martes, 13 de abril de 2010

Argentina: Ciénaga dorada

La parte más gloriosa de la historia argentina y por la que probablemente tengan insuflados tan estratosféricos egos es, justamente, aquella en la que todavía no existían como país. Me refiero, por supuesto, al momento en que eran parte del Virreinato del Perú, es decir, una simple Gobernatura dependiente de nuestro Edén colectivo hasta el infausto año de 1776, en que fueron expulsados del Paraíso por una cantidad tal de sodomíticas acciones que me horrorizo de sólo pensarlo. Sin embargo, el orgullo de haber sido nuestra provincia les es suficiente, valgan verdades, para poder soportar la ignominia de sus menems, evitas y maradonas.

El fútbol, como casi todo en Argentina, es exagerado e inútil. Sus jugadores son casi siempre mediocres -comparados con los brasileños u holandeses- a pesar de vivir este deporte casi como una religión- pero sus pases en el mercado son de los más elevados económicamente y de lo más resonantes a nivel mediático -la llegada de Maxi López al Barcelona es emblemática-. Es que si la mierda, si es que es mierda argentina, vale como el jade y todos contentos.

Argentina ha ganado dos Mundiales: en el 78, porque el mejor equipo peruano de la historia tuvo a bien dejarse golear por un grupúsculo mediocre comandado por el cuasi comentarista Kempes y bajo la impecable dirección técnica de Jorge Rafael Videla a quien le bastó una pequeña charla motivacional con el equipo peruano para lograr la “hazaña” que los clasificó.

La segunda copa la ganó en el 86 a nombre de Argentina, un jugador (que posteriormente se convertiría en escritor, anfitrión televisivo, entrenador de fútbol, comunista estético, pedófilo, muerto, resucitado, cantante, drogadicto, regenerado, padre, abuelo, dios). Maradona hizo de la mediocridad su comparsa y logró salir campeón del mundo contra una selección de verdad como la alemana de aquellos tiempos.

Luego de eso, bajo las bases sentadas por esa selección, se intentó construir -equivocadamente- un equipo de verdad, donde todos se pusieran el overol, y corrieran tras la pelota y tuvieran sentido táctico del juego e hicieran cosas, que para megalómanos obsesos como los rioplatenses, eran imposibles, como pasar la pelota entre ellos (che, ni que fuera mi vieja para compartir con él la pelota -se escuchaba en todas y cada una de las transmisiones televisivas en que el entrenador del momento recriminaba a sus jugadores por no hacer el menor intento de jugar en conjunto). Es por ello que las participaciones mundialistas post maradona han sido un sonoro fracaso, pues no hace falta ser Bianchi para saber que un equipo argentino nunca ha podido ni podrá jugar en conjunto.

Luego de casi 25 años de fracasos, la Federación del país transandino decidió tomar al toro por las astas y dejarse de niñerías. ¡Ya basta de contratar entrenadores! -se escuchó en los predios de Ezeiza y se llamó al único capaz de destruir toda posibilidad de orden, trabajo en equipo o valores solidarios. Maradona sólo necesitó unos meses para definir la nueva (antigua) personalidad de la selección argentina y logró, en un suspiro, que el equipo deambulara por la cancha dando más vergüenza ajena que temor reverencial. Los jugadores lograron rápidamente no entenderse entre ellos, no saber su ubicación en el campo, no saber qué hacer con el balón o sin él. Jugar, en suma, de la misma manera en que se alcanzó la gloria en México 86. Los resultados nefastos y la clasificación por los pelos no hacen sino confirmar que los momentos de gloria han regresado.

ESTRELLAS

MESSI: Lionel es al fútbol lo que Shane Diesel al porno hard: un ser de otro planeta, cuyos atributos son inmensamente superiores al de todos los demás, pobres mortales. Ni siquiera la bailarina Ronaldo puede hacerle sombra. No ha brillado en la selección hasta ahora porque se pensaba que tendría que adaptarse al juego de conjunto. Afortunadamente, Maradona acabó con tamaña memez y ahora puede dedicarse a regatear jugadores, árbitros y público, que es lo que todos esperamos -y si golea a Chile en el camino, pues también lo divinizamos.

OTROS DIEZ: Que tendrán la difícil tarea de lanzarle a Messi los laterales cuando la bola salga fuera del campo o de abrazarlo cuando meta un gol (esta frase es pirateada, por si acaso, que no quiero que me vengan con sorpresas judiciales). En la elección de esta comparsa es donde el técnico tendrá su prueba de fuego.

RIVALES

NIGERIA: Quien haya visto District 9 sabe que los nigerianos son una panda de delincuentes: traficantes de armas, de drogas y de mujeres. Los niños que llegan a la edad adulta sin que hayan sido raptados para vender sus corneas o sus riñones pasan automáticamente a formar parte de la selección de fútbol de su país. Peor aún, ya no están Kanu ni los otros que sabían hacer algo más que correr tras la pelota así que -a pesar de su supuesto poderío- serán una perita en dulce para Messi.

COREA DEL SUR: País en el que puedes encontrar mujeres bellísimas, directores de cine espectaculares, telenovelas que no tienen nada que envidiarle a las mejicanas o venezolanas pero lo que no encontrarán aunque lo busquen debajo de las mesas es un equipo de fútbol que no te haga partir de la risa. En este Mundial ya no podrán contar con su jugador número 12 (los árbitros), así que su despedida tempranera está asegurada.

GRECIA: Aunque haya ganado la Eurocopa -hecho puramente anecdótico, ya que esa competición la gana hasta España- la verdadera Grecia es la que recibió un promedio de tres goles en contra por cada partido jugado en el único Mundial en el que participó. Aunque cuenta con jugadores de relumbrón en el panorama internacional -como Sotiris Ninis o Sotirios Kyrgiacos- las posibilidades de cansarse de recoger balones del fondo de su arco son muy altas.

PRONÓSTICO

Messi campeonará. Eso es indiscutible. Lo único que resta saber es cuántos goles meterá. Yo opino que seis.

H. P.