jueves, 12 de junio de 2014

Análisis del Mundial: Brasil, los amos del catenaccio

Es asombroso pensar que ya han pasado cuatro años desde que un pulpo ridiculizó mis sesudas reflexiones futboleras acertando un cien por ciento de veces más que yo en sus pronósticos en Sudáfrica. Alguien con más dignidad probablemente habría aprendido la lección y se dedicaría a tratar temas más ligeros como el peligroso regreso de los fundamentalismos políticos en las últimas elecciones europeas y el resurgimiento del nacionalismo y del cristianismo como doctrinas válidas entre los jóvenes de todas partes, quienes (en teoría) representan el progreso y la rebeldía. Pero no es mi caso, yo no le temo a la vergüenza reiterada y, por tanto, iniciaremos el análisis ya tradicional de los equipos más importantes del Campeonato Mundial y, si me quedan tiempo y ganas, de las comparsas (Que suelen ser de 24 a 28, dependiendo del Mundial) cuya única función en la competencia es aumentar el promedio de goles por partido y lograr que los beneficios económicos para la Fifa se extiendan por un mes entero. Así que aquí vamos de nuevo:

BRASIL

Para quien aún no lo sepa (entre otros, cerca de 80 millones de brasileños que viven bajo el umbral de pobreza), Brasil es, junto a la India, Rusia y Sudáfrica  una de las potencias emergentes del nuevo orden, destinados a regir los destinos de la humanidad durante las próximas centurias. Es por ello que, le corresponde a todos ellos organizar un mundial (Menos a la India, claro, que un país cuyo deporte nacional consiste en golpear una pelotita en el suelo con un palo no merece tomarse en cuenta), en prueba de sumisión al verdadero poder que domina el mundo: La Fifa.

El país más futbolero del mundo, donde pareciera que cada niño nace con una pelota de fútbol en lugar de apéndice, ha tenido un interesantísima transformación en su estilo de juego: Pasando de un insípido jogo bonito, de toques, amagues, fintas, jugadas de pro evolution soccer, que por lo general le hacía perder campeonatos de manera ridícula contra equipos claramente inferiores (Hablar del Maracanazo ya es redundante, pero es que ¡hasta Perú le ganaba!); a hacer suyo ese estilo sobrio, elegante, modernísimo, de no hacer nada con la pelota y aburrir al rival hasta que este se metiera catorce autogoles de puro hastío. Un estilo que, a partir de 1994, le ha dado las mayores alegrías de su historia desde que Pelé dejara las canchas. Es cierto que ellos no inventaron esa técnica magistral que consiste en no molestarse en salir de su área chica si no es extremadamente necesario, sino los italianos. Pero es justo decir que en los últimos años, desde la humillación del anterior mundial, Italia ha optado por abandonar tan noble tradición y, al igual que Alemania, se han dedicado a convocar a jugadores talentosos, haciendo de cada partido en que aparecen, una delicia para los románticos que creen que el fútbol es un juego de ataque; dejando eso de defender con once hombres a los sudacas y, claro, entre ellos, el mejor es por supuesto la verdeamarelha.

EQUIPO

Brasil goza de una delantera que ya quisiera para sí el mismísimo Inti Gas de Ayacucho. Fred y Hulk tienen la gracia y agilidad del último Elvis, paseando sus voluptuosidades por Las Vegas, resoplando por el esfuerzo de existir; y, la puntería de secuaz de villano en película de acción hollywoodense. Es seguro que su inmenso talento conjunto hará que brille con luz propia el otro delantero: Neymar, un suplente de lujo en un Barcelona que no gana nada y cuya habilidad con el balón no es, ni remotamente, tan impresionante como que su novia sea Bruna Marquezine. A Neymar se le nota que es un buen chico, no tan insoportable como Robinho, pero como éste, destinado a ser por años y sin éxito "el sucesor de Pelé", hasta que termine su carrera en el olvido.




Si su delantera es un lujo, su medio campo es aún más penoso. Atrás quedaron los Zicos, Sócrates y Rivelinos; ahora los Paulinhos y Fernandinhos hacen que cada vez que tocan el balón quedemos mudos de asombro, preguntándonos si no hubiera sido mejor que sea Bolivia la organizadora del Mundial.

La defensa es, lógicamente (en vista del juego puramente defensivo) la mejor del mundo. La nueva pareja del PSG: Thiago Silva y David Luiz, darán que hablar el resto de la competición, corriendo como locos, destrozando rodillas y tobillos y apagando incendios, alargando la triste agonía de una selección que sin camisetas, confundiríamos sin problemas con Grecia.

ESTRELLA

La estrella indiscutible de Brasil, el hombre fijo, aquel capaz de definir en un segundo el resultado del partido más difícil es, sin ninguna duda, el árbitro. Si bien es probable que no sea el mismo en todos los partidos, es seguro que su actuación será la más pareja del campeonato, inventando penales, haciendo de la vista gorda ante las faltas brasileñas y siendo inmisericordes con las de sus rivales. Creados en la espectacular cantera de la Fifa, lograrán mantener con vida al gigante sudamericano por lo menos hasta semifinales, asegurando que nadie hable de las protestas en Brasil y que se logren las metas económicas esperadas.

LA SORPRESA

Sin dudas, cuando el árbitro no pueda pitarlo todo a favor de Brasil, a riesgo de que algún ateo inhumano impulsor de la depravación de la unión civil se de cuenta de sus intenciones, aparecerá la figura del juez de línea, siempre listo a ayudar a la verde amarelha con un offside oportuno.

LOS RIVALES

El principal rival de Brasil son los 11 000 millones de euros gastados en la organización del campeonato, que pueden jugar en su contra al tener a buena parte de la población muy poco dispuesta a la complacencia, teniendo la obligación de ganar al menos un partido sin ayuda arbitral para ganar a su causa a los revolotosos.

Camerún y México son los de siempre: Un par de equipos que siempre están allí porque el mercado sudamericano es muy poco atractivo como para darle un par de cupos más, que son los que le corresponderían por calidad futbolística. Ambos tienen en común su capacidad de ilusionar a sus respectivos países con sus selecciones de menores; para enredarse con los cordones de las zapatillas una vez que sus integrantes se encuentran en edad de comprar licor legalmente. Quizás el árbitro tenga que jugar a media máquina en ambos partidos, guardando sus puertas para el verdadero campeonato, que comienza en la segunda ronda.

Croacia es una equipo homogéneo, con un trío de estrellas: Mandzukic, Rakitic y, por supuesto, Modric, un buen puñado de excelentes jugadores y un entrenador ordenado, como Kovac; por lo que no será muy dificil que clasifique a segunda ronda, si se logra recuperar del varapalo propinado por el árbitro en el partido con Brasil. Al cabo ya saben que las sancione serán más equilibradas con los otros dos equipos.

PRONÓSTICO

Esta es la parte en que tiemblo de pavor, sabiendo que es muy probable que vuelva a equivocarme miserablemente. Pero aquí vamos: Brasil va primero, claro, con actuaciones lamentables y un par de huelgas reprimidas policial y violentamente en el proceso; luego llegará hasta semis, donde perderá con quien le toque, así sea Irán, pues ya estará asegurada la ganancia de la Fifa y aquella será libre de darle la espalda a su socio verdeamarelho, con lo que tendrán que tratar de ganar con sus limitadísimas fuerzas; que es como decir que Corea del Norte le haga un bloqueo económico a los Estados Unidos para acabar con el product place monopólico que hace Apple en las películas donde aparece una computadora.