugal, España, Marruecos e Irán tienen en común el haber sido conquistados, sin demasiados aspavientos, por un grupo de nómades sarracenos casi salidos de la nada y que dieron origen al Imperio Árabe, gracias a lo que gozamos, en la actualidad, de palabras tan armoniosas como albornoz o azahar, otras de gran carga intelectual como álgebra, algoritmo, y algunas con connotaciones no tan atractivas como alcalde o alcabala. Sin embargo, en lugar de seguir hermanados como una nación poderosa, el destino les jugó una mala broma y terminaron como enemigos futboleros en el reducto final del cristianismo ortodoxo: Rusia.
Irán
Este país tenía una larga tradición de oscilar entre "imperio más poderoso de la historia" y gigante derrotado por ejércitos cien veces mas pequeños. Aunque de la conquista de los musulmanes ya no se repuso y quedó islamizado hasta la actualidad (Una pena, ya que el zoroastrismo con Ahura Mazda como dios, le hubiera dado más musicalidad a guerras santas y cruzadas varias, mucho más que sosos Alás o Cristos cualquiera). Ahora bien, tanto la antigua Persia, con su voluptuosidad y la República Islámica, con su fundamentalismo ayatólico tienen en común aparentar ser mas poderosos de lo que son en realidad. En el pasado, hasta los microestados griegos se le enfrentaban y bastó un general decidido como Alejandro para desaparecerlos. Lo mismo pasó con sus sucesores: Los también imperios seléucida, parto y sasánida, que fueron el hazmerreir de romanos, bizantinos (o romanos orientales), árabes, turcos y mongoles (E incas, si hubieran pasado por la zona). Es, quizás, este milenario hábito el que hace que no se le tenga mucho respeto a su selección, a pesar de ser parte fundamental del "Eje del Mal" inventado por Bush Jr. y magnificado por Trump hasta haberlo convertido en "el mayor enemigo del mundo libre". Tal vez también tenga algo que ver que desde la Revolución de 1979 el país estaba más ocupado en sus afanes religiosos y en exigir la devolución de derechos otorgados a mujeres y a minorías, que en patear balones de fútbol. Esto cambió desde los noventas, ya que por lo menos una generación ya había nacido bajo ese modelo de Estado radical que hubiera escandalizado a los delicados musulmanes de Al Andaluz en la Edad Media, y, por lo tanto, ya buena parte de la población había dejado de verlo como la depravación teológica que en verdad es. Desde ese momento, el fútbol volvió a tener importancia entre nuestros amigos ex persas (y a diferencia de la mayoría de países, sigue siendo cosa de hombres, pues si eres de sexo femenino tienes prohibido practicarlo y asistir a los estadios) y ya va por su tercer Mundial consecutivo. Claro que ser potencia en Asia es como ser cantante de trap y decir que eres músico, pero ya saben que "son once contra once" y todo puede pasar. A diferencia de su némesis, Arabia Saudita, los futbolistas iraníes no están aquí solo para extender la influencia sociopolítica de su país y reivindicar las bondades del sufismo; sino también para impactar calenturientas occidentales con su estampa de modelos y, quien sabe, de repente y hasta para jugar al fútbol. Su mejor jugador: Azmoun, juega en el Rubin Kazan, así que hasta el Perú siente que tiene estrellas en comparación a ellos. A pesar de todo, son un equipo sólido que basa su juego en la gallardía, su buen ver y los cinco pilares del Islam. ¿Nuestro pronóstico? Eliminados en primera ronda y regreso a casa con un puñado de conversas.
España
¿Qué se podría decir de España que no tenga que ver con los salvajes expolios a los que nos ha sometido? No contenta con habernos devuelto un continente quebrado, económica y moralmente , nos sigue esquilmando con un nuevo sistema de colonización que tuvo en Telefónica a su Francisco Pizarro. Lo curioso es que nos empezó a conquistar el mismo año en que celebraba su independencia definitiva del dominio árabe. ¡Es que hay que ser caradura! Esas actitudes de los peninsulares parecen hasta genéticas cuando uno observa a uno de sus símbolos: Sergio Ramos, quien lesiona a propósito al chico más bueno del fútbol actual: Salah y luego se queja de ser víctima de un cargamontón. O a otro como Piqué, quien siendo feroz independentista catalán, no deja que su corazón rebelde se interponga ante la gloria rojigüalda y los jugosos premios que representa.
El equipo tiene dos centrales, los ya mencionados, que uno no sabe si se aman o se odian, pero que funcionan la mar de bien juntos (que en el fútbol, como en el sexo, lo que importa es la compatibilidad, no el amor). David de Gea o Kepa son igual de buenos en el arco, aunque el primero vende más camisetas, por lo que su titularidad es un hecho. Los laterales no son nada del otro mundo (incomprensiblemente no han convocado a Marcos Alonso, lateral del Chelsea, que si es de otro mundo) y no merecen que hablemos de ellos. Su medio campo, cada vez con menos tiki y ya empezando a escasear con el taka, pero, por contra, cada vez más rápido y frontal no dejan de ser la parte mas importante del equipo: Thiago, Isco, Saul, Asensio o Lucas Vásquez están todos para ser titulares, mucho más que Iniesta, quién va más por una cuestión histórica. Busquets, por su parte, sigue siendo una muralla, y una muralla que da pases, para mas inri. La delantera, sin embargo, es la más pobre de la última década. Cómo será de mala, que el de mayor relumbrón es Diego Costa (Que así como hace un golazo, no vuelve a aparecer en todo el Mundial). Lo lógico, en estos casos, sería rememorar a ese Barza que jugaba sin delanteros, pero ¡oh, Dios! no tienen a Messi.
A pesar de que desde Sudáfrica se le da por favorito en todas las competencias, España no llegará más allá de cuartos, lo que es tu tope histórico, pero al menos es algo mejor que el ridículo que hizo al quedarse en primera ronda en Brasil. Aún peor, la salida intempestiva de su entrenador: Lopetegui, un día antes de iniciar su participación no presagia nada bueno para el país de Denver y de Tokio.
Portugal
A este pequeño país ibérico hay dos cosas que se le han salido de las manos: Brasil y Cristiano Ronaldo. Ambos le dieron mucho, pero al alcanzar la madurez se dieron cuenta que lo luso se les queda chico. Brasil no solo se independizó, sino que lo hizo de la manera más elegante: Declarándose una monarquía y, de paso, ganó cinco Mundiales. Lo mismo hizo Ronaldo, al autodenominarse rey, aunque la corona real la siguiera detentando Messi.
Si bien los lusos siguen tirando, a veces, de la antigua colonia para nutrir su equipo (como con Pepe), no suelen ser los mejores los que llegan a su equipo, siendo, casi, los descartes de la selección verdeamarela los que se resignan a usar la camiseta de su madre patria.
Si bien Portugal ha ganado la Eurocopa, lo ha hecho más ayuda del azar y de Cristiano, por lo que el equipo no llega a ser considerado grande ni siquiera por esa hazaña. Portugal es, simplemente, el equipo de Ronaldo y eso le impide consolidarse como conjunto (La maldición de muchos en el Mundial, dicho sea de paso).
A pesar de ello, revisando su plantilla, aunque encontramos un equipo que aunque parece añoso, con la titularidad de los eternos Pepe, Moutinho, Rui Patricio y el mismo Ronaldo, posee algunos jóvenes de mucha proyección, como los Silva: Bernardo y André (Y si el Barça no lo hubiera matado como jugador, hablaríamos también de otro André: Gómez). Lamentablemente, su posibilidad de trascender depende, exclusivamente, del capricho de su capitán: Si le provoca que los demás jueguen lo harán. Si piensa que están robándole protagonismo, el ostracismo es su destino. Aunque considerando el bajo nivel efectivo de Marruecos o Irán, solo un cataclismo futbolístico podría hacer que no clasifique. Como a Ronaldo lo que le importa es su lucimiento personal, mientras los demás jueguen para él, todo irá bien.
Marruecos
Marruecos significa en beréber "Tierra De Dios" y si hay algo que nos ha enseñado la Biblia es la forma en que se ensaña ese personaje con sus tierras prometidas. Por eso, si hay un país acostumbrado a ser conquistado, ese es Marruecos; lo han hecho los fenicios, los romanos, los visigodos, los vándalos, los bizantinos. La de los árabes por fin le dió cierta estabilidad por unos siglos, pero luego volvieron a la carga, esta vez los españoles y franceses. Apenas logró su independencia en 1956, así que aún les cuesta tener una identidad clara, lo que se refleja en su selección, la que cuenta con la mayor cantidad de nacionalizados de todo el Campeonato: ¡17 jugadores!, lo que la convierte en la selección europea de los que nadie quiere (O sea el vivo reflejo de lo que piensa Europa respecto al norte de Africa) y un canadiense para darle un poco más de cosmopolitismo. Es un equipo en el que las indicaciones deben darse el ¡3 idiomas a la vez! Con un grupo tan heterogéneo, en un deporte donde lo colectivo es esencial, lo único que podría darle esperanza de clasificación es un Ronaldo, pero el de este mundial, ya lo tiene Portugal.
Irán
Este país tenía una larga tradición de oscilar entre "imperio más poderoso de la historia" y gigante derrotado por ejércitos cien veces mas pequeños. Aunque de la conquista de los musulmanes ya no se repuso y quedó islamizado hasta la actualidad (Una pena, ya que el zoroastrismo con Ahura Mazda como dios, le hubiera dado más musicalidad a guerras santas y cruzadas varias, mucho más que sosos Alás o Cristos cualquiera). Ahora bien, tanto la antigua Persia, con su voluptuosidad y la República Islámica, con su fundamentalismo ayatólico tienen en común aparentar ser mas poderosos de lo que son en realidad. En el pasado, hasta los microestados griegos se le enfrentaban y bastó un general decidido como Alejandro para desaparecerlos. Lo mismo pasó con sus sucesores: Los también imperios seléucida, parto y sasánida, que fueron el hazmerreir de romanos, bizantinos (o romanos orientales), árabes, turcos y mongoles (E incas, si hubieran pasado por la zona). Es, quizás, este milenario hábito el que hace que no se le tenga mucho respeto a su selección, a pesar de ser parte fundamental del "Eje del Mal" inventado por Bush Jr. y magnificado por Trump hasta haberlo convertido en "el mayor enemigo del mundo libre". Tal vez también tenga algo que ver que desde la Revolución de 1979 el país estaba más ocupado en sus afanes religiosos y en exigir la devolución de derechos otorgados a mujeres y a minorías, que en patear balones de fútbol. Esto cambió desde los noventas, ya que por lo menos una generación ya había nacido bajo ese modelo de Estado radical que hubiera escandalizado a los delicados musulmanes de Al Andaluz en la Edad Media, y, por lo tanto, ya buena parte de la población había dejado de verlo como la depravación teológica que en verdad es. Desde ese momento, el fútbol volvió a tener importancia entre nuestros amigos ex persas (y a diferencia de la mayoría de países, sigue siendo cosa de hombres, pues si eres de sexo femenino tienes prohibido practicarlo y asistir a los estadios) y ya va por su tercer Mundial consecutivo. Claro que ser potencia en Asia es como ser cantante de trap y decir que eres músico, pero ya saben que "son once contra once" y todo puede pasar. A diferencia de su némesis, Arabia Saudita, los futbolistas iraníes no están aquí solo para extender la influencia sociopolítica de su país y reivindicar las bondades del sufismo; sino también para impactar calenturientas occidentales con su estampa de modelos y, quien sabe, de repente y hasta para jugar al fútbol. Su mejor jugador: Azmoun, juega en el Rubin Kazan, así que hasta el Perú siente que tiene estrellas en comparación a ellos. A pesar de todo, son un equipo sólido que basa su juego en la gallardía, su buen ver y los cinco pilares del Islam. ¿Nuestro pronóstico? Eliminados en primera ronda y regreso a casa con un puñado de conversas.
¿Qué se podría decir de España que no tenga que ver con los salvajes expolios a los que nos ha sometido? No contenta con habernos devuelto un continente quebrado, económica y moralmente , nos sigue esquilmando con un nuevo sistema de colonización que tuvo en Telefónica a su Francisco Pizarro. Lo curioso es que nos empezó a conquistar el mismo año en que celebraba su independencia definitiva del dominio árabe. ¡Es que hay que ser caradura! Esas actitudes de los peninsulares parecen hasta genéticas cuando uno observa a uno de sus símbolos: Sergio Ramos, quien lesiona a propósito al chico más bueno del fútbol actual: Salah y luego se queja de ser víctima de un cargamontón. O a otro como Piqué, quien siendo feroz independentista catalán, no deja que su corazón rebelde se interponga ante la gloria rojigüalda y los jugosos premios que representa.
El equipo tiene dos centrales, los ya mencionados, que uno no sabe si se aman o se odian, pero que funcionan la mar de bien juntos (que en el fútbol, como en el sexo, lo que importa es la compatibilidad, no el amor). David de Gea o Kepa son igual de buenos en el arco, aunque el primero vende más camisetas, por lo que su titularidad es un hecho. Los laterales no son nada del otro mundo (incomprensiblemente no han convocado a Marcos Alonso, lateral del Chelsea, que si es de otro mundo) y no merecen que hablemos de ellos. Su medio campo, cada vez con menos tiki y ya empezando a escasear con el taka, pero, por contra, cada vez más rápido y frontal no dejan de ser la parte mas importante del equipo: Thiago, Isco, Saul, Asensio o Lucas Vásquez están todos para ser titulares, mucho más que Iniesta, quién va más por una cuestión histórica. Busquets, por su parte, sigue siendo una muralla, y una muralla que da pases, para mas inri. La delantera, sin embargo, es la más pobre de la última década. Cómo será de mala, que el de mayor relumbrón es Diego Costa (Que así como hace un golazo, no vuelve a aparecer en todo el Mundial). Lo lógico, en estos casos, sería rememorar a ese Barza que jugaba sin delanteros, pero ¡oh, Dios! no tienen a Messi.
A pesar de que desde Sudáfrica se le da por favorito en todas las competencias, España no llegará más allá de cuartos, lo que es tu tope histórico, pero al menos es algo mejor que el ridículo que hizo al quedarse en primera ronda en Brasil. Aún peor, la salida intempestiva de su entrenador: Lopetegui, un día antes de iniciar su participación no presagia nada bueno para el país de Denver y de Tokio.
PortugalA este pequeño país ibérico hay dos cosas que se le han salido de las manos: Brasil y Cristiano Ronaldo. Ambos le dieron mucho, pero al alcanzar la madurez se dieron cuenta que lo luso se les queda chico. Brasil no solo se independizó, sino que lo hizo de la manera más elegante: Declarándose una monarquía y, de paso, ganó cinco Mundiales. Lo mismo hizo Ronaldo, al autodenominarse rey, aunque la corona real la siguiera detentando Messi.
Si bien los lusos siguen tirando, a veces, de la antigua colonia para nutrir su equipo (como con Pepe), no suelen ser los mejores los que llegan a su equipo, siendo, casi, los descartes de la selección verdeamarela los que se resignan a usar la camiseta de su madre patria.
Si bien Portugal ha ganado la Eurocopa, lo ha hecho más ayuda del azar y de Cristiano, por lo que el equipo no llega a ser considerado grande ni siquiera por esa hazaña. Portugal es, simplemente, el equipo de Ronaldo y eso le impide consolidarse como conjunto (La maldición de muchos en el Mundial, dicho sea de paso).
A pesar de ello, revisando su plantilla, aunque encontramos un equipo que aunque parece añoso, con la titularidad de los eternos Pepe, Moutinho, Rui Patricio y el mismo Ronaldo, posee algunos jóvenes de mucha proyección, como los Silva: Bernardo y André (Y si el Barça no lo hubiera matado como jugador, hablaríamos también de otro André: Gómez). Lamentablemente, su posibilidad de trascender depende, exclusivamente, del capricho de su capitán: Si le provoca que los demás jueguen lo harán. Si piensa que están robándole protagonismo, el ostracismo es su destino. Aunque considerando el bajo nivel efectivo de Marruecos o Irán, solo un cataclismo futbolístico podría hacer que no clasifique. Como a Ronaldo lo que le importa es su lucimiento personal, mientras los demás jueguen para él, todo irá bien.
Marruecos
Marruecos significa en beréber "Tierra De Dios" y si hay algo que nos ha enseñado la Biblia es la forma en que se ensaña ese personaje con sus tierras prometidas. Por eso, si hay un país acostumbrado a ser conquistado, ese es Marruecos; lo han hecho los fenicios, los romanos, los visigodos, los vándalos, los bizantinos. La de los árabes por fin le dió cierta estabilidad por unos siglos, pero luego volvieron a la carga, esta vez los españoles y franceses. Apenas logró su independencia en 1956, así que aún les cuesta tener una identidad clara, lo que se refleja en su selección, la que cuenta con la mayor cantidad de nacionalizados de todo el Campeonato: ¡17 jugadores!, lo que la convierte en la selección europea de los que nadie quiere (O sea el vivo reflejo de lo que piensa Europa respecto al norte de Africa) y un canadiense para darle un poco más de cosmopolitismo. Es un equipo en el que las indicaciones deben darse el ¡3 idiomas a la vez! Con un grupo tan heterogéneo, en un deporte donde lo colectivo es esencial, lo único que podría darle esperanza de clasificación es un Ronaldo, pero el de este mundial, ya lo tiene Portugal.
jueves, 14 de junio de 2018
Grupo A del Mundial: El regreso del pitbull Suarez
Corría el año 2014, Colorado se convertía en el primer estado de USA en vender marihuana con fines recreacionales, el Papa Francisco canonizaba a su colega el peregrino, y Luisito Suarez escogía el peor día para demostrar su fanatismo por The Walking Dead en el hombro de Chiellini.
Para muchos, su carrera había terminado con ese mordisco. Difícilmente el Barcelona podría aceptar a un personaje tan ajeno al buenrollismo imperante en la época post-Guardiola. Pero Messi lo quería y si a él le importa un pito la corrección política, no habrá catalán que ose contradecirlo.
Cuatro años después, la carrera de Luisito no solo no se opacó, sino que se volvió parte del MSN, un tridente goleador que será recordado en cada documental de tridentes goleadores que se produzca de aquí al fin de los tiempos.
Entonces, asistimos a un nuevo Mundial en el que Uruguay vuelve con la garra de siempre (y el colmillo, si me permiten), dispuesto a recuperar su lugar entre los grandes. ¡No por nada tiene dos Copas del Mundo a cuestas! ¡Y la última la ganó, apenas, hace 68 años!
Para lograr esta hazaña, o una eliminación en cuartos, que suena más razonable, los orientales deberán enfrentar a tres mastines en lo que muchos uruguayos han denominado "el verdadero grupo de la muerte". Claro que se si analizamos a los rivales, no podemos menos que notar que si bien todos ellos tienen relación con la muerte, no tanto con alguna tradición futbolística importante. Ahora analizaremos a todos los integrantes del grupo que, seguramente, nos dará los partidos más apasionantes del Mundial, con perdón de Irán, Túnez y Panamá.
Uruguay: Los bicampeones de la prehistoria vienen con hambre de gloria. Es necesario aclarar que no es una referencia fácil al mordelón sino que consideramos que los charrúas tienen una última oportunidad para lograr un tercer o cuarto puesto antes del retiro de Suarez y Cavani, probablemente la mejor pareja de delanteros del campeonato. Uruguay, como siempre, tiene una defensa que m{as parece un búnker para ataques nucleares. Por Godín no pasan los años y Gimenez es mucho más que cumplidor. Los laterales, como siempre garantizan solidez defensiva pero poca proyección y Muslera sigue siendo uno de los arqueros top del mundo, pero con un agente por demás incompetente para jamás haberlo colocado en un mejor equipo. A partir de esta defensa deben lanzarse los pelotazos hacia la dupla SUCA pues el medio campo está plagado de jugadores que difícilmente podrían ser titulares en la selección de Lesotho; lo que es normal para Uruguay, salvo cuando tuvieron a Recoba. Buena defensa, delantera excepcional y mediocampo para festejar los pocos goles de contragolpe, además de una garra y confianza a prueba de Estados Islámicos, así como la ausencia de Italia, hace de Uruguay el mayor representante del catenaccio en el torneo y aspirante a todo (Salvo al campeonato).
Por la condición de país satélite de Argentina, por su adelanto cultural frente al resto del subcontinente, por lo bonito que es El Prado en Montevideo y por Mujica, los charrúas merecen llegar a ese penúltimo partido (Aunque dificilmente lo logren).
Rusia: El sucesor de la Unión Soviética llevaba años a la deriva, despreciado como el gigante tonto y de malos modales, tanto por Europa como China, y ninguneado por el que alguna vez fuera su némesis: Estados Unidos, hasta que Putin, con su actitud presuntuosa, dictatorial y nacionalista le regresó el orgullo nacional a este pueblo de eslavos tan amantes de tiranos egocéntricos. Organizar el Mundial, aún siendo un país poco futbolero, era la cereza para el pastel de la recuperación anímica y allí los tenemos, con las barras más bravas, aunque no sepan ni los nombres de sus jugadores y con ganas de hacer historia así sea con la inauguración más vergonzosa de la historia de los mundiales.
El equipo tiene dos estrellas claras: Los árbitros, al tratarse del local, deben llevarlo al menos a cuartos, para cuidar su integridad; y Putín, claro, pues este sucesor de Chuck Norris, si el equipo no funciona,entrará a la cancha y demostrará con una docena de goles que si le provoca, puede hacer que Messi y Ronaldo se vean como pichangueros del montón.
Arabia Saudí: Poseedores de la amistad de Trump, del liderazgo sunita en el Medio Oriente, de ingentes cantidades de petróleo, del financiamiento de la mayoría de grupos extremistas islamitas del mundo, de una familia real a la que nadie se atreve a decir nada respecto a las continuas violaciones de derechos humanos y al rol medieval que cumple la mujer en su país, ven al fútbol como un divertimento menor, más como una excusa para las bacanales post Ramadán que seguramente ha organizado la casa Saud, que gobierna al país con mano de hierro desde el siglo XVIII, para estas fechas.
Aunque se halla en el Grupo A, Arabia tiene como principal rival a Irán, por lo que su objetivo principal es recibir menos goleada que esos herejes chiítas, para no hacer peligrar su cuota de influencia religiosa en el Asia Menor.
Egipto: ¿Qué podríamos decir de Egipto que no se haya dicho antes? Bueno, quizás algo sobre su selección además de Salah, y, aunque parezca increible, no estamos ante el desastre de equipo que podríamos prever. Incluso estamos ante lo que podríamos llamar "El Perú africano", ya que se trata de una selección con bueno toque de balón pero casi sin estrellas y cuyas posibilidades dependen mucho de su astro mayor. En este caso, Salah.
A diferencia de Perú, donde "Guerrero, el divo y único dios verdadero", solo hace más torpe el juego colectivo, debido a su megalomanía, Mohamed sabe jugar en conjunto, tocar cuando no retener pelotas inútilmente,cuando abrir espacios y no buscar, simplemente, su lucimiento personal y, tiene un nivel técnico del que Paolín carece. Además de él, destacan Ghobi, el otro delantero y Hegazy, defensa , ambos jugadores de la premier, que le dan un nivel de solidez en todas su líneas del que carece Rusia (Arabia Saudí carece de todo, salvo del favor de Alá, así que aqui tiene una prueba de fuego para demostrar su existencia).
Egipto debería, por lógica, acompañar a Uruguya a segunda ronda. Lamentablemente, la localía de Rusia la hace partir con ventaja, así qur, casi con seguridad, los norarficanos no superen esta ronda, pero, eso sí, probablemente dejen un grato recuerdo.
Para muchos, su carrera había terminado con ese mordisco. Difícilmente el Barcelona podría aceptar a un personaje tan ajeno al buenrollismo imperante en la época post-Guardiola. Pero Messi lo quería y si a él le importa un pito la corrección política, no habrá catalán que ose contradecirlo.
Cuatro años después, la carrera de Luisito no solo no se opacó, sino que se volvió parte del MSN, un tridente goleador que será recordado en cada documental de tridentes goleadores que se produzca de aquí al fin de los tiempos.
Entonces, asistimos a un nuevo Mundial en el que Uruguay vuelve con la garra de siempre (y el colmillo, si me permiten), dispuesto a recuperar su lugar entre los grandes. ¡No por nada tiene dos Copas del Mundo a cuestas! ¡Y la última la ganó, apenas, hace 68 años!
Para lograr esta hazaña, o una eliminación en cuartos, que suena más razonable, los orientales deberán enfrentar a tres mastines en lo que muchos uruguayos han denominado "el verdadero grupo de la muerte". Claro que se si analizamos a los rivales, no podemos menos que notar que si bien todos ellos tienen relación con la muerte, no tanto con alguna tradición futbolística importante. Ahora analizaremos a todos los integrantes del grupo que, seguramente, nos dará los partidos más apasionantes del Mundial, con perdón de Irán, Túnez y Panamá.
Uruguay: Los bicampeones de la prehistoria vienen con hambre de gloria. Es necesario aclarar que no es una referencia fácil al mordelón sino que consideramos que los charrúas tienen una última oportunidad para lograr un tercer o cuarto puesto antes del retiro de Suarez y Cavani, probablemente la mejor pareja de delanteros del campeonato. Uruguay, como siempre, tiene una defensa que m{as parece un búnker para ataques nucleares. Por Godín no pasan los años y Gimenez es mucho más que cumplidor. Los laterales, como siempre garantizan solidez defensiva pero poca proyección y Muslera sigue siendo uno de los arqueros top del mundo, pero con un agente por demás incompetente para jamás haberlo colocado en un mejor equipo. A partir de esta defensa deben lanzarse los pelotazos hacia la dupla SUCA pues el medio campo está plagado de jugadores que difícilmente podrían ser titulares en la selección de Lesotho; lo que es normal para Uruguay, salvo cuando tuvieron a Recoba. Buena defensa, delantera excepcional y mediocampo para festejar los pocos goles de contragolpe, además de una garra y confianza a prueba de Estados Islámicos, así como la ausencia de Italia, hace de Uruguay el mayor representante del catenaccio en el torneo y aspirante a todo (Salvo al campeonato).
Por la condición de país satélite de Argentina, por su adelanto cultural frente al resto del subcontinente, por lo bonito que es El Prado en Montevideo y por Mujica, los charrúas merecen llegar a ese penúltimo partido (Aunque dificilmente lo logren).
Rusia: El sucesor de la Unión Soviética llevaba años a la deriva, despreciado como el gigante tonto y de malos modales, tanto por Europa como China, y ninguneado por el que alguna vez fuera su némesis: Estados Unidos, hasta que Putin, con su actitud presuntuosa, dictatorial y nacionalista le regresó el orgullo nacional a este pueblo de eslavos tan amantes de tiranos egocéntricos. Organizar el Mundial, aún siendo un país poco futbolero, era la cereza para el pastel de la recuperación anímica y allí los tenemos, con las barras más bravas, aunque no sepan ni los nombres de sus jugadores y con ganas de hacer historia así sea con la inauguración más vergonzosa de la historia de los mundiales.
El equipo tiene dos estrellas claras: Los árbitros, al tratarse del local, deben llevarlo al menos a cuartos, para cuidar su integridad; y Putín, claro, pues este sucesor de Chuck Norris, si el equipo no funciona,entrará a la cancha y demostrará con una docena de goles que si le provoca, puede hacer que Messi y Ronaldo se vean como pichangueros del montón.
Arabia Saudí: Poseedores de la amistad de Trump, del liderazgo sunita en el Medio Oriente, de ingentes cantidades de petróleo, del financiamiento de la mayoría de grupos extremistas islamitas del mundo, de una familia real a la que nadie se atreve a decir nada respecto a las continuas violaciones de derechos humanos y al rol medieval que cumple la mujer en su país, ven al fútbol como un divertimento menor, más como una excusa para las bacanales post Ramadán que seguramente ha organizado la casa Saud, que gobierna al país con mano de hierro desde el siglo XVIII, para estas fechas.Aunque se halla en el Grupo A, Arabia tiene como principal rival a Irán, por lo que su objetivo principal es recibir menos goleada que esos herejes chiítas, para no hacer peligrar su cuota de influencia religiosa en el Asia Menor.
Egipto: ¿Qué podríamos decir de Egipto que no se haya dicho antes? Bueno, quizás algo sobre su selección además de Salah, y, aunque parezca increible, no estamos ante el desastre de equipo que podríamos prever. Incluso estamos ante lo que podríamos llamar "El Perú africano", ya que se trata de una selección con bueno toque de balón pero casi sin estrellas y cuyas posibilidades dependen mucho de su astro mayor. En este caso, Salah.A diferencia de Perú, donde "Guerrero, el divo y único dios verdadero", solo hace más torpe el juego colectivo, debido a su megalomanía, Mohamed sabe jugar en conjunto, tocar cuando no retener pelotas inútilmente,cuando abrir espacios y no buscar, simplemente, su lucimiento personal y, tiene un nivel técnico del que Paolín carece. Además de él, destacan Ghobi, el otro delantero y Hegazy, defensa , ambos jugadores de la premier, que le dan un nivel de solidez en todas su líneas del que carece Rusia (Arabia Saudí carece de todo, salvo del favor de Alá, así que aqui tiene una prueba de fuego para demostrar su existencia).
Egipto debería, por lógica, acompañar a Uruguya a segunda ronda. Lamentablemente, la localía de Rusia la hace partir con ventaja, así qur, casi con seguridad, los norarficanos no superen esta ronda, pero, eso sí, probablemente dejen un grato recuerdo.
martes, 12 de junio de 2018
Mundial Otra Vez (Pero ahora con Perú): El análisis más completo de la Selección
El tiempo es subjetivo. 36 años no llegan a ser ni un suspiro en tiempo geológico, pero podría convertirse en la expectativa de vida humana en un par de décadas, si se imponen esas encantadoras modas orgánicas y antivaxers. En tiempo futbolero equivale a nueve Mundiales, lo que significa que desde la última clasificación peruana, mientras nos ahogabamos en las peleas entre barristas de equipos penosos luchando por alcanzar la "gloria" en el campeonato Descentralizado, se iba dado el apogeo y retiro de Maradona, Baggio, Zidane, Romario, Ronaldo, Matthaus, Platini, Chilavert, Valderrama, Xavi, Roger Milla, Davids, Okocha, Batistuta y hasta el "Niño" Torres. Cayó la Unión Soviética y emergió Putin. Cayeron las Torres Gemelas y emergió Trump (Con lo que fue mucho más que unos edificios lo que se perdió). Colombia perdió a Escobar, pero ganó a Maluma. El Perú pasó por Alan, Fujimori, Toledo, Humala y PPK y, sorprendentemente, es Venezuela la que no ha resistido. Murieron Borges, García Márquez y casi todos los Beatles. Aparecieron el sida y Windows. Apple, Google y Facebook se repartieron el mundo. La ropa dejó de decir "Made in Taiwan" para ser hecha en China. El mundo pasó de la Guerra Fría al fundamentalismo religioso, Bob Dylan ganó el Nobel de literatura y Obama el de la paz, la corrección política se encargó de desnaturalizar la igualdad y el álbum Panini se hizo más famoso que Cristo.
36 años, entonces, ha sido una larga espera y es natural la exultación de un pueblo que se siente como si los Testigos de Jehová le hubieran atinado a alguna de su profecías.
Así que, a diferencia de lo que hacemos Mundial a Mundial, esta vez nos tomaremos un buen tiempo en el análisis de un equipo de relleno, sobre todo en deferencia a lo mucho que le gusta leer al peruano promedio.
El País
El origen del Perú se encuentra en el Tahuantinsuyo, un imperio que llegó a conquistar buena parte de Sudamérica en apenas dos siglos, lo que no le dió tiempo para darle a su pueblo mucho más que una vida de subsistencia. Sin embargo hay que ser hidalgos en reconocer que las necesidades mínimas las cubrían muy bien y que si bien vivían en un equivalente a la temprana edad de bronce, no tenían escritura, ni rueda, ni escuelas, ni hospitales, escasas manifestaciones culturales y un aparato burocrático opresivo que solo beneficiaba a una reducida minoría, no estaban muy lejos, en calidad de vida, de sus futuros opresores españoles.
El choque de culturas, el sistema de encomiendas y corregimientos, la inmensa opresión de los indígenas y un orden económico prefeudal que a inicios de la Edad Moderna ya estaba obsoleto hacía mucho, fueron algunos alicientes para convertirnos en una república fallida con un terrible complejo de inferioridad, el que se fue agudizando por la pobreza crónica, las guerras perdidas, los dictadorzuelos de pacotilla, la dominación económica y política de una clase ignorante y los continuos fracasos en el fútbol. Durante décadas el mayor orgullo para un peruano era que te dijeran que no lo parecías (ya fuera por tu apariencia, tu cultura o tus costumbres), pero llegó Gastón y el solito se inventó una identidad -y un orgullo- nacional, basado apenas en la gastronomía, pero era un buen inicio y aunque desde ese momento el peruano casi no habla de otra cosa que no sea comida, al menos ya iba dejando de sentir esa vergüenza hereditaria que te hacía sentir esta patria. De la comida al fútbol hay una progresión natural, así que solo faltaba un empujoncito para que el negocio de venta de gorras con el escudo nacional fuera un éxito y ese impulso lo dio, faltaría más, un argentino: Gareca.
El Técnico
Gareca es un entrenador atípico porque si bien ha dirigido un club peruano, no se contagió de nuestra peruanidad, no dejó que los jugadores fueran escogidos a dedo, como si se tratara de puestos en el aparato público, y decidió contar con aquellos que consideraba más capacitados, además utilizó métodos y disciplina profesionales y no cayó en el facilísimo informal que te permite nuestro
fútbol (y cualquier otra actividad económica) Además, si bien es extranjero, tampoco cayó en ese vicio del foráneo que es el sentimiento de superioridad. Gareca nunca se comportó como si estuviera haciendo un favor y no ganando miles de dólares mensuales. Nunca vio al futbolista peruano como cualquier extranjero antes que él y como ellos mismos se miraban: Una panda de fracasados de color oscuro, físico esmirriado, borrachos y perdedores por naturaleza. Hizo lo mismo que Gastón con la comida y así como el tacu tacu dejó de ser el recalentado de porotos para pobres y se convirtió en una delicadeza culinaria, Cueva dejó de ser un proyecto de Raymond Manco y se convirtió en un futbolista de verdad, solo por poner un ejemplo. Gareca, a diferencia de Oblitas, que tuvo mejor equipo y similar performance como entrenador, logró que hasta el jugador más limitado pudiera creer que con esfuerzo podría lograr un buen resultado y, lo más importante, que llegara a hacer ese esfuerzo, algo que, antes, pensábamos que solo podían hacer los ecuatorianos y, en especial, los uruguayos y paraguayos.
El Equipo
Curiosamente la selección que logra ir al Mundial está formada por una inmensa mayoría de jugadores que no solo juegan en ligas de segundo nivel sino que, casi todos, son elementos de escasa importancia en su clubes, incluso varios de ellos son suplentes. Sin embargo, aunque de manera individual el Perú tenga uno de los cuadros más modestos. Gareca ha logrado destruir la lógica fría de la matemática (y quien mejor para desafiar el sentido común que nuestros futbolistas, tan negados para cualquier tipo de razonamiento) y demostrar que la suma de las partes puede convertirse en una progresión geométrica o, por usar un símil más claro, convertir a un puñado de reguetoneros en una orquesta medianamente decente. A continuación analizaremos al probable equipo titular.
- Arquero: Pedro Gallese. Poco más que el chico que hizo un cameo en la selección más endiosada antes que esta: "los Jotitas". Es por eso que no tuvo la visibilidad de los demás para acabar con su carrera antes de los 25 años. Es más, logró trabajar de una manera tan discreta que de no ser por Gareca, nunca hubiéramos sabido que teníamos al mejor portero nacido en el Perú desde Balerio..., no, ese era uruguayo, desde Quiroga..., no, ese era argentino. Pues desde 1970, con Rubiños en el arco, que la defensa no era tan colosal. Y considerando que Rubiños no debió ser titular sino el argentino Ballesteros, pero el nacionalismo de Velasco le quitó el puesto, Gallese es, probablemente, el mejor portero nacional de la historia. Si su actuación es buena, no seria insensato pensar en una situación a lo Keylor Navas para el buen Pedrito.
Defensas Centrales: Alberto Rodríguez y Christian Ramos. Una pareja de centrales por los que hace un par de años nadie hubiera dado nada. Rodríguez es el mejor defensa central desde Chumpitaz, pero la edad y las lesiones ya lo habían convertido casi en un ex futbolista. Ya las lesiones habían impedido que su carrera en Europa despegara de verdad y había vuelto al Perú a languidecer en equipos como el Melgar o la U donde intercalaba partidos excepcionales con nutridas fechas de descanso por problemas físicos. Por su parte, Ramos, quien había sido, como muchos, una joven promesa, parecía haberse quedado en eso, no era una opción importante para la selección y su carrera parecía estancada definitivamente en el Juan Aurich. Sin embargo, la varita mágica de Gareca los recuperó y con grandes actuaciones en Copa América y las Eliminatorias, se volvieron indiscutibles. Los más felices fueron sus agentes, que lograron jugosas comisiones en el extranjero, en lugar de negociar desayunos continentales en el Inti Gas o el Bicentenario. Si bien ninguno es joven ni alto, han logrado consolidarse junto al resto del bloque defensivo llegando a lograr lo imposible: Que nos les hagan goles de pelota parada los últimos cinco minutos de cada partido. Eso ya es casi tan increíble como que te lances de un puente y empieces a volar, por lo que su titularidad está asegurada, aunque, Santa María y Araujo son una pareja mucho más completa tanto física como técnicamente. Por primera vez en décadas, la defensa central no tiene fisuras de cuidado (Aunque nunca hay que descartar algún error infantil que los coloque rápidamente en el avión de regreso).
Laterales: Luis Advíncula y Miguel Trauco. Advíncula era otra promesa perdida y Trauco el suplente de Vargas. Nadie podía pensar que uno viviría una segunda juventud mucho más exitosa que la primera y que Trauco llegaría a hacer que nadie se acordara nunca más del "Loco" (salvo Tilsa, pero eso no cabe en este análisis). Advíncula tiene una enorme potencia y buena velocidad, su técnica ha mejorado mucho desde que no es suplente en todos sus clubes, pero sigue desesperándose al momento de decidir el último pase. Sin embargo, su potencia es importante en la salida por la banda derecha y para que laterales ajenos que si sepan hacer daño lo piensen un poco antes de irse hacia adelante, aprovechando, sobre todo, que no saben que Advícula llega fácil al otro arco, pero, usualmente, no sabe que hacer cuando llega. Por su parte Trauco es un jugador exquisito, su zurda es espectacular y tiene éxito en lo que Advíncula no: El último pase. Sin embargo, su capacidad defensiva es bastante limitada y su suplencia en el Flamenco (Que solo se explica por una acusada peruanidad en sus genes, pues su talento es similar al de los grandes laterales históricos de Brasil) pueden hacer que no rinda al nivel de lo que se espera de un jugador con esa condiciones. Por tanto, las bandas están aseguradas a nivel ofensivo, pero si bien no es lamentable el aspecto defensivo, tampoco podrán hacer mucho frente a jugadores de nivel superlativo como Mbappé o Griezmann.
Mediocampistas defensivos: Renato Tapia y Yoshimar Yotún. Cuando Gareca pasó a un lateral mediocre al medio campo, casi todos asumimos que el Perú estaba condenado en esa zona del campo. Yotún nunca fue un gran lateral y parecía no ser un gran futbolista tampoco. Sin embargo, su paso al centro del campo parece que lo convirtió también en otro jugador. Lento, pero con criterio, pausa y ubicación, recuerda a un joven Chemo del Solar, pero sin el engreimiento y poca afinidad grupal de éste. Yotún no destaca, quita bolas y distribuye rápidamente y eso es, justamente, lo que debe hacer un jugador en esa posición. Si bien está a años luz de Pogba o Busquets, es infinitamente mejor que Carranza, Jayo o los 200 que estuvieron perdidos en ese puesto los últimos años. Por su parte Tapia es uno de los pocos jugadores con real proyección internacional del equipo. Quita, distribuye, corre por todo el campo. Si llega a olvidar que es peruano puede llegar a un equipo grande de verdad y depende de su desempeño en el Mundial para lograrlo. Aunque es mucho más completo que Yotún, aún le falta un pequeño plus para despegar totalmente y lo puede lograr en un Campeonato donde el dominio de su posición resultará crucial para las esperanzas del equipo.
Mediocampistas de ataque: Cristian Cueva, André Carrillo y Edison Flores o Farfán. Cueva existe por la gracia de Gareca. Como dijimos antes, estaba condenado a la sección de farándula de los diarios, hasta que se le acabara el dinero y pasara a policiales, pero el "Tigre" lo convirtió en el jugador más desequilibrante de la selección. Aunque es irregular, si controla sus impulsos de pichanguero puede llegar a hacer un buen Mundial, ya que es, de lejos, el de mejores condiciones técnicas de la selección. Su mayor problema es que suele bajar su rendimiento cuando pierde el protagonismo y el regreso de Guerrero y Farfán hace, justamente, eso. Carrillo se va convirtiendo cada vez más en un mejor jugador. Aunque no destaque en su equipo, el estar en la liga inglesa lo ha vuelto más fuerte y ha aprendido a no retener la bola más de lo necesario, aunque a veces se olvida de eso y vuelve a ser el jugador que te has dos fintas hasta que le quitan la pelota y genera un contragolpe que termina en gol para el otro equipo. Además, comparte con Advíncula su poco criterio para realizar la última jugada. Flores es un jugador que debería ser titular, pero parece que será la primera víctima de la presión en la que nunca cayó Gareca. El endiosamiento de Guerrero hace que se le tenga que poner en el equipo y eso implica sacar a alguien. Lo natural sería que fuera la Foquita, ya que es más delantero flotante que alero y Flores, junto a Cueva y Trauco logran que el ataque por la zona izquierda del campo suela ser incisiva y efectiva (para compensar una cierta inefectividad por derecha) La entrada de Farfán implica que Cueva ocupe la posición de Flores, donde no es tan gravitante como en el centro y que termine, siempre, tirándose hacia allí, dejando a Trauco solo en la banda). Asimismo, si bien Farfán es un grandísimo jugador, la función de volante por el medio no le es natural y termina jugando como un delantero retrasado, y en el esquema de Gareca eso no suele funcionar muy bien.
Delantero: Paolo Guerrero. Hay un largo trecho desde que Paolín, Lin Lin se convirtió en "El Depredador" por aclamación popular. No hay un jugador peruano (Y no se si lo hubo antes) que despierte tal furor entre la gente. Producto, eso sí, de que en muchos partidos parecía dar la vida por la selección, mientras los otros jugadores estaban más preocupados en revisar su WhatsApp para ver donde iban ha festejar la orgía post partido. Lo malo de ese romance con el público, la tribuna y la prensa, es que se ha perdido la perspectiva sobre las reales capacidades de Paolo. La hemos perdidos los aficionados y la ha perdido él mismo. Los hinchas lo ponen al nivel de Messi o Ronaldo, cuando la verdad ni siquiera se acerca a jugadores más completos como Suarez, Gabriel Jesús, Higuaín o Falcao, para ni siquiera salir de Sudamérica. , Aunque es un buen jugador y con enorme potencia, carece de buen juego aéreo o de una puntería privilegiada. Normalmente sus goles llegan por esfuerzo personal y en contragolpe y cuando se trata de construir una jugada colectiva, donde le corresponde el puntillazo final, lo normal es que lo falle. Paolo nunca destacó en el futbol europeo, que es en el que se demuestra la real capacidad de los jugadores y aunque el brasileño sea mucho mejor que el nuestro, la verdad es que ha decaído mucho, como el argentino, gracias a que cada estrella que aparece se va inmediatamente al viejo continente. El fútbol brasileño es solo un escaparate para jugadores jóvenes y un cementerio digno para los que no consiguieron contratos millonarios en Estados Unidos o Asia. El Perú en el partido de Eliminatorias con Colombia no jugó a nada, demostró fragilidad, temor y, sobre todo, esa Paolodependencia, que cambiando de jugadores, es típica del futbol peruano. Es más fácil pasarle la responsabilidad a un solo jugador, sobre todo si este se siente capacitado para enfrentar solo a un equipo completo. Ese es el juego que tiene que usar Argentina para campeona, porque tiene a Messi, pero el Perú ha probado ser un equipo muy bueno cuando todos asumen responsabilidad en el juego, cosa que no pasa cuando juega Guerrero. Con él en el campo, todos los demás se sienten presionados, sienten que deben pasarle pronto el balón. El lenguaje corporal de Paolo lo exige y, pone nerviosos a los demás y dejan de pensar en construir juego. El pelotazo se convierte en la principal arma, para mayor gloria del "Depredador" y para los resultados lamentables que tendrá el Perú en caso se juegue así. Gareca debería dejarlo en la banca contra Australia y Dinamarca y ponerlo en el segundo tiempo, cuando ya tenga espacios para su juego de demolición. De lo contrario será intrascendente y se perderá la clasificación, ya que Farfán se acomoda mucho mejor al juego colectivo. En el partido contra Francia, en el que se jugará al contragolpe, si debería ser titular. Tendremos que ver si Gareca es coherente con sus ideas o, finalmente, se rinde a la Paolomanía y condena a la selección a una eliminación temprana.
El Pronóstico
Dinamarca y Australia son equipos muy físicos. Dinamarca además tiene buen toque de balón y jugadores muy buenos como Eriksen, por lo que el segundo puesto será bastante difícil de conseguir. Sin embargo, si se mantiene el equilibrio en todas las líneas, Trauco y Advíncula cumplen en lo defensivo, Cueva va al medio y está inspirado y Paolo va a la banca, las posibilidades son más equilibradas para pasar a segunda ronda, Ya en esta instancia deberá enfrentar a Argentina o, con suerte a Croacia o Nigeria. En el primer caso, solo nos quedará disfrutar del juego de Messi, en los otros casos existe una cierta posibilidad de avanzar y ya no se podría pedir más, pues luego tocaría España, Portugal o en un escenario casi utópico: Uruguay, los tres muy por encima de las posibilidades de un equipo como Perú, el que, ademas, ya habría cumplido de sobra llegando hasta ese partido.
36 años, entonces, ha sido una larga espera y es natural la exultación de un pueblo que se siente como si los Testigos de Jehová le hubieran atinado a alguna de su profecías.
Así que, a diferencia de lo que hacemos Mundial a Mundial, esta vez nos tomaremos un buen tiempo en el análisis de un equipo de relleno, sobre todo en deferencia a lo mucho que le gusta leer al peruano promedio.
El País
El origen del Perú se encuentra en el Tahuantinsuyo, un imperio que llegó a conquistar buena parte de Sudamérica en apenas dos siglos, lo que no le dió tiempo para darle a su pueblo mucho más que una vida de subsistencia. Sin embargo hay que ser hidalgos en reconocer que las necesidades mínimas las cubrían muy bien y que si bien vivían en un equivalente a la temprana edad de bronce, no tenían escritura, ni rueda, ni escuelas, ni hospitales, escasas manifestaciones culturales y un aparato burocrático opresivo que solo beneficiaba a una reducida minoría, no estaban muy lejos, en calidad de vida, de sus futuros opresores españoles.
El choque de culturas, el sistema de encomiendas y corregimientos, la inmensa opresión de los indígenas y un orden económico prefeudal que a inicios de la Edad Moderna ya estaba obsoleto hacía mucho, fueron algunos alicientes para convertirnos en una república fallida con un terrible complejo de inferioridad, el que se fue agudizando por la pobreza crónica, las guerras perdidas, los dictadorzuelos de pacotilla, la dominación económica y política de una clase ignorante y los continuos fracasos en el fútbol. Durante décadas el mayor orgullo para un peruano era que te dijeran que no lo parecías (ya fuera por tu apariencia, tu cultura o tus costumbres), pero llegó Gastón y el solito se inventó una identidad -y un orgullo- nacional, basado apenas en la gastronomía, pero era un buen inicio y aunque desde ese momento el peruano casi no habla de otra cosa que no sea comida, al menos ya iba dejando de sentir esa vergüenza hereditaria que te hacía sentir esta patria. De la comida al fútbol hay una progresión natural, así que solo faltaba un empujoncito para que el negocio de venta de gorras con el escudo nacional fuera un éxito y ese impulso lo dio, faltaría más, un argentino: Gareca.
El Técnico
Gareca es un entrenador atípico porque si bien ha dirigido un club peruano, no se contagió de nuestra peruanidad, no dejó que los jugadores fueran escogidos a dedo, como si se tratara de puestos en el aparato público, y decidió contar con aquellos que consideraba más capacitados, además utilizó métodos y disciplina profesionales y no cayó en el facilísimo informal que te permite nuestro
fútbol (y cualquier otra actividad económica) Además, si bien es extranjero, tampoco cayó en ese vicio del foráneo que es el sentimiento de superioridad. Gareca nunca se comportó como si estuviera haciendo un favor y no ganando miles de dólares mensuales. Nunca vio al futbolista peruano como cualquier extranjero antes que él y como ellos mismos se miraban: Una panda de fracasados de color oscuro, físico esmirriado, borrachos y perdedores por naturaleza. Hizo lo mismo que Gastón con la comida y así como el tacu tacu dejó de ser el recalentado de porotos para pobres y se convirtió en una delicadeza culinaria, Cueva dejó de ser un proyecto de Raymond Manco y se convirtió en un futbolista de verdad, solo por poner un ejemplo. Gareca, a diferencia de Oblitas, que tuvo mejor equipo y similar performance como entrenador, logró que hasta el jugador más limitado pudiera creer que con esfuerzo podría lograr un buen resultado y, lo más importante, que llegara a hacer ese esfuerzo, algo que, antes, pensábamos que solo podían hacer los ecuatorianos y, en especial, los uruguayos y paraguayos.
El Equipo
Curiosamente la selección que logra ir al Mundial está formada por una inmensa mayoría de jugadores que no solo juegan en ligas de segundo nivel sino que, casi todos, son elementos de escasa importancia en su clubes, incluso varios de ellos son suplentes. Sin embargo, aunque de manera individual el Perú tenga uno de los cuadros más modestos. Gareca ha logrado destruir la lógica fría de la matemática (y quien mejor para desafiar el sentido común que nuestros futbolistas, tan negados para cualquier tipo de razonamiento) y demostrar que la suma de las partes puede convertirse en una progresión geométrica o, por usar un símil más claro, convertir a un puñado de reguetoneros en una orquesta medianamente decente. A continuación analizaremos al probable equipo titular.- Arquero: Pedro Gallese. Poco más que el chico que hizo un cameo en la selección más endiosada antes que esta: "los Jotitas". Es por eso que no tuvo la visibilidad de los demás para acabar con su carrera antes de los 25 años. Es más, logró trabajar de una manera tan discreta que de no ser por Gareca, nunca hubiéramos sabido que teníamos al mejor portero nacido en el Perú desde Balerio..., no, ese era uruguayo, desde Quiroga..., no, ese era argentino. Pues desde 1970, con Rubiños en el arco, que la defensa no era tan colosal. Y considerando que Rubiños no debió ser titular sino el argentino Ballesteros, pero el nacionalismo de Velasco le quitó el puesto, Gallese es, probablemente, el mejor portero nacional de la historia. Si su actuación es buena, no seria insensato pensar en una situación a lo Keylor Navas para el buen Pedrito.
Defensas Centrales: Alberto Rodríguez y Christian Ramos. Una pareja de centrales por los que hace un par de años nadie hubiera dado nada. Rodríguez es el mejor defensa central desde Chumpitaz, pero la edad y las lesiones ya lo habían convertido casi en un ex futbolista. Ya las lesiones habían impedido que su carrera en Europa despegara de verdad y había vuelto al Perú a languidecer en equipos como el Melgar o la U donde intercalaba partidos excepcionales con nutridas fechas de descanso por problemas físicos. Por su parte, Ramos, quien había sido, como muchos, una joven promesa, parecía haberse quedado en eso, no era una opción importante para la selección y su carrera parecía estancada definitivamente en el Juan Aurich. Sin embargo, la varita mágica de Gareca los recuperó y con grandes actuaciones en Copa América y las Eliminatorias, se volvieron indiscutibles. Los más felices fueron sus agentes, que lograron jugosas comisiones en el extranjero, en lugar de negociar desayunos continentales en el Inti Gas o el Bicentenario. Si bien ninguno es joven ni alto, han logrado consolidarse junto al resto del bloque defensivo llegando a lograr lo imposible: Que nos les hagan goles de pelota parada los últimos cinco minutos de cada partido. Eso ya es casi tan increíble como que te lances de un puente y empieces a volar, por lo que su titularidad está asegurada, aunque, Santa María y Araujo son una pareja mucho más completa tanto física como técnicamente. Por primera vez en décadas, la defensa central no tiene fisuras de cuidado (Aunque nunca hay que descartar algún error infantil que los coloque rápidamente en el avión de regreso).
Laterales: Luis Advíncula y Miguel Trauco. Advíncula era otra promesa perdida y Trauco el suplente de Vargas. Nadie podía pensar que uno viviría una segunda juventud mucho más exitosa que la primera y que Trauco llegaría a hacer que nadie se acordara nunca más del "Loco" (salvo Tilsa, pero eso no cabe en este análisis). Advíncula tiene una enorme potencia y buena velocidad, su técnica ha mejorado mucho desde que no es suplente en todos sus clubes, pero sigue desesperándose al momento de decidir el último pase. Sin embargo, su potencia es importante en la salida por la banda derecha y para que laterales ajenos que si sepan hacer daño lo piensen un poco antes de irse hacia adelante, aprovechando, sobre todo, que no saben que Advícula llega fácil al otro arco, pero, usualmente, no sabe que hacer cuando llega. Por su parte Trauco es un jugador exquisito, su zurda es espectacular y tiene éxito en lo que Advíncula no: El último pase. Sin embargo, su capacidad defensiva es bastante limitada y su suplencia en el Flamenco (Que solo se explica por una acusada peruanidad en sus genes, pues su talento es similar al de los grandes laterales históricos de Brasil) pueden hacer que no rinda al nivel de lo que se espera de un jugador con esa condiciones. Por tanto, las bandas están aseguradas a nivel ofensivo, pero si bien no es lamentable el aspecto defensivo, tampoco podrán hacer mucho frente a jugadores de nivel superlativo como Mbappé o Griezmann.
Mediocampistas defensivos: Renato Tapia y Yoshimar Yotún. Cuando Gareca pasó a un lateral mediocre al medio campo, casi todos asumimos que el Perú estaba condenado en esa zona del campo. Yotún nunca fue un gran lateral y parecía no ser un gran futbolista tampoco. Sin embargo, su paso al centro del campo parece que lo convirtió también en otro jugador. Lento, pero con criterio, pausa y ubicación, recuerda a un joven Chemo del Solar, pero sin el engreimiento y poca afinidad grupal de éste. Yotún no destaca, quita bolas y distribuye rápidamente y eso es, justamente, lo que debe hacer un jugador en esa posición. Si bien está a años luz de Pogba o Busquets, es infinitamente mejor que Carranza, Jayo o los 200 que estuvieron perdidos en ese puesto los últimos años. Por su parte Tapia es uno de los pocos jugadores con real proyección internacional del equipo. Quita, distribuye, corre por todo el campo. Si llega a olvidar que es peruano puede llegar a un equipo grande de verdad y depende de su desempeño en el Mundial para lograrlo. Aunque es mucho más completo que Yotún, aún le falta un pequeño plus para despegar totalmente y lo puede lograr en un Campeonato donde el dominio de su posición resultará crucial para las esperanzas del equipo.
Mediocampistas de ataque: Cristian Cueva, André Carrillo y Edison Flores o Farfán. Cueva existe por la gracia de Gareca. Como dijimos antes, estaba condenado a la sección de farándula de los diarios, hasta que se le acabara el dinero y pasara a policiales, pero el "Tigre" lo convirtió en el jugador más desequilibrante de la selección. Aunque es irregular, si controla sus impulsos de pichanguero puede llegar a hacer un buen Mundial, ya que es, de lejos, el de mejores condiciones técnicas de la selección. Su mayor problema es que suele bajar su rendimiento cuando pierde el protagonismo y el regreso de Guerrero y Farfán hace, justamente, eso. Carrillo se va convirtiendo cada vez más en un mejor jugador. Aunque no destaque en su equipo, el estar en la liga inglesa lo ha vuelto más fuerte y ha aprendido a no retener la bola más de lo necesario, aunque a veces se olvida de eso y vuelve a ser el jugador que te has dos fintas hasta que le quitan la pelota y genera un contragolpe que termina en gol para el otro equipo. Además, comparte con Advíncula su poco criterio para realizar la última jugada. Flores es un jugador que debería ser titular, pero parece que será la primera víctima de la presión en la que nunca cayó Gareca. El endiosamiento de Guerrero hace que se le tenga que poner en el equipo y eso implica sacar a alguien. Lo natural sería que fuera la Foquita, ya que es más delantero flotante que alero y Flores, junto a Cueva y Trauco logran que el ataque por la zona izquierda del campo suela ser incisiva y efectiva (para compensar una cierta inefectividad por derecha) La entrada de Farfán implica que Cueva ocupe la posición de Flores, donde no es tan gravitante como en el centro y que termine, siempre, tirándose hacia allí, dejando a Trauco solo en la banda). Asimismo, si bien Farfán es un grandísimo jugador, la función de volante por el medio no le es natural y termina jugando como un delantero retrasado, y en el esquema de Gareca eso no suele funcionar muy bien.
Delantero: Paolo Guerrero. Hay un largo trecho desde que Paolín, Lin Lin se convirtió en "El Depredador" por aclamación popular. No hay un jugador peruano (Y no se si lo hubo antes) que despierte tal furor entre la gente. Producto, eso sí, de que en muchos partidos parecía dar la vida por la selección, mientras los otros jugadores estaban más preocupados en revisar su WhatsApp para ver donde iban ha festejar la orgía post partido. Lo malo de ese romance con el público, la tribuna y la prensa, es que se ha perdido la perspectiva sobre las reales capacidades de Paolo. La hemos perdidos los aficionados y la ha perdido él mismo. Los hinchas lo ponen al nivel de Messi o Ronaldo, cuando la verdad ni siquiera se acerca a jugadores más completos como Suarez, Gabriel Jesús, Higuaín o Falcao, para ni siquiera salir de Sudamérica. , Aunque es un buen jugador y con enorme potencia, carece de buen juego aéreo o de una puntería privilegiada. Normalmente sus goles llegan por esfuerzo personal y en contragolpe y cuando se trata de construir una jugada colectiva, donde le corresponde el puntillazo final, lo normal es que lo falle. Paolo nunca destacó en el futbol europeo, que es en el que se demuestra la real capacidad de los jugadores y aunque el brasileño sea mucho mejor que el nuestro, la verdad es que ha decaído mucho, como el argentino, gracias a que cada estrella que aparece se va inmediatamente al viejo continente. El fútbol brasileño es solo un escaparate para jugadores jóvenes y un cementerio digno para los que no consiguieron contratos millonarios en Estados Unidos o Asia. El Perú en el partido de Eliminatorias con Colombia no jugó a nada, demostró fragilidad, temor y, sobre todo, esa Paolodependencia, que cambiando de jugadores, es típica del futbol peruano. Es más fácil pasarle la responsabilidad a un solo jugador, sobre todo si este se siente capacitado para enfrentar solo a un equipo completo. Ese es el juego que tiene que usar Argentina para campeona, porque tiene a Messi, pero el Perú ha probado ser un equipo muy bueno cuando todos asumen responsabilidad en el juego, cosa que no pasa cuando juega Guerrero. Con él en el campo, todos los demás se sienten presionados, sienten que deben pasarle pronto el balón. El lenguaje corporal de Paolo lo exige y, pone nerviosos a los demás y dejan de pensar en construir juego. El pelotazo se convierte en la principal arma, para mayor gloria del "Depredador" y para los resultados lamentables que tendrá el Perú en caso se juegue así. Gareca debería dejarlo en la banca contra Australia y Dinamarca y ponerlo en el segundo tiempo, cuando ya tenga espacios para su juego de demolición. De lo contrario será intrascendente y se perderá la clasificación, ya que Farfán se acomoda mucho mejor al juego colectivo. En el partido contra Francia, en el que se jugará al contragolpe, si debería ser titular. Tendremos que ver si Gareca es coherente con sus ideas o, finalmente, se rinde a la Paolomanía y condena a la selección a una eliminación temprana.
El Pronóstico
Dinamarca y Australia son equipos muy físicos. Dinamarca además tiene buen toque de balón y jugadores muy buenos como Eriksen, por lo que el segundo puesto será bastante difícil de conseguir. Sin embargo, si se mantiene el equilibrio en todas las líneas, Trauco y Advíncula cumplen en lo defensivo, Cueva va al medio y está inspirado y Paolo va a la banca, las posibilidades son más equilibradas para pasar a segunda ronda, Ya en esta instancia deberá enfrentar a Argentina o, con suerte a Croacia o Nigeria. En el primer caso, solo nos quedará disfrutar del juego de Messi, en los otros casos existe una cierta posibilidad de avanzar y ya no se podría pedir más, pues luego tocaría España, Portugal o en un escenario casi utópico: Uruguay, los tres muy por encima de las posibilidades de un equipo como Perú, el que, ademas, ya habría cumplido de sobra llegando hasta ese partido.
sábado, 12 de julio de 2014
Ahora si La Final: Luego no nos quedara mas que ese aburrido conflicto de Gaza
Cada cuatro años el mundo entra entra en un limbo. Atrás quedan los problemas económicos, las crisis familiares, las masacres y genocidios de toda la vida. Atrás quedan la muerte y la enfermedad, la intolerancia religiosa y la lucha esclavizante por ser el mejor. Al cabo, todo eso nos estará esperando una vez que salga el campeón y se desvanezca el efecto del último chute de heroína televisiva que nos ofrece la Fifa durante un mes (Ya le costará entender a Brasil durante los próximos años que ofrecer no es lo mismo que regalar).
Así que aquí estamos: A un puñado de horas de la normalidad, de la rutina, de la exasperación, del pleno convencimiento de que lo que no es una mierda, no tardará en serlo. Pero, por primera vez desde que tengo uso de razón, llego a ese último día con la fe intacta, con la adrenalina al cien y el orgullo de no haber hecho el ridículo en mis predicciones.
Es así que, el país que siento, alienadamente, como propio en cuestiones futbolísticas (mira lo que logras Perú: Emigración fanatiquista), ha llegado a la final. La Argentina de Messi, que me jugó tan feo en el 2010, puede cobrarse la revancha en la última instancia, ya no en los mediocres cuartos de final; y, a pesar de lo que dice la inmensa mayoría, las posibilidades de ver a Messi en el papel de Maradona besando la copa, son muchas.
¿Pero no es Alemania el equipo más goleador? ¿El de la mejor defensa? ¿El del mejor arquero? ¿No es quizás, el fútbol de Argentina tan, pero tan pobre, que ha hecho de ¡Rojo! una de sus figuras? ¿No es que Messi está cansado, viejo, agotado, aburguesado y ya no es ni la sombra de lo que fue alguna vez? ¿No es que el llamado a ser el salvador, Di María, está lesionado? ¿No es que se juega en el Maracaná y los brasileños preferirían moler el Pão de Açúcar y venderlo como tierra para abono a que Argentina campeone en su país?, ¿No es que, por último, el 89 por ciento de la población humana está hasta las narices de la petulancia de los argentinos y considera que lo que les hace falta no es un baño, sino un océano de humildad?
Pues todo es cierto y, sin embargo, por mera repetición de la historia debería ganar Argentina. Ya saben: El tiempo circular, el eterno retorno. Como lo dice Borges (argentino, claro) en un poema: "Los astros y los hombres vuelven cíclicamente". Y en este caso, el astro ha vuelto y acompañado por el mismo grupo de impresentables. Maradona, arreglaba los entuertos del mediocre equipo que le tocó en suerte de la misma manera en que ahora lo hace Messi. Los paralelos entre ambos no quedan sólo allí: Los dos tuvieron un Mundial previo, el de la esperanza, que trocó en absoluta decepción (82 para Diego, 2010 para Messi); ambos tienen un sidekick, un Robin en quien apoyarse cuando se dan cuenta que el resto del equipo está allí sólo para llenar la página del país en el album Panini: Valdano para Maradona(Aunque no tan determinante como Cannigia en el 90) y Di María para Messi. Además, en la parte de atrás del equipo destacaba nítidamente un tal Ruggeri, de la misma manera que ahora lo hace Mascherano. La única diferencia con ese Mundial, sería que Romero se ha convertido en el salvador de los penales, como lo hizo Goycochea en el 90 ¡Hasta se llaman Sergio los dos! y, en esa Copa perdió Argentina. Por eso, salvo ese pequeño detalle, Argentina está predestinado a ser campeón. ¡Hasta el rival es el mismo!
Y si nos arrancamos la metafísica de encima y nos ponemos pragmáticos (Especialidad alemana, por otro lado), también deberíamos dar por favorito a Argentina, pues si Messi no ha brillado en los últimos partidos, es porque los rivales han renunciado a cualquier tipo de ataque para evitar que se les escape, lo que es equivalente a gol, en su caso. Prefieren, claro, la lotería de los penales. Alemania es demasiado orgullosa para hacerlo así. Los teutones van a intentar pasar por encima, como con Brasil, con su fútbol exquisito. Y esos metros que necesariamente regalarán a la Pulga, serán suficientes para consagrarlo como leyenda.
Y luego del festejo, claro, ya tendrán tiempo los medios de buscarnos otro entretenimiento para olvidarnos de Gaza y seguiremos felices con nuestro circo (que el pan ya no es tan fácil que los lo inviten)
Pues todo es cierto y, sin embargo, por mera repetición de la historia debería ganar Argentina. Ya saben: El tiempo circular, el eterno retorno. Como lo dice Borges (argentino, claro) en un poema: "Los astros y los hombres vuelven cíclicamente". Y en este caso, el astro ha vuelto y acompañado por el mismo grupo de impresentables. Maradona, arreglaba los entuertos del mediocre equipo que le tocó en suerte de la misma manera en que ahora lo hace Messi. Los paralelos entre ambos no quedan sólo allí: Los dos tuvieron un Mundial previo, el de la esperanza, que trocó en absoluta decepción (82 para Diego, 2010 para Messi); ambos tienen un sidekick, un Robin en quien apoyarse cuando se dan cuenta que el resto del equipo está allí sólo para llenar la página del país en el album Panini: Valdano para Maradona(Aunque no tan determinante como Cannigia en el 90) y Di María para Messi. Además, en la parte de atrás del equipo destacaba nítidamente un tal Ruggeri, de la misma manera que ahora lo hace Mascherano. La única diferencia con ese Mundial, sería que Romero se ha convertido en el salvador de los penales, como lo hizo Goycochea en el 90 ¡Hasta se llaman Sergio los dos! y, en esa Copa perdió Argentina. Por eso, salvo ese pequeño detalle, Argentina está predestinado a ser campeón. ¡Hasta el rival es el mismo!
Y si nos arrancamos la metafísica de encima y nos ponemos pragmáticos (Especialidad alemana, por otro lado), también deberíamos dar por favorito a Argentina, pues si Messi no ha brillado en los últimos partidos, es porque los rivales han renunciado a cualquier tipo de ataque para evitar que se les escape, lo que es equivalente a gol, en su caso. Prefieren, claro, la lotería de los penales. Alemania es demasiado orgullosa para hacerlo así. Los teutones van a intentar pasar por encima, como con Brasil, con su fútbol exquisito. Y esos metros que necesariamente regalarán a la Pulga, serán suficientes para consagrarlo como leyenda.
Y luego del festejo, claro, ya tendrán tiempo los medios de buscarnos otro entretenimiento para olvidarnos de Gaza y seguiremos felices con nuestro circo (que el pan ya no es tan fácil que los lo inviten)
domingo, 6 de julio de 2014
Ya en semifinales: Holanda, Alemania y Luchito Suarez.
AlemaniaSi hay una palabra que debería agregarse al diccionario como sinónimo de ganador, es alemán. Incluso luego de haber sido partido en dos, literalmente, el país ha logrado sobreponerse y seguir siendo la mayor potencia europea (A diferencia del Perú, que sigue lamiéndose las heridas de la guerra con Chile de 1879 ¡Que si tuvieramos, todavía, Tarapacá, seguro clasificabamos al Mundial!). Los germanos saben sobreponerse a las derrotas como nadie, y más, cuando estas son catastróficas.
Es por eso que, cuando Alemania fue vapuleada en el Mundial del 98 por Croacia, se dieron cuenta que el fútbol de fuerza y de potentísimos centrodelanteros había terminado. Había que empezar de nuevo, como siempre; crear un nuevo estilo de juego para recuperar la vieja gloria; y, como siempre , lo hicieron de la mejor manera. El fútbol vistoso, de toque rápido, de gambeta precisa y picardia bávara empezó a destacar, claramente, contra el juego rácano, deslucido y ultradefensivo que caracteriza a los su brasileños de la nueva era. Jugadores como Ozil, Goetze, Kroos, Muller (no nos olvidemos de Reus, que no está convocado) y tantos otros, son los Atreyus que luchan contra la nada que representan Fred y compañía (Recuerden que Neverendind Story es alemana). Si el fútbol profesional fuera un deporte y no la gallina de los huevos de oro de la Fifa, la semifinal no se jugaría y Alemania accedería directamente al último partido.
Holanda
Si hay una palabra que debería agregarse a diccionario como sinónimo de perdedor es neerlandés. Esa condición es tan evidente, que ni siquiera se les conoce como tales, sino que todo el mundo les dice holandeses (Como que a los españoles los tratáramos de castellanos). Los Países Bajos no se conforman con la mediocridad de no clasificar; ellos ilusionan, juegan bien, tocan el balón y, algunas veces maravillan, para perder de manera lamentable en los minutos finales. Su capacidad para ser segundos los ha mantenido a la sombra de las verdaderas potencias europeas. Les pasa en el fútbol, les pasa en la vida. Ni siquiera su progresismo al tratar el consumo de marihuana o la prostitución son lo que fueron algún día. Lo mejor para ellos, sería perder contra Argentina, para que, de esa manera, quede abierto el resultado de la final; la que de otra manera, sería un regalo anticipado para el ganador de la otra llave.
El Equipo Sorpresa
Sin lugar a dudas, Costa Rica. El equipo modesto de un país casi ahistórico (ya sabemos: Historia=Guerras y ellos ni siquiera tienen ejército) ha logrado lo impensable, una auténtica revolución en el fútbol: Convertir un deporte colectivo, en el que usualmente participan once jugadores por equipo, en un acto individual, en el que once jugadores rivales tratan de meterle un gol a un portero. Keylor Navas no es el mejor arquero del mundo, pero nunca nadie, ni Maradona, ha estado tan inspirado y ha sido tan decisivo en un Mundial. Probablemente lo fiche un gigante europeo a una millonada, para sentarlo en menos de un mes y lamentar lo fácil que caen en el marketing de la Fifa; pero nadie le quitará, jamás, lo tapado.
Luis Suarez y otras incorrecciones
Luchito tiene un problema. No sabemos si es canibalismo, un trastorno obsesivo compulsivo o simple estupidez, pero nada tan grave como para merecer el exageradísimo castigo de la Fifa. Esa institución se ha convertido en un verdadero monstruo, adalid de ese gran mal que aqueja a la sociedad moderna, como es la corrección política. La hipocrecía de la Fifa, vendiendo la idea de igualdad, felicidad y amor sin límites que es el fútbol, contrasta con la realidad de desastres económicos a los que contribuyen directamente sus actividades. Este Mundial le ha costado 63 700 millones de dólares al gobierno brasileño (Entre inversiones públicas e inversiones indirectas), lo que no ha pasado desapercibido para el pueblo más futbolero del mundo, que no es, como se ha observado con las muchas protestas, el más estúpido del mundo. Sin embargo, sus turbios manejos financieros, comparables a los del Vaticano, palidecen ante el título de "Árbitro de la moralidad" que se ha arrogado en los últimos años.
Con tanta banderita del fair play, canciones de ritmos latinos y publicidad lacrimosa, parece que se ha olvidado la esencia del deporte profesional, que es la canalización de la violencia masculina en tiempo de paz. La masa busca sangre, pero cuando no hay guerras se necesita un sustituto y eso lo brinda el deporte, particularmente el fútbol. Los colores de tu equipo reemplazan, efectivamente, a los de tu señor feudal y tu patria luchando con otras es una versión remozada de una guerra mundial.
No somos más que primates violentos y nos matamos a golpes o jugamos a hacerlo y, como en toda guerra, todos los monitos queremos colaborar con nuestro granito de arena en la batalla. Ya sea reventándole el cerebro a un niño desarmado en Afganistán o gritándole puto al arquero del equipo rival. Es lo que hay.
Particularmente, considero menos peligrosa la agresión futbolera que la militar y pensar que porque prohíban a la masa gritar "negro de mierda" o "maricón" va a acabar con los prejuicios y nos va a convertir a todos en ejemplos de tolerancia. Es como esconder la mugre bajo la alfombra. Pero, claro, lo importante no es el problema en sí, sino las expresiones superficiales: Qué importa mi profundo odio al diferente, que importa si no se me educa para cambiarlo. Lo importante es que no se vea en la televisión.
Es más, es aún mejor que no tenga forma de canalizar mis frustraciones de trabajador de sueldo mínimo, subeducado e hipermanipulado por los medios para poder servir de carne de cañón en la próxima guerrita en la que se inventará un noble propósito para morir en aras del enriquecimiento del amo de turno.
Pero eso no importa, el fútbol es un negocio y si el mercado dice que la corrección política está in y los hoooligans out, pues así debe ser y a mover las caderas al ritmo de Jennifer López y a golpear a nuestros hijos en privado para no tirar plátanos en las canchas.
¿Qué no hay que permitir expresiones racistas, homofóbicas ni ningún tipo de intolerancia en un espectáculo deportivo para ser mejores personas? Si lo piensas, me retracto, quien sufre de estupidez, no es Luchito Suárez, eres tú. Si realmente llegaramos a ser tolerantes ya no necesitaríamos espectáculos deportivos profesionales.
lunes, 23 de junio de 2014
Italia: La gran favorita de Berlusconi
Italia es sinónimo de elegancia: Valentino, Dolce y Gabanna, la canción del Mundial del 90. Incluso ahora, es casi seguro que Cesare Prandelli se lleve la copa al técnico mejor vestido (Trofeo disputado, apenas, por el look trendy de Joachim Löw).
Cuando se habla de elegancia, es como si dijeramos Pirlo (futbolística, me refiero; de la otra, es como si dijeramos Beckham). El que convierte a sus compañeros en el ballet Mariinski de San Petersburgo, llega a su último Mundial con la misma clase de siempre, acompañado de futbolistas que no le van muy atrás en exquisitez como Verrati y que aunados a la potencia física de Balotelli podrían protagonizar la mayor injusticia de la Copa, al ser eliminados por Uruguay en la fase de grupos.
Es natural, entonces, que su fútbol refleje esa tendencia estética tan natural al habitante de la península. Y a pesar de habersele increpado durante muchos años un juego a la brasileña, tenemos que mencionar a Totti, Del Piero, Roberto Baggio o el mismo Pirlo (Solo en los últimos años) para desechar la idea del fútbol ultradefensivo italiano. ¡Eso es culpa de sus técnicos, no de los jugadores! Así lo ha entendido Cesare y ha decidido no ir contra la genética esta vez, y aprovechar las innegables condiciones técnicas de un grupo que, a partir de la última Eurocopa, se está poniendo a punto para alcanzar a Brasil en el medallero.
EL EQUIPO
Cuando se habla de elegancia, es como si dijeramos Pirlo (futbolística, me refiero; de la otra, es como si dijeramos Beckham). El que convierte a sus compañeros en el ballet Mariinski de San Petersburgo, llega a su último Mundial con la misma clase de siempre, acompañado de futbolistas que no le van muy atrás en exquisitez como Verrati y que aunados a la potencia física de Balotelli podrían protagonizar la mayor injusticia de la Copa, al ser eliminados por Uruguay en la fase de grupos.
LA ESTRELLA
No, no creemos que este sea el Mundial de Pirlo. La lesión de De Rossi, hará que Verrati sea insustituible, lo que permitirá que éste, ya sin la presión de la suplencia, logre lo que nadie ha logrado hasta ahora: Hacer olvidar a Pirlo, con él en la cancha. Claro, si es que no los elimina Uruguay, que allí la estrella será el traje de Prandelli.
El pequeño Verrati tiene un juego notable y decisivo, pero hasta ahora la prensa, que suele mirar los partidos por nosotros, no le ha tomado interés; al cabo no tiene la belleza clásica de un Paolo Maldini o el carácter de diva del antiguo Cassano, ni la coleta mística de Roberto Baggio, asi que muchas camisetas suyas no se venderán.
Sin embargo, si sobrevive Italia, Verrati se pondrá el equipo al hombro y, quién sabe, de llevarla a la final, de repente y hasta gana un par de solicitudes de amistad en el feisbug.
LOS RIVALES
Ya hemos visto de lo que es capaz de hacer ese equipo de la CONCACAF ¿Puerto Rico? ¿Guatemala? ¿Haiti?, que los ha vencido a ellos y a los uruguayos robando de manera nefasta un lugar en octavos, que les correspondía a ambos, dejandolos en la penosa situación de eliminarse entre ellos.
Uruguay, que se agiganta cuando se le trata como equipo chico, ha sufrido el peso de ser el favorito contra el equipo de la CONCACAF, pues su estilo se acomoda a que lo revienten a ataques, como el de Italia; por lo que el partido entre ellos está llamado a ser uno de los más importantes en la historia de los Mundiales. Suarez y Cavani pueden lograr que los italianos alcancen a España en el aeropuerto, para intercambiar postales.
Inglaterra, la Costa Rica de la UEFA, solo vino a cumplir, y eso lo demuestra al no haber convocado al Maradona de las Islas Británicas, Peter Crouch; por lo que, ni siquiera merecen que hablemos de ellos.
PRONÓSTICO
Si logran eliminar a Uruguay, cosa muy difícil, el camino hasta la final está servido; pues no hay equipo que pueda causarle los problemas de los orientales. Eliminará sin despeinarse a Brasil, en semifinales y perderá la final contra Messi.
Prandelli, por supuesto, nunca perderá la elegancia y saludará dignamente a los campeones.
viernes, 20 de junio de 2014
Sigue el Mundial: Argentina, campeón aunque sea con la mano del Papa
Argentina es tan mediterránea en su componente racial, tan italiana en su gastronomía, tan universal en su cultura. Pero también es tan arquetípicamente latinoamericana en lo social, con ese gen perdedor indesligable a todo aquel nacido al sur del río Grande. No nos podemos quitar el colonialismo de la sangre por mucho que lo intentemos y, mientras bolivianos o mexicanos tratan de disfrazarlo con reivindicacionismos varios; los argentinos simplemente miran para otro lado, sintiendo que son el punto más austral de la península itálica, mientras campean en un presente de pobreza y corrupción vívidamente latinoamericano.
Argentina se debate entre el ego gigantesco de sus individualidades y el sentimiento de inferioridad que compartimos los hispanoamericanos hacia el mundo. Y pasa lo mismo con su selección: Un grupo débil, sin la capacidad de los equipos europeos de atacar y defender en bloque. Un conjunto que no gusta, que no emociona positivamente ni al bueno de Francisco I, pero en el que el talento individual de su puñado de estrellas puede llegar a ser preponderante.
En un momento futbolístico en el que los demás equipos practican valores desconocidos en Sudamérica, como la solidaridad y el juego en conjunto; Argentina es, quizás, la última representante del fútbol clásico; ese en el que los defensas podían salir de la cancha a tomar un mate en el minuto 25 y dejar en su lugar unos cuanto ladrillos y nadie se daría cuenta (O se pensaría que han elevado su nivel) y cuya filosofía consistía en errar pases hasta que la mega estrella, la divinidad de turno, el escogido uno y trino, coja el balón y marque el único gol: El de la victoria. Ése es el fútbol de verdad, el romántico, el inútil, el que no representa ni estética ni eficiencia, el que te mantiene en vilo desde el comienzo hasta el fin, el que no cree en corrección política ni en fair play. Fútbol egoísta, en suma, y por tanto, tan argentino como el tango.
EL EQUIPO
Hablar de Argentina es hablar de Borges y Gardel, de Calamaro y Campanella, de Atahualpa Yupanqui y del Che. Pero si hablamos de un equipo de fútbol, no queda más que morderse la lengua para evitar la carcajada. Argentina tiene tanto de equipo como el congreso peruano de honradez. El argentino se encuentra genéticamente impedido de entender el colectivo como otra cosa que no sea un conjunto de egos pegados malamente con cinta para embalar. Por si eso no fuera ya un grave handicap en un deporte en el que once personas deben jugar juntas contra otras once, Argentina se deleita en brindar ventajas a los rivales con un arquero risible, una defensa transparente como un cristal, lenta como la llegada del sueldo a fin de mes y predecible como escándalo de Miley Cyrus y un medio campo cuya mediocridad recuerda a las decisiones del Nobel en literatura de los últimos años; y una delantera en la que encontramos hasta al ex yerno de Maradona. Pero todo eso ¿A quién le preocupa? Porque Argentina siempre se ha tratado de 10 recogebolas y un D10S.
LA ESTRELLA
El campeonato del mundo dependerá de las ganas que tenga Messi de llevárselo. Si está encendido, el Mundial será un mero trámite; cargado, eso sí, de falsas emociones para incautos como partidos decididos por penales, goles en el tiempo de descuento o contragolpes letales luego de estar encerrados en su área chica contra Costa Rica o Bangla Desh (Que si el primero está en el Mundial, no veo porqué no poner como ejemplo al segundo). No cabe duda que desde Maradona, no ha existido un jugador que entienda como él la filosofía del fútbol argentino, que consiste en: "Pasámela, che, que me llevo a cinco y fusilo" ni, sobre todo, que tenga los recursos para hacerlo.
LAS HIJASTRAS
Inauguramos ésta sección de jugadores que todos quisieran esconder debajo de la alfombra cuando llegan de visita los medios de comunicación, pero lamentablemente el reglamente exige jugar con once, por lo que no se puede, sino, ponerlos y rezar porque jamás les llegue la bola. No podemos olvidar nuestra mención honrosa al Niño Torres, Casillas ni a Hulk, cuyos equipos ya fueron analizados.
En Argentina hay infinidad de hijastras: 22 de 23 seleccionados, para ser exactos; pero si debemos escoger a los peores, sin dudarlo optamos por Rojo, lateral siniestro exquisito, sin proyección, marca ni carisma, cuya incapacidad con el balón hace ver como un portento, a lo Zanetti, a Zabaleta; y al Maxi Rodríguez, jugador experimentado, viejo comodín de la selección, siempre presto a ingresar a empeorar la situación de los partidos ya perdidos, un mediocampista absurdo que no le llega a la suela del zapato a Javier Pastore, que ni siquiera fue mencionado en la convocatoria (Probablemente poco amigo de Messi, que es quien decide la cosas en el rebaño).
LOS RIVALES
El mayor rival de Argentina es Brasil, que hará hasta lo imposible porque en su campeonato campeone cualquiera menos un rioplatense. Respecto a los del grupo, demás está decir que son tres partidos de calentamiento lo que les toca, para que Messi gane confianza y afine la puntería y que no merecen, siquiera, ser mencionados.
EL PRONÓSTICO
Luego de tantas frustraciones, por fin hay un nuevo mesías que llevará a los argentinos a la tierra prometida donde beberán las mieles del éxito, que les ha sido esquivo durante tantos años. Si Moisés hizo caminar a los judíos cuarenta años, es lógico pensar que la espera desde el 86 es hasta moderada para saborear el tricampeonato de la mano de Diego Armando ... quiero decir Lionel.
Argentina se debate entre el ego gigantesco de sus individualidades y el sentimiento de inferioridad que compartimos los hispanoamericanos hacia el mundo. Y pasa lo mismo con su selección: Un grupo débil, sin la capacidad de los equipos europeos de atacar y defender en bloque. Un conjunto que no gusta, que no emociona positivamente ni al bueno de Francisco I, pero en el que el talento individual de su puñado de estrellas puede llegar a ser preponderante.
En un momento futbolístico en el que los demás equipos practican valores desconocidos en Sudamérica, como la solidaridad y el juego en conjunto; Argentina es, quizás, la última representante del fútbol clásico; ese en el que los defensas podían salir de la cancha a tomar un mate en el minuto 25 y dejar en su lugar unos cuanto ladrillos y nadie se daría cuenta (O se pensaría que han elevado su nivel) y cuya filosofía consistía en errar pases hasta que la mega estrella, la divinidad de turno, el escogido uno y trino, coja el balón y marque el único gol: El de la victoria. Ése es el fútbol de verdad, el romántico, el inútil, el que no representa ni estética ni eficiencia, el que te mantiene en vilo desde el comienzo hasta el fin, el que no cree en corrección política ni en fair play. Fútbol egoísta, en suma, y por tanto, tan argentino como el tango.
EL EQUIPO
Hablar de Argentina es hablar de Borges y Gardel, de Calamaro y Campanella, de Atahualpa Yupanqui y del Che. Pero si hablamos de un equipo de fútbol, no queda más que morderse la lengua para evitar la carcajada. Argentina tiene tanto de equipo como el congreso peruano de honradez. El argentino se encuentra genéticamente impedido de entender el colectivo como otra cosa que no sea un conjunto de egos pegados malamente con cinta para embalar. Por si eso no fuera ya un grave handicap en un deporte en el que once personas deben jugar juntas contra otras once, Argentina se deleita en brindar ventajas a los rivales con un arquero risible, una defensa transparente como un cristal, lenta como la llegada del sueldo a fin de mes y predecible como escándalo de Miley Cyrus y un medio campo cuya mediocridad recuerda a las decisiones del Nobel en literatura de los últimos años; y una delantera en la que encontramos hasta al ex yerno de Maradona. Pero todo eso ¿A quién le preocupa? Porque Argentina siempre se ha tratado de 10 recogebolas y un D10S.LA ESTRELLA
El campeonato del mundo dependerá de las ganas que tenga Messi de llevárselo. Si está encendido, el Mundial será un mero trámite; cargado, eso sí, de falsas emociones para incautos como partidos decididos por penales, goles en el tiempo de descuento o contragolpes letales luego de estar encerrados en su área chica contra Costa Rica o Bangla Desh (Que si el primero está en el Mundial, no veo porqué no poner como ejemplo al segundo). No cabe duda que desde Maradona, no ha existido un jugador que entienda como él la filosofía del fútbol argentino, que consiste en: "Pasámela, che, que me llevo a cinco y fusilo" ni, sobre todo, que tenga los recursos para hacerlo.
LAS HIJASTRAS
Inauguramos ésta sección de jugadores que todos quisieran esconder debajo de la alfombra cuando llegan de visita los medios de comunicación, pero lamentablemente el reglamente exige jugar con once, por lo que no se puede, sino, ponerlos y rezar porque jamás les llegue la bola. No podemos olvidar nuestra mención honrosa al Niño Torres, Casillas ni a Hulk, cuyos equipos ya fueron analizados.
En Argentina hay infinidad de hijastras: 22 de 23 seleccionados, para ser exactos; pero si debemos escoger a los peores, sin dudarlo optamos por Rojo, lateral siniestro exquisito, sin proyección, marca ni carisma, cuya incapacidad con el balón hace ver como un portento, a lo Zanetti, a Zabaleta; y al Maxi Rodríguez, jugador experimentado, viejo comodín de la selección, siempre presto a ingresar a empeorar la situación de los partidos ya perdidos, un mediocampista absurdo que no le llega a la suela del zapato a Javier Pastore, que ni siquiera fue mencionado en la convocatoria (Probablemente poco amigo de Messi, que es quien decide la cosas en el rebaño).
LOS RIVALES
El mayor rival de Argentina es Brasil, que hará hasta lo imposible porque en su campeonato campeone cualquiera menos un rioplatense. Respecto a los del grupo, demás está decir que son tres partidos de calentamiento lo que les toca, para que Messi gane confianza y afine la puntería y que no merecen, siquiera, ser mencionados.
EL PRONÓSTICO
Luego de tantas frustraciones, por fin hay un nuevo mesías que llevará a los argentinos a la tierra prometida donde beberán las mieles del éxito, que les ha sido esquivo durante tantos años. Si Moisés hizo caminar a los judíos cuarenta años, es lógico pensar que la espera desde el 86 es hasta moderada para saborear el tricampeonato de la mano de Diego Armando ... quiero decir Lionel.
sábado, 14 de junio de 2014
Sigue el Mundial: España la campeona, abdica a su corona
España, el campeón vigente y representante de los altos valores de la monarquía constitucional, no ha sobrellevado, como es natural, el terrible golpe de verse de pronto sin cabeza, sin aquel que movía los hilos de la selección; sin aquel que logró cargarse a buena parte de la gran fauna africana a punta de fusil, para que la Roja se concentrara exclusivamente en el fútbol. El insigne Juan Carlos I no es más monarca de España y deja tras de sí un legado de... de..., de lo que deben dejar las figuras decorativas que, supuestamente, son los monarcas de este mundo moderno (Aunque el mismo concepto de reino no suene tan moderno).
España ha acusado el golpe, y en un acto de absoluto desprendimiento, ha querido emular lo hecho por su rey y ceder el trono a su justo merecedor: Holanda. Es claro que el 2010, Iniesta le robó el Mundial con una jugada fortuita y cuatro años después, el peso de su consciencia era muy grande por lo que, como un Raskolnikov colectivo, se entregó a la justicia de las cámaras y, en pago a esa Copa injusta, se dejó sodomizar sin piedad por Robben y sus amigos ante los mismos 2000 millones de personas que le aplaudieron las gracias en Sudáfrica.
EL EQUIPO
Si bien el previsible tiki taka se mantiene; esta es una versión mucho más inocua, envejecida y guardiolesca. Iniesta y Xavi, como los Hombres G y los Stones, viven del recuerdo de tiempos mejores y ya no se puede esconder que Casillas fue justamente relegado por Mourinho, a pesar del cargamontón que lo sacó del Madrid. La vejez es algo que nos llega a todos y la generación "dorada" de la "roja" no es la excepción (Aunque pareciera que Robben y Pirlo, como Zidane antes, siempre han sido viejos y jóvenes a la vez, por lo que esa verdad casi absoluta no se les aplica).
Aunque existen jugadores de menos de setenta y cinco años, como Koke y De Gea, no serán considerados; pues, monárquica como es, España parece haber decidido perpetuar su medio campo mediante derechos hereditarios y la selección sólo se renovará con Xavis y Xabi Alonsos Jrs y no con plebeyos Juanes Matas. Si Del Bosque tuviera el valor de jubilar a sus mediocampistas, le quedaría esperanza en Brasil; pero temeroso de la ira del futuro rey Felipe XXX, no hará más que ver caer otro imperio; al cabo ya están acostumbrados a eso.
LAS ESTRELLAS
Hablar de estrellas en una selección que gana Eurocopas y Mundiales como si de Rafael Nadal en Roland Garrós se tratara, es una tarea titánica. Afortunadamente, éste no es el caso, pues la mayoría de ídolos españoles hace buen rato dejaron atrás sus mejores momentos y sólo están despilfarrando lo que les queda de buena fama, como harían si fuera oro americano.
Cesc se sigue preparando para ser titular indiscutible a partir de los cuarenta. Lo avala el haber sido capitán del Arsenal casi de adolescente y suplente de lujo en el Barza, de los mismos titulares que en España. Su juego polivalente, le permite pasear su intrascendencia por cualquier lugar del campo, sin que nadie se moleste en tomarlo en serio; por lo que puede convertirse en tapado goleador cuando enfrenten a Australia.
Diego Costa debe estar casi arrepintiéndose de su decisión de nacionalizarse español; si no fuera que la otra selección es aún más penosa. Su mayor virtud es la paciencia, que le ha permitido esperar la partida de Falcao del Atlético para alcanzar una gloria que con aquel le sería permanentemente esquiva. Un corredor incansable de poca técnica, que confirma que en Brasil, ahora los niños juegan cricket.
Aunque Casillas no es el mismo sin Sara Carbonero tras el arco; sigue recordándonos, día a día, con sus atajadas magistrales, lo buen arquero que es Petr Cech. Seguramente no volverá a tapar en el Mundial y se optará por la decisión salomónica que utilizó el Madrid: De Gea en la Copa y Casillas en la Confederaciones.
No podíamos terminar este análisis sin hablar de Sergio Ramos, el hombre de moda, el que se pone el equipo al hombro en los momentos difíciles, el oligofrénico que nos obliga a preguntarnos si los muchos prejuicios sobre el intelecto de los futbolistas son infundados. Su capacidad de babear mientras se hurga los orificios nasales lo convierte en una leyenda viviente, al nivel del mismísimo Reimond Manco.
LOS RIVALES
Los rivales, salvo Australia, que está en rubro Otros (con Irán, Argelia y Uruguay) son viejos conocidos de España, pero no hablaremos de ellos ahora pues merecen, cada uno, su post propio. Simplemente diremos que tanto Chile como Holanda harán que España pelee hasta la última fecha el cuarto lugar del grupo.
EL PRONÓSTICO
Salvo resurrección del Pulpo Paul, España acabará su participación mundialista en tiempo récord, lo que obligará a la renuncia de Felipe XXX, por presión mediática; a la instauración de la tercera república; y, a la independización de Cataluña, Lavapiés y del Pais Vasco.
España ha acusado el golpe, y en un acto de absoluto desprendimiento, ha querido emular lo hecho por su rey y ceder el trono a su justo merecedor: Holanda. Es claro que el 2010, Iniesta le robó el Mundial con una jugada fortuita y cuatro años después, el peso de su consciencia era muy grande por lo que, como un Raskolnikov colectivo, se entregó a la justicia de las cámaras y, en pago a esa Copa injusta, se dejó sodomizar sin piedad por Robben y sus amigos ante los mismos 2000 millones de personas que le aplaudieron las gracias en Sudáfrica.
EL EQUIPO
Si bien el previsible tiki taka se mantiene; esta es una versión mucho más inocua, envejecida y guardiolesca. Iniesta y Xavi, como los Hombres G y los Stones, viven del recuerdo de tiempos mejores y ya no se puede esconder que Casillas fue justamente relegado por Mourinho, a pesar del cargamontón que lo sacó del Madrid. La vejez es algo que nos llega a todos y la generación "dorada" de la "roja" no es la excepción (Aunque pareciera que Robben y Pirlo, como Zidane antes, siempre han sido viejos y jóvenes a la vez, por lo que esa verdad casi absoluta no se les aplica).
Aunque existen jugadores de menos de setenta y cinco años, como Koke y De Gea, no serán considerados; pues, monárquica como es, España parece haber decidido perpetuar su medio campo mediante derechos hereditarios y la selección sólo se renovará con Xavis y Xabi Alonsos Jrs y no con plebeyos Juanes Matas. Si Del Bosque tuviera el valor de jubilar a sus mediocampistas, le quedaría esperanza en Brasil; pero temeroso de la ira del futuro rey Felipe XXX, no hará más que ver caer otro imperio; al cabo ya están acostumbrados a eso.
LAS ESTRELLAS
Hablar de estrellas en una selección que gana Eurocopas y Mundiales como si de Rafael Nadal en Roland Garrós se tratara, es una tarea titánica. Afortunadamente, éste no es el caso, pues la mayoría de ídolos españoles hace buen rato dejaron atrás sus mejores momentos y sólo están despilfarrando lo que les queda de buena fama, como harían si fuera oro americano.
Cesc se sigue preparando para ser titular indiscutible a partir de los cuarenta. Lo avala el haber sido capitán del Arsenal casi de adolescente y suplente de lujo en el Barza, de los mismos titulares que en España. Su juego polivalente, le permite pasear su intrascendencia por cualquier lugar del campo, sin que nadie se moleste en tomarlo en serio; por lo que puede convertirse en tapado goleador cuando enfrenten a Australia.
Diego Costa debe estar casi arrepintiéndose de su decisión de nacionalizarse español; si no fuera que la otra selección es aún más penosa. Su mayor virtud es la paciencia, que le ha permitido esperar la partida de Falcao del Atlético para alcanzar una gloria que con aquel le sería permanentemente esquiva. Un corredor incansable de poca técnica, que confirma que en Brasil, ahora los niños juegan cricket.
Aunque Casillas no es el mismo sin Sara Carbonero tras el arco; sigue recordándonos, día a día, con sus atajadas magistrales, lo buen arquero que es Petr Cech. Seguramente no volverá a tapar en el Mundial y se optará por la decisión salomónica que utilizó el Madrid: De Gea en la Copa y Casillas en la Confederaciones.
No podíamos terminar este análisis sin hablar de Sergio Ramos, el hombre de moda, el que se pone el equipo al hombro en los momentos difíciles, el oligofrénico que nos obliga a preguntarnos si los muchos prejuicios sobre el intelecto de los futbolistas son infundados. Su capacidad de babear mientras se hurga los orificios nasales lo convierte en una leyenda viviente, al nivel del mismísimo Reimond Manco.
LOS RIVALES
Los rivales, salvo Australia, que está en rubro Otros (con Irán, Argelia y Uruguay) son viejos conocidos de España, pero no hablaremos de ellos ahora pues merecen, cada uno, su post propio. Simplemente diremos que tanto Chile como Holanda harán que España pelee hasta la última fecha el cuarto lugar del grupo.
EL PRONÓSTICO
Salvo resurrección del Pulpo Paul, España acabará su participación mundialista en tiempo récord, lo que obligará a la renuncia de Felipe XXX, por presión mediática; a la instauración de la tercera república; y, a la independización de Cataluña, Lavapiés y del Pais Vasco.
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