viernes, 20 de junio de 2014

Sigue el Mundial: Argentina, campeón aunque sea con la mano del Papa

Argentina es tan mediterránea en su componente racial, tan italiana en su gastronomía, tan universal en su cultura. Pero también es tan arquetípicamente latinoamericana en lo social, con ese gen perdedor indesligable a todo aquel nacido al sur del río Grande. No nos podemos quitar el colonialismo de la sangre por mucho que lo intentemos y, mientras bolivianos o mexicanos tratan de disfrazarlo con reivindicacionismos varios; los argentinos simplemente miran para otro lado, sintiendo que son el punto más austral de la península itálica, mientras campean en un presente de pobreza y corrupción vívidamente latinoamericano.

Argentina se debate entre el ego gigantesco de sus individualidades y el sentimiento de inferioridad que compartimos los hispanoamericanos hacia el mundo. Y pasa lo mismo con su selección: Un grupo débil, sin la capacidad de los equipos europeos de atacar y defender en bloque. Un conjunto que no gusta, que no emociona positivamente ni al bueno de Francisco I, pero en el que el talento individual de su puñado de estrellas puede llegar a ser preponderante. 

En un momento futbolístico en el que los demás equipos practican valores desconocidos en Sudamérica, como la solidaridad y el juego en conjunto; Argentina es, quizás, la última representante del fútbol clásico; ese en el que los defensas podían salir de la cancha a tomar un mate en el minuto 25 y dejar en su lugar unos cuanto ladrillos y nadie se daría cuenta (O se pensaría que han elevado su nivel) y cuya filosofía consistía en errar pases hasta que la mega estrella, la divinidad de turno, el escogido uno y trino, coja el balón y marque el único gol: El de la victoria. Ése es el fútbol de verdad, el romántico, el inútil, el que no representa ni estética ni eficiencia, el que te mantiene en vilo desde el comienzo hasta el fin, el que no cree en corrección política ni en fair play. Fútbol egoísta, en suma, y por tanto, tan argentino como el tango.

EL EQUIPO



Hablar de Argentina es hablar de Borges y Gardel, de Calamaro y Campanella, de Atahualpa Yupanqui y del Che. Pero si hablamos de un equipo de fútbol, no queda más que morderse la lengua para evitar la carcajada. Argentina tiene tanto de equipo como el congreso peruano de honradez. El argentino se encuentra genéticamente impedido de entender el colectivo como otra cosa que no sea un conjunto de egos pegados malamente con cinta para embalar. Por si eso no fuera ya un grave handicap en un deporte en el que once personas deben jugar juntas contra otras once, Argentina se deleita en brindar ventajas a los rivales con un arquero risible, una defensa transparente como un cristal, lenta como la llegada del sueldo a fin de mes y predecible como escándalo de Miley Cyrus y un medio campo cuya mediocridad recuerda a las decisiones del Nobel en literatura de los últimos años; y una delantera en la que encontramos hasta al ex yerno de Maradona. Pero todo eso ¿A quién le preocupa? Porque Argentina siempre se ha tratado de 10 recogebolas y un D10S.

LA ESTRELLA

El campeonato del mundo dependerá de las ganas que tenga Messi de llevárselo. Si está encendido, el Mundial será un mero trámite; cargado, eso sí, de falsas emociones para incautos como partidos decididos por penales, goles en el tiempo de descuento o contragolpes letales luego de estar encerrados en su área chica contra Costa Rica o Bangla Desh (Que si el primero está en el Mundial, no veo porqué no poner como ejemplo al segundo). No cabe duda que desde Maradona, no ha existido un jugador que entienda como él la filosofía del fútbol argentino, que consiste en: "Pasámela, che, que me llevo a cinco y fusilo" ni, sobre todo, que tenga los recursos para hacerlo.

LAS HIJASTRAS

Inauguramos ésta sección de jugadores que todos quisieran esconder debajo de la alfombra cuando llegan de visita los medios de comunicación, pero lamentablemente el reglamente exige jugar con once, por lo que no se puede, sino, ponerlos y rezar porque jamás les llegue la bola. No podemos olvidar nuestra mención honrosa al Niño Torres, Casillas ni a Hulk, cuyos equipos ya fueron analizados.

En Argentina hay infinidad de hijastras: 22 de 23 seleccionados, para ser exactos; pero si debemos escoger a los peores, sin dudarlo optamos por Rojo, lateral siniestro exquisito, sin proyección, marca ni carisma, cuya incapacidad con el balón hace ver como un portento, a lo Zanetti, a Zabaleta; y al Maxi Rodríguez, jugador experimentado, viejo comodín de la selección, siempre presto a ingresar a empeorar la situación de los partidos ya perdidos, un mediocampista absurdo que no le llega a la suela del zapato a Javier Pastore, que ni siquiera fue mencionado en la convocatoria (Probablemente poco amigo de Messi, que es quien decide la cosas en el rebaño).

LOS RIVALES

El mayor rival de Argentina es Brasil, que hará hasta lo imposible porque en su campeonato campeone cualquiera menos un rioplatense. Respecto a los del grupo, demás está decir que son tres partidos de calentamiento lo que les toca, para que Messi gane confianza y afine la puntería y que no merecen, siquiera, ser mencionados.

EL PRONÓSTICO

Luego de tantas frustraciones, por fin hay un nuevo mesías que llevará a los argentinos a la tierra prometida donde beberán las mieles del éxito, que les ha sido esquivo durante tantos años. Si Moisés hizo caminar a los judíos cuarenta años, es lógico pensar que la espera desde el 86 es hasta moderada para saborear el tricampeonato de la mano de Diego Armando ... quiero decir Lionel.

sábado, 14 de junio de 2014

Sigue el Mundial: España la campeona, abdica a su corona

España, el campeón vigente y representante de los altos valores de la monarquía constitucional, no ha sobrellevado, como es natural, el terrible golpe de verse de pronto sin cabeza, sin aquel que movía los hilos de la selección; sin aquel que logró cargarse a buena parte de la gran fauna africana a punta de fusil, para que la Roja se concentrara exclusivamente en el fútbol. El insigne Juan Carlos I no es más monarca de España y deja tras de sí un legado de... de..., de lo que deben dejar las figuras decorativas que, supuestamente, son los monarcas de este mundo moderno (Aunque el mismo concepto de reino no suene tan moderno).

España ha acusado el golpe, y en un acto de absoluto desprendimiento, ha querido emular lo hecho por su rey y ceder el trono a su justo merecedor: Holanda. Es claro que el 2010, Iniesta le robó el Mundial con una jugada fortuita y cuatro años después, el peso de su consciencia era muy grande por lo que, como un Raskolnikov colectivo, se entregó a la justicia de las cámaras y, en pago a esa Copa injusta, se dejó sodomizar sin piedad por Robben y sus amigos ante los mismos 2000 millones de personas que le aplaudieron las gracias en Sudáfrica.

EL EQUIPO

Si bien el previsible tiki taka se mantiene; esta es una versión mucho más inocua, envejecida y guardiolesca. Iniesta y Xavi, como los Hombres G y los Stones, viven del recuerdo de tiempos mejores y ya no se puede esconder que Casillas fue justamente relegado por Mourinho, a pesar del cargamontón que lo sacó del Madrid. La vejez es algo que nos llega a todos y la generación "dorada" de la "roja" no es la excepción (Aunque pareciera que Robben y Pirlo, como Zidane antes, siempre han sido viejos y jóvenes a la vez, por lo que esa verdad casi absoluta no se les aplica).

Aunque existen jugadores de menos de setenta y cinco años, como Koke y De Gea, no serán considerados; pues, monárquica como es, España parece haber decidido perpetuar su medio campo mediante derechos hereditarios y la selección sólo se renovará con Xavis y Xabi Alonsos Jrs y  no con plebeyos Juanes Matas. Si Del Bosque tuviera el valor de jubilar a sus mediocampistas, le quedaría esperanza en Brasil; pero temeroso de la ira del futuro rey Felipe XXX, no hará más que ver caer otro imperio; al cabo ya están acostumbrados a eso.     


LAS ESTRELLAS

Hablar de estrellas en una selección que gana Eurocopas y Mundiales como si de Rafael Nadal en Roland Garrós se tratara, es una tarea titánica. Afortunadamente, éste no es el caso, pues la mayoría de ídolos españoles hace buen rato dejaron atrás sus mejores momentos y sólo están despilfarrando lo que les queda de buena fama, como harían si fuera oro americano.

Cesc se sigue preparando para ser titular indiscutible a partir de los cuarenta. Lo avala el haber sido capitán del Arsenal casi de adolescente y suplente de lujo en el Barza, de los mismos titulares que en España. Su juego polivalente, le permite pasear su intrascendencia por cualquier lugar del campo, sin que nadie se moleste en tomarlo en serio; por lo que puede convertirse en tapado goleador cuando enfrenten a Australia. 

Diego Costa debe estar casi arrepintiéndose de su decisión de nacionalizarse español; si no fuera que la otra selección es aún más penosa. Su mayor virtud es la paciencia, que le ha permitido esperar la partida de Falcao del Atlético para alcanzar una gloria que con aquel le sería permanentemente esquiva. Un corredor incansable de poca técnica, que confirma que en Brasil, ahora los niños juegan cricket. 

Aunque Casillas no es el mismo sin Sara Carbonero tras el arco; sigue recordándonos, día a día, con sus atajadas magistrales, lo buen arquero que es Petr Cech. Seguramente no volverá a tapar en el Mundial y se optará por la decisión salomónica que utilizó el Madrid: De Gea en la Copa y Casillas en la Confederaciones.

No podíamos terminar este análisis sin hablar de Sergio Ramos, el hombre de moda, el que se pone el equipo al hombro en los momentos difíciles, el oligofrénico que nos obliga a preguntarnos si los muchos prejuicios sobre el intelecto de los futbolistas son infundados. Su capacidad de babear mientras se hurga los orificios nasales lo convierte en una leyenda viviente, al nivel del mismísimo Reimond Manco. 

LOS RIVALES

Los rivales, salvo Australia, que está en rubro Otros (con Irán, Argelia y Uruguay) son viejos conocidos de España, pero no hablaremos de ellos ahora pues merecen, cada uno, su post propio. Simplemente diremos que tanto Chile como Holanda harán que España pelee hasta la última fecha el cuarto lugar del grupo.

EL PRONÓSTICO

Salvo resurrección del Pulpo Paul, España acabará su participación mundialista en tiempo récord, lo que obligará a la renuncia de Felipe XXX, por presión mediática; a la instauración de la tercera república; y, a la independización de Cataluña, Lavapiés y del Pais Vasco.

jueves, 12 de junio de 2014

Análisis del Mundial: Brasil, los amos del catenaccio

Es asombroso pensar que ya han pasado cuatro años desde que un pulpo ridiculizó mis sesudas reflexiones futboleras acertando un cien por ciento de veces más que yo en sus pronósticos en Sudáfrica. Alguien con más dignidad probablemente habría aprendido la lección y se dedicaría a tratar temas más ligeros como el peligroso regreso de los fundamentalismos políticos en las últimas elecciones europeas y el resurgimiento del nacionalismo y del cristianismo como doctrinas válidas entre los jóvenes de todas partes, quienes (en teoría) representan el progreso y la rebeldía. Pero no es mi caso, yo no le temo a la vergüenza reiterada y, por tanto, iniciaremos el análisis ya tradicional de los equipos más importantes del Campeonato Mundial y, si me quedan tiempo y ganas, de las comparsas (Que suelen ser de 24 a 28, dependiendo del Mundial) cuya única función en la competencia es aumentar el promedio de goles por partido y lograr que los beneficios económicos para la Fifa se extiendan por un mes entero. Así que aquí vamos de nuevo:

BRASIL

Para quien aún no lo sepa (entre otros, cerca de 80 millones de brasileños que viven bajo el umbral de pobreza), Brasil es, junto a la India, Rusia y Sudáfrica  una de las potencias emergentes del nuevo orden, destinados a regir los destinos de la humanidad durante las próximas centurias. Es por ello que, le corresponde a todos ellos organizar un mundial (Menos a la India, claro, que un país cuyo deporte nacional consiste en golpear una pelotita en el suelo con un palo no merece tomarse en cuenta), en prueba de sumisión al verdadero poder que domina el mundo: La Fifa.

El país más futbolero del mundo, donde pareciera que cada niño nace con una pelota de fútbol en lugar de apéndice, ha tenido un interesantísima transformación en su estilo de juego: Pasando de un insípido jogo bonito, de toques, amagues, fintas, jugadas de pro evolution soccer, que por lo general le hacía perder campeonatos de manera ridícula contra equipos claramente inferiores (Hablar del Maracanazo ya es redundante, pero es que ¡hasta Perú le ganaba!); a hacer suyo ese estilo sobrio, elegante, modernísimo, de no hacer nada con la pelota y aburrir al rival hasta que este se metiera catorce autogoles de puro hastío. Un estilo que, a partir de 1994, le ha dado las mayores alegrías de su historia desde que Pelé dejara las canchas. Es cierto que ellos no inventaron esa técnica magistral que consiste en no molestarse en salir de su área chica si no es extremadamente necesario, sino los italianos. Pero es justo decir que en los últimos años, desde la humillación del anterior mundial, Italia ha optado por abandonar tan noble tradición y, al igual que Alemania, se han dedicado a convocar a jugadores talentosos, haciendo de cada partido en que aparecen, una delicia para los románticos que creen que el fútbol es un juego de ataque; dejando eso de defender con once hombres a los sudacas y, claro, entre ellos, el mejor es por supuesto la verdeamarelha.

EQUIPO

Brasil goza de una delantera que ya quisiera para sí el mismísimo Inti Gas de Ayacucho. Fred y Hulk tienen la gracia y agilidad del último Elvis, paseando sus voluptuosidades por Las Vegas, resoplando por el esfuerzo de existir; y, la puntería de secuaz de villano en película de acción hollywoodense. Es seguro que su inmenso talento conjunto hará que brille con luz propia el otro delantero: Neymar, un suplente de lujo en un Barcelona que no gana nada y cuya habilidad con el balón no es, ni remotamente, tan impresionante como que su novia sea Bruna Marquezine. A Neymar se le nota que es un buen chico, no tan insoportable como Robinho, pero como éste, destinado a ser por años y sin éxito "el sucesor de Pelé", hasta que termine su carrera en el olvido.




Si su delantera es un lujo, su medio campo es aún más penoso. Atrás quedaron los Zicos, Sócrates y Rivelinos; ahora los Paulinhos y Fernandinhos hacen que cada vez que tocan el balón quedemos mudos de asombro, preguntándonos si no hubiera sido mejor que sea Bolivia la organizadora del Mundial.

La defensa es, lógicamente (en vista del juego puramente defensivo) la mejor del mundo. La nueva pareja del PSG: Thiago Silva y David Luiz, darán que hablar el resto de la competición, corriendo como locos, destrozando rodillas y tobillos y apagando incendios, alargando la triste agonía de una selección que sin camisetas, confundiríamos sin problemas con Grecia.

ESTRELLA

La estrella indiscutible de Brasil, el hombre fijo, aquel capaz de definir en un segundo el resultado del partido más difícil es, sin ninguna duda, el árbitro. Si bien es probable que no sea el mismo en todos los partidos, es seguro que su actuación será la más pareja del campeonato, inventando penales, haciendo de la vista gorda ante las faltas brasileñas y siendo inmisericordes con las de sus rivales. Creados en la espectacular cantera de la Fifa, lograrán mantener con vida al gigante sudamericano por lo menos hasta semifinales, asegurando que nadie hable de las protestas en Brasil y que se logren las metas económicas esperadas.

LA SORPRESA

Sin dudas, cuando el árbitro no pueda pitarlo todo a favor de Brasil, a riesgo de que algún ateo inhumano impulsor de la depravación de la unión civil se de cuenta de sus intenciones, aparecerá la figura del juez de línea, siempre listo a ayudar a la verde amarelha con un offside oportuno.

LOS RIVALES

El principal rival de Brasil son los 11 000 millones de euros gastados en la organización del campeonato, que pueden jugar en su contra al tener a buena parte de la población muy poco dispuesta a la complacencia, teniendo la obligación de ganar al menos un partido sin ayuda arbitral para ganar a su causa a los revolotosos.

Camerún y México son los de siempre: Un par de equipos que siempre están allí porque el mercado sudamericano es muy poco atractivo como para darle un par de cupos más, que son los que le corresponderían por calidad futbolística. Ambos tienen en común su capacidad de ilusionar a sus respectivos países con sus selecciones de menores; para enredarse con los cordones de las zapatillas una vez que sus integrantes se encuentran en edad de comprar licor legalmente. Quizás el árbitro tenga que jugar a media máquina en ambos partidos, guardando sus fuerzas para el verdadero campeonato, que comienza en la segunda ronda.

Croacia es una equipo homogéneo, con un trío de estrellas: Mandzukic, Rakitic y, por supuesto, Modric, un buen puñado de excelentes jugadores y un entrenador ordenado, como Kovac; por lo que no será muy dificil que clasifique a segunda ronda, si se logra recuperar del varapalo propinado por el árbitro en el partido con Brasil. Al cabo ya saben que las sancione serán más equilibradas con los otros dos equipos.

PRONÓSTICO

Esta es la parte en que tiemblo de pavor, sabiendo que es muy probable que vuelva a equivocarme miserablemente. Pero aquí vamos: Brasil va primero, claro, con actuaciones lamentables y un par de huelgas reprimidas policial y violentamente en el proceso; luego llegará hasta semis, donde perderá con quien le toque, así sea Irán, pues ya estará asegurada la ganancia de la Fifa y aquella será libre de darle la espalda a su socio verdeamarelho, con lo que tendrán que tratar de ganar con sus limitadísimas fuerzas; que es como decir que Corea del Norte le haga un bloqueo económico a los Estados Unidos para acabar con el product place monopólico que hace Apple en las películas donde aparece una computadora.

viernes, 30 de mayo de 2014

Real Campeón: Crónica de un Merengue Avinagrado

A pesar de la insistencia de los medios informativos por convertir a cada equipo de Guardiola en el mejor del mundo, como ha pasado esta temporada con el Bayern; es innegable que, puesto por puesto y salvo contadas excepciones, el Madrid le lleva ventaja a todas las escuadras posibles. Claro, no podía esperarse menos de una plantilla cuyo valor de mercado podría servir para soliviantar un buen puñado de necesidades básicas tercermundistas. Sin embargo,  a pesar del maquillaje de sábado por la noche que le ha puesto a su campaña el 4-1 sobre el Atlético, no hay que olvidar que la décima es, en buena parte, un regalo de la generosidad temporal del árbitro, quien, siguiendo la lógica del mercado, le entregó cinco minutos extras a los merengues para que pudieran remontar un partido ya perdido, contra un equipo que ya no podía más, ni mental ni físicamente. 

Pueden parecer triviales, u otras rarezas que pasan, esos cinco minutos. Igual demostró el Real que era el mejor y si el Atlético no pudo aguantar es justamente por eso. ¡Pues claro que el Real es mejor! Nadie puede negarlo. P ero algo que hace que el fútbol sea diferente a cualquier otro deporte, es que no siempre gana el mejor, como podría atestiguarlo el mítico Cienciano del Cusco, ganador de la Copa Sudamericana del 2003, siempre y cuando dejen la vida en la cancha. Y eso es lo que hizo el Atlético, por eso lo que debieron ser dos minutos colgados en su arco porque ya ni arrastrarse por el campo podían, terminó convertido en una eternidad de 35 minutos, en la que un equipo paraolímpico hubiera tenido mayor capacidad de reacción que el Atleti. Y es entendible: A partir del minuto 93, ya no hubo jugadores, sino zombies y es a ellos, y no al mejor conjunto de la temporada al que le ganó el Real

Cabe recordad que el Atlético jugaba disminuido: Sin Urdan, que es lo más cercano que tiene el equipo equipo a una estrella; y con Diego Costa en algodones y quebrado a los 10 minutos. Solamente los dos mejores jugadores del equipo, ¡Casi nada! y a pesar de eso el Real jamás brilló, jamás demostró su inmensa superioridad teórica y hasta el último minuto del partido (antes del regalo) el Atlético era un digno campeón. 

Pero, claro, la historia del Cienciano no se repetirá, porque el fútbol no trata de pundonor, de esfuerzo, de juego en conjunto, de valores deportivos. Trata de vender camisetas, contratos televisivos y el FIFA 2015 y, por eso, si el Real no metía un gol en los cinco minutos del descuento, el árbitro se hubiera olvidado del reloj hasta 45 minutos extras, que para eso se para en el campo.

Finalizamos con un homenaje a los más destacados del Atlético:

- Arda Turan: A pesar de su aspecto de vendedor de kebabs de día y macarra de discoteca de noche, se desempeña en el medio campo con la sutileza y elegancia del mejor Pirlo y los 17 pulmones de un Genaro Gattuso. La mayor pérdida del Mundial, mucho más que Ibrahimovic, que ya está de capa caída.

- Thibaut Courtois: El casi adolescente belga sufre la misma condición que las sociedades civilizadas: Un exceso de madurez. Claro que lo que para tales sociedades es decadencia pura, en un arquero como "El Tibo" se convierte en la posibilidad de no amilanarse ante ningún rival y jugar con el desparpajo de todo un Benji Price bajo los tres palos. Ante la ausencia de Raúl "Supermán" Fernández, se convierte en el probable mejor arquero del Mundial. 

- Diego Godín: Quien se fija en la escasa cabellera de Godín, dificilmente podría creer que aún está a un par de años de los treinta. Supongo que es es producto de tantos rechazos con la cabeza, sin importarle su integridad, unido a su afán por unirse al ataque de su equipo en cada pelota parada y convertirse en tres jugadores en uno cuando se te viene encima un equipo que vale 18 veces el tuyo. Vamos, que todo el equipo uruguayo debería ser calvo por el esfuerzo sobrehumano que ponen en cada partido, lo que hace más meritorio que Diego destaque sobre el resto. Definitivamente unas extensiones de cabello aumentarían su cotización de mercado hasta su justo valor.  ¡Defiende tan bien que casi parece brasileño! 

  

miércoles, 14 de mayo de 2014

Juego de Tronos (1ra Parte): Los chismes de Florcita, pero con sangre

Cuando un libro ha sido un éxito comercial de proporciones descomunales, creando enjambres de frikifans que desmenuzan frenopáticamente cada párrafo para descubrir la verdad definitiva del universo y basan su vida y la vida de sus hijos en cuatro estupideces pretendidamente trascendentes que creen que una divinidad les ha mostrado en prueba de su inmenso amor a la humanidad (Tranquilos mis buenos inquisidores, no prendan la pira aún, que no hablo de la Biblia) y del cual, para aprovechar el tirón se hace una película con actor famoso incluido, que termina causando terribles contracciones estomacales por la vergüenza ajena que origina ese despropósito (Léase: El Código Da Vinci); nos vemos tentados a usar el ejemplar que caiga, descuidadamente, en nuestras manos, con propósitos innobles pero muy funcionales en el cuarto de baño; sin molestarnos en hojear, siquiera, su contenido.

Sin embargo, si el libro en cuestión es uno de fantasía, que tuvo un éxito modesto en sus orígenes, lo que llevo a que se creara una serie que, a su vez, se convierte en un producto de culto, y hace que el libro se vuelva un superventas, nos hace pensar que algo de bueno puede tener para que HBO se haya fijado en esa historia. Si, además, los libros no los puedes usar de la manera mencionada previamente porque los tienes en formato digital, hasta te planteas darles una oportunidad.

Es así que inicié la lectura desganada del primer volumen de Canción de Hielo y Fuego: La verdadera Juego de Tronos, mientras esperaba las últimas novedades infidelo-amorosas de la hija de Susy Diaz; cuando de pronto la metanfetamina azul escondida esta historia paramedieval, aparentemente al uso, se metió a mi cerebro al punto de olvidarme de actividades elementales como mirar el partido de vuelta de las semifinales de la Champions y de otras menos importantes como comer, trabajar o cambiar los pañales de ese bebé que llora y llora sin dejarme concentrar en la nueva conjura de los taimados Lannister.

El marco de la historia no es precisamente original. Se basa, y mucho, en la Alta Edad Media europea y en la mitología y pretendidos códigos de conducta de aquellos tiempos, como: la existencia de los dragones; la irreversibilidad casi absoluta de los juramentos, por muy estúpidos que sean; el desprecio casi unánime a la bastardía y las obligadas violaciones y rapiña luego de una caballerosa toma de castillos.

Pero no solo de feudalismo bebe la historia de G.R.R. Martin. El buen hombre ha comprimido el planeta de tal manera que en la Canción de Hielo y Fuego conviven en un reducido espacio territorial mongoles y persas, ibéricos y vikingos, egipcios, judíos y post romanos. Claro que, a la hora de hablar de civilización, todos tienen claro que Poniente, el noble mundo anglosajón, es quien pone los puntos sobre las íes, Por si fuera poco, el enemigo a la sombra, el enemigo a vencer, the ultimate enemigo, de cuando haya terminado de quedarse sin personajes principales, son los zombies de su tocayo Romero.