Es imposible fijar un hábitat específico donde podamos hallar al tonto útil. Se encuentra cómodo en casi cualquier entorno natural o artificial. Me atrevería a asegurar que es una especie endémica, pero, quizás, con una mayor densidad poblacional entre adolescentes, políticos y credos religiosos.
El tonto útil está, siempre, dispuesto a sacrificarse por "elevados ideales" que, a cualquiera a quien no se le haya extirpado el gen del realismo, harían partirse de risa como diciendo: ¿Realmente me consideras tan estúpido como para siquiera tomar en serio aquello que me estás proponiendo?. No hay empresa imposible para él. Ni actos irracionales, inútiles o superficiales. Para el tonto útil cualquier momento es bueno para ser un héroe o para sacrificarse por amor o para apoyar a un militar golpista que asegura que lo hace para defender la democracia.






