Es muy cierto que la calidad de un héroe es proporcional al poderío del rival con el que debe enfrentarse. Pues no es lo mismo un gigante que aplasta bandidos en un camino cualquiera que Ulises engañando a Polifemo ni el capitán de un acorazado de guerra aniquilando piratas somalíes en piraguas que Miguel Grau enfrentando con su único buque a toda la armada chilena.
Los actos que ensalzan a un hombre por encima del arrojo patriótico o de una vulgar bravura son aquellos en que eres manifiestamente inferior a tu rival y, aún así, lo enfrentas, sabiendo que te puedes dejar la vida en ello. El heroísmo es ilógico, irracional, absurdo; es por eso que es tan escaso y tan admirado.
Si tienes todo el poder del mundo, es fácil convertirte en un paladín de la justicia como Supermán (Probablemente el personaje más plano del mundo del cómic: Justiciero mediocre, reportero mediocre y probable miembro del Tea Party) y aún así hacerlo mal, pues con todo el poder, al menos pudo acabar con la guerra en el mundo con la amenaza de sus superrepresalias (Un poco lo que hizo Iron Man, que utilizó el poder de su traje para eso y no para amedrentar carteristas que disminuyeran el valor comercial del metro cuadrado de tu zona)
Si bien la fortaleza del rival es el requisito para convertirte en héroe, la complejidad de éstos puede lograr que seas uno interesante. Y es justo en esto, que la mayoría de películas de superhéroes fallan, pues casi siempre la historia trata sobre vencer a un supervillano cuyo único fin es el dominio mundial.
A diferencia de casi todas estas películas (y sí, también a diferencia del sobrevalorado Batman de Tim Burton), las de Cristopher Nolan se caracterizan por dotarle de enemigos a quienes no podríamos llamar simplistamente como "malos malísimos", ni siquiera como "malos" a secas, pues las motivaciones que los llevan a ser quienes son se encuentran más allá de la idea judeocristiana del mal absoluto.
En Batman Begins, por ejemplo, el villano, Ra's Al Ghul es el líder de una sociedad secreta que tiene como fin purificar la raza humana, combatir el pecado y hacer de nosotros una sociedad global inmaculada (Pues como Josémaría Escrivá de Balaguer y el Opus Dei, o el bueno de Mitt Romney y sus mormones),
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domingo, 29 de julio de 2012
sábado, 17 de septiembre de 2011
Capitán América: El Pablo Milanés del Universo Marvel
Aunque el progre sudaca promedio considere al Capitán América un héroe del capitalismo, cuya única función es incentivar el libre mercado, el colonialismo y el imperialismo extremo porque ¿Qué otra cosa podría esperarse de un tipo con ese nombre y enfundado en un traje que parece una elegía a la bandera estadounidense?
Confieso que durante muchos años pensé lo mismo: "El Capitán América es el superhéroe de los yanquis, y a los yanquis hay que odiarlos porque representan todo lo de malo que tiene la humanidad, y sin ellos ya no habría guerras, ni maldad, ni odios fratricidas ni asesinatos alevosos (que las luchas tribales africanas o los atentados terroristas en Perú o en Suecia son todos culpa de los gringos genocidas)". Así que, en mis juegos infantiles, ni siquiera me molesté alguna vez en desfacer el menor entuerto enmascarado con la estrella y armado del escudo circular del odiado reaccionario del suero supersoldadiano.
viernes, 25 de marzo de 2011
Especial Zombie (3): Marvel Zombies
Cuando llegas a cierta edad y no te has convertido en un freaky que tiene como serie de cabecera a "The Big Bang Theory", es probable que hayas perdido la esperanza infantil de haber tenido una madre lo suficientemente casquivana como para que, producto de un affaire con un superhéroe, despertaras un día con los abdominales tallados en roca (tal como si te hubieras comprado uno de esos aparatos mágicos que se promocionan por televisión) y con capacidades de vuelo y superfuerza gracias a los genes del padre no reconocido. Entonces sabes que jamás treparás paredes con la facilidad de una mosca; ni correrás a una velocidad cercana a la de la luz, como Usain Bolt; ni respirarás bajo el agua con poderes telepáticos que te permitan controlar a los peces, como Michael Phelps. jueves, 10 de marzo de 2011
Especial Zombie (1): Es que son la muerrrrrrrrrte
Durante buena parte del siglo XX, el monstruo que reinaba en el panteón del terror, era -sin lugar a dudas- el vampiro; y, siendo más específicos, el conde Drácula, aunque el Universo vampírico no se limitara sólo a él. En aquellos tiempos floreció, en la cultura popular, una gran cantidad de historias, relatos, novelas, películas, que enriquecieron el mito y lo convirtieron en el personaje principal y recurrente de las pesadillas de los niños y en un engrosador de billeteras, nada desdeñable, para quienes lucraban con este ser de la noche (Desde los estudios hollywoodenses, hasta una ciudad completa como New Orleans y sus tours vampíricos, pasando por escritores como Anne Rice o Richard Matheson).
Pero el mundo sigue girando, las cosas cambian, y este nuevo siglo ha convertido al vampiro en un ultra humano poderoso de nobles sentimientos. Una especie de Súperman con colmillos, piel pálida y abdominales de acero. ¿Es que ahora los engendros del infierno se pasan media vida en el gimnasio? En la actualidad, los vampiros se encandilan a adolescentes y se han convertirdo en paradigmas físicos de la cultura light. ¡Ya no matan a nadie! ¡Ni siquiera existe la posibilidad de que un niño se asuste de ellos!
domingo, 20 de febrero de 2011
Planet Hulk: Porque no siempre al prevenir, dejarás de lamentar
El personaje de Hulk -al menos en los cómics, que no en el cine- ha evolucionado desde aquel ente estúpido de fuerza sobre humana, cerebro de codorniz y corazón de madre abnegada, hacia un ser con poderes casi ilimitados, con una mente ágil, consciente de que es alguien diferente y con capacidad de sentir rencor y vengarse.
Planet Hulk (Saga de 14 cómics y una introducción de 3 más) es una alegoría de la realidad socio económica mundial, más que un divertimento infantil: Una parte de los súper héroes -liderados por el hombre-empresa, gurú y visionario comercial, Tony Stark- han descubierto que necesitan fundar una súper corporación que pueda hacer frente a las agresivas estrategias de la competencia proveniente del espacio exterior, que amenaza acabar con la frágil estabilidad de las súper heroicas Pymes, tal y como las conocemos.
Stark, o Iron Man, sabe que, aunque en la actualidad sean capaces de atender las necesidades de la población consumidora de su protección, es decir: El primer mundo; la demanda seguirá creciendo, los peligros aumentarán sin cesar, y la única manera de entregar servicios heroicos baratos y de calidad es la reunión corporativa de todos ellos. La posibilidad de dejar a la ciudadanía a merced de héroes en masa y sin símbolos protegidos por copyright, provenientes de China o alguna otra economía emergente, es demasiado clara como para ignorarla.
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