viernes, 15 de junio de 2018

El Grupo B: Glamour, cosmopolitismo, España y Ronaldo

Además de compartir el Grupo B del Mundial (El de menor índice de felicidad y de menor libertad económica de todo el Campeonato), Portugal, España, Marruecos e Irán tienen en común el haber sido conquistados, sin demasiados aspavientos, por un grupo de nómades sarracenos casi salidos de la nada y que dieron origen al Imperio Árabe, gracias a lo que gozamos, en la actualidad, de palabras tan armoniosas como albornoz o azahar, otras de gran carga intelectual como álgebra, algoritmo, y algunas con connotaciones no tan atractivas como alcalde o alcabala. Sin embargo, en lugar de seguir hermanados como una nación poderosa, el destino les jugó una mala broma y terminaron como enemigos futboleros en el reducto final del cristianismo ortodoxo: Rusia.

Irán
Este país tenía una larga tradición de oscilar entre "imperio más poderoso de la historia" y gigante derrotado por ejércitos cien veces mas pequeños. Aunque de la conquista de los musulmanes ya no se repuso y quedó islamizado hasta la actualidad (Una pena, ya que el zoroastrismo con Ahura Mazda como dios, le hubiera dado más musicalidad a guerras santas y cruzadas varias, mucho más que sosos Alás o Cristos cualquiera). Ahora bien, tanto la antigua Persia, con su voluptuosidad y la República Islámica, con su fundamentalismo ayatólico tienen en común aparentar ser mas poderosos de lo que son en realidad. En el pasado, hasta los microestados griegos se le enfrentaban y bastó un general decidido como Alejandro para desaparecerlos. Lo mismo pasó con sus sucesores: Los también imperios seléucida, parto y sasánida, que fueron el hazmerreir de romanos, bizantinos (o romanos orientales), árabes, turcos y mongoles (E incas, si hubieran pasado por la zona). Es, quizás, este milenario hábito el que hace que no se le tenga mucho respeto a su selección, a pesar de ser parte fundamental del "Eje del Mal" inventado por Bush Jr. y magnificado por Trump hasta haberlo convertido en "el mayor enemigo del mundo libre". Tal vez también tenga algo que ver que desde la Revolución de 1979 el país estaba más ocupado en sus afanes religiosos y en exigir la devolución de derechos otorgados a mujeres y a minorías, que en patear balones de fútbol. Esto cambió desde los noventas, ya que por lo menos una generación ya había nacido bajo ese modelo de Estado radical que hubiera escandalizado a los delicados musulmanes de Al Andaluz en la Edad Media, y, por lo tanto, ya buena parte de la población había dejado de verlo como la depravación teológica que en verdad es.  Desde ese momento, el fútbol volvió a tener importancia entre nuestros amigos ex persas (y a diferencia de la mayoría de países, sigue siendo cosa de hombres, pues si eres de sexo femenino tienes prohibido practicarlo y asistir a los estadios) y ya va por su tercer Mundial consecutivo. Claro que ser potencia en Asia es como ser cantante de trap y decir que eres músico, pero ya saben que "son once contra once" y todo puede pasar. A diferencia de su némesis, Arabia Saudita, los futbolistas iraníes no están aquí solo para extender la influencia sociopolítica de su país y reivindicar las bondades del sufismo; sino también para impactar calenturientas occidentales con su estampa de modelos y, quien sabe, de repente y hasta para jugar al fútbol. Su mejor jugador: Azmoun, juega en el Rubin Kazan, así que hasta el Perú siente que tiene estrellas en comparación a ellos. A pesar de todo, son un equipo sólido que basa su juego en la gallardía, su buen ver y los cinco pilares del Islam. ¿Nuestro pronóstico? Eliminados en primera ronda y regreso a casa con un puñado de conversas.


España
¿Qué se podría decir de España que no tenga que ver con los salvajes expolios a los que nos ha sometido? No contenta con habernos devuelto un continente quebrado, económica y moralmente , nos sigue esquilmando con un nuevo sistema de colonización que tuvo en Telefónica a su Francisco Pizarro. Lo curioso es que nos empezó a conquistar el mismo año en que celebraba su independencia definitiva del dominio árabe. ¡Es que hay que ser caradura! Esas actitudes de los peninsulares parecen hasta genéticas cuando uno observa a uno de sus símbolos: Sergio Ramos, quien lesiona a propósito al chico más bueno del fútbol actual: Salah y luego se queja de ser víctima de un cargamontón. O a otro como Piqué, quien siendo feroz independentista catalán, no deja que su corazón rebelde se interponga ante la gloria rojigüalda y los jugosos premios que representa.
El equipo tiene dos centrales, los ya mencionados, que uno no sabe si se aman o se odian, pero que funcionan la mar de bien juntos (que en el fútbol, como en el sexo, lo que importa es la compatibilidad, no el amor). David de Gea o Kepa son igual de buenos en el arco, aunque el primero vende más camisetas, por lo que su titularidad es un hecho. Los laterales no son nada del otro mundo (incomprensiblemente no han convocado a Marcos Alonso, lateral del Chelsea, que si es de otro mundo) y no merecen que hablemos de ellos. Su medio campo, cada vez con menos tiki y ya empezando a escasear con el taka, pero, por contra, cada vez más rápido y frontal no dejan de ser la parte mas importante del equipo: Thiago, Isco, Saul, Asensio o Lucas Vásquez están todos para ser titulares, mucho más que Iniesta, quién va más por una cuestión histórica. Busquets, por su parte, sigue siendo una muralla, y una muralla que da pases, para mas inri. La delantera, sin embargo, es la más pobre de la última década. Cómo será de mala, que el de mayor relumbrón es Diego Costa (Que así como hace un golazo, no vuelve a aparecer en todo el Mundial).  Lo lógico, en estos casos, sería rememorar a ese Barza que jugaba sin delanteros, pero ¡oh, Dios! no tienen a Messi.
A pesar de que desde Sudáfrica se le da por favorito en todas las competencias, España no llegará más allá de cuartos, lo que es tu tope histórico, pero al menos es algo mejor que el ridículo que hizo al quedarse en primera ronda en Brasil. Aún peor, la salida intempestiva de su entrenador: Lopetegui, un día antes de iniciar su participación no presagia nada bueno para el país de Denver y de Tokio.

Portugal
A este pequeño país ibérico hay dos cosas que se le han salido de las manos: Brasil y Cristiano Ronaldo. Ambos le dieron mucho, pero al alcanzar la madurez se dieron cuenta que lo luso se les queda chico. Brasil no solo se independizó, sino que lo hizo de la manera más elegante: Declarándose una monarquía y, de paso, ganó cinco Mundiales. Lo mismo hizo Ronaldo, al autodenominarse rey, aunque la corona real la siguiera detentando Messi.
Si bien los lusos siguen tirando, a veces, de la antigua colonia para nutrir su equipo (como con Pepe), no suelen ser los mejores los que llegan a su equipo, siendo, casi, los descartes de la selección verdeamarela los que se resignan a usar la camiseta de su madre patria.
Si bien Portugal ha ganado la Eurocopa, lo ha hecho más ayuda del azar y de Cristiano, por lo que el equipo no llega a ser considerado grande ni siquiera por esa hazaña. Portugal es, simplemente, el equipo de Ronaldo y eso le impide consolidarse como conjunto (La maldición de muchos en el Mundial, dicho sea de paso).
A pesar de ello, revisando su plantilla, aunque encontramos un equipo que aunque parece añoso, con la titularidad de los eternos Pepe, Moutinho, Rui Patricio y el mismo Ronaldo, posee algunos jóvenes de mucha proyección, como los Silva: Bernardo y André (Y si el Barça no lo hubiera matado como jugador, hablaríamos también de otro André: Gómez). Lamentablemente, su posibilidad de trascender depende, exclusivamente, del capricho de su capitán: Si le provoca que los demás jueguen lo harán. Si piensa que están robándole protagonismo, el ostracismo es su destino. Aunque considerando el bajo nivel efectivo de Marruecos o Irán, solo un cataclismo futbolístico podría hacer que no clasifique. Como a Ronaldo lo que le importa es su lucimiento personal, mientras los demás jueguen para él, todo irá bien.

Marruecos
Marruecos significa en beréber "Tierra De Dios" y si hay algo que nos ha enseñado la Biblia es la forma en que se ensaña ese personaje con sus tierras prometidas. Por eso, si hay un país acostumbrado a ser conquistado, ese es Marruecos; lo han hecho los fenicios, los romanos, los visigodos, los vándalos, los bizantinos. La de los árabes por fin le dió cierta estabilidad por unos siglos, pero luego volvieron a la carga, esta vez los españoles y franceses. Apenas logró su independencia en 1956, así que aún les cuesta tener una identidad clara, lo que se refleja en su selección, la que cuenta con la mayor cantidad de nacionalizados de todo el Campeonato: ¡17 jugadores!, lo que la convierte en la selección europea de los que nadie quiere (O sea el vivo reflejo de lo que piensa Europa respecto al norte de Africa) y un canadiense para darle un poco más de cosmopolitismo. Es un equipo en el que las indicaciones deben darse el ¡3 idiomas a la vez! Con un grupo tan heterogéneo, en un deporte donde lo colectivo es esencial, lo único que podría darle esperanza de clasificación es un Ronaldo, pero el de este mundial, ya lo tiene Portugal.


jueves, 14 de junio de 2018

Grupo A del Mundial: El regreso del pitbull Suarez

Corría el año 2014, Colorado se convertía en el primer estado de USA en vender marihuana con fines recreacionales, el Papa Francisco canonizaba a su colega el peregrino,  y Luisito Suarez escogía el peor día para demostrar su fanatismo por The Walking Dead en el hombro de Chiellini.
Para muchos, su carrera había terminado con ese mordisco. Difícilmente el Barcelona podría aceptar a un personaje tan ajeno al buenrollismo imperante en la época post-Guardiola. Pero Messi lo quería y si a él le importa un pito la corrección política, no habrá catalán que ose contradecirlo.
Cuatro años después, la carrera de Luisito no solo no se opacó, sino que se volvió parte del MSN, un tridente goleador que será recordado en cada documental de tridentes goleadores que se produzca de aquí al fin de los tiempos.
Entonces, asistimos a un nuevo Mundial en el que Uruguay vuelve con la garra de siempre (y el colmillo, si me permiten), dispuesto a recuperar su lugar entre los grandes. ¡No por nada tiene dos Copas del Mundo a cuestas! ¡Y la última la ganó, apenas, hace 68 años!
Para lograr esta hazaña, o una eliminación en cuartos, que suena más razonable, los orientales deberán enfrentar a tres mastines en lo que muchos uruguayos han denominado "el verdadero grupo de la muerte". Claro que se si analizamos a los rivales, no podemos menos que notar que si bien todos ellos tienen relación con la muerte, no tanto con alguna tradición futbolística importante. Ahora analizaremos a todos los integrantes del grupo que, seguramente, nos dará los partidos más apasionantes del Mundial, con perdón de Irán, Túnez y Panamá.

Uruguay: Los bicampeones de la prehistoria vienen con hambre de gloria. Es necesario aclarar que no es una referencia fácil al mordelón sino que consideramos que los charrúas tienen una última oportunidad para lograr un tercer o cuarto puesto antes del retiro de Suarez y Cavani, probablemente la mejor pareja de delanteros del campeonato. Uruguay, como siempre, tiene una defensa que m{as parece un búnker para ataques nucleares. Por Godín no pasan los años y Gimenez es mucho más que cumplidor. Los laterales, como siempre garantizan solidez defensiva pero poca proyección y Muslera sigue siendo uno de los arqueros top del mundo, pero con un agente por demás incompetente para jamás haberlo colocado en un mejor equipo. A partir de esta defensa deben lanzarse los pelotazos hacia la dupla SUCA pues el medio campo está plagado de jugadores que difícilmente podrían ser titulares en la selección de Lesotho; lo que es normal para Uruguay, salvo cuando tuvieron a Recoba. Buena defensa, delantera excepcional y mediocampo para festejar los pocos goles de contragolpe, además de una garra y confianza a prueba de Estados Islámicos, así como la ausencia de Italia, hace de Uruguay el mayor representante del catenaccio en el torneo y aspirante a todo (Salvo al campeonato).
Por la condición de país satélite de Argentina, por su adelanto cultural frente al resto del subcontinente, por lo bonito que es El Prado en Montevideo y por Mujica, los charrúas merecen llegar a ese penúltimo partido (Aunque dificilmente lo logren).

Rusia: El sucesor de la Unión Soviética llevaba años a la deriva, despreciado como el gigante tonto y de malos modales, tanto por Europa como China, y ninguneado por el que alguna vez fuera su némesis: Estados Unidos, hasta que Putin, con su actitud presuntuosa, dictatorial y nacionalista le regresó el orgullo nacional a este pueblo de eslavos tan amantes de tiranos egocéntricos. Organizar el Mundial, aún siendo un país poco futbolero, era la cereza para el pastel de la recuperación anímica y allí los tenemos, con las barras más bravas, aunque no sepan ni los nombres de sus jugadores y con ganas de hacer historia así sea con la inauguración más vergonzosa de la historia de los mundiales.
El equipo tiene dos estrellas claras: Los árbitros, al tratarse del local, deben llevarlo al menos a cuartos, para cuidar su integridad; y Putín, claro, pues este sucesor de Chuck Norris, si el equipo no funciona,entrará a la cancha y demostrará con una docena de goles que si le provoca, puede hacer que Messi y Ronaldo se vean como pichangueros del montón.

Arabia Saudí: Poseedores de la amistad de Trump, del liderazgo sunita en el Medio Oriente, de ingentes cantidades de petróleo, del financiamiento de la mayoría de grupos extremistas islamitas del mundo, de una familia real a la que nadie se atreve a decir nada respecto a las continuas violaciones de derechos humanos y al rol medieval que cumple la mujer en su país, ven al fútbol como un divertimento menor, más como una excusa para las bacanales post Ramadán que seguramente ha organizado la casa Saud, que gobierna al país con mano de hierro desde el siglo XVIII, para estas fechas.
Aunque se halla en el Grupo A, Arabia tiene como principal rival a Irán, por lo que su objetivo principal es recibir menos goleada que esos herejes chiítas, para no hacer peligrar su cuota de influencia religiosa en el Asia Menor.

Egipto: ¿Qué podríamos decir de Egipto que no se haya dicho antes? Bueno, quizás algo sobre su selección además de Salah, y, aunque parezca increible, no estamos ante el desastre de equipo que podríamos prever. Incluso estamos ante lo que podríamos llamar "El Perú africano", ya que se trata de una selección con bueno toque de balón pero casi sin estrellas y cuyas posibilidades dependen mucho de su astro mayor. En este caso, Salah.
A diferencia de Perú, donde "Guerrero, el divo y único dios verdadero", solo hace más torpe el juego colectivo, debido a su megalomanía, Mohamed sabe jugar en conjunto, tocar cuando no retener pelotas inútilmente,cuando abrir espacios y no buscar, simplemente, su lucimiento personal y, tiene un nivel técnico del que Paolín carece. Además de él, destacan Ghobi, el otro delantero y Hegazy, defensa , ambos jugadores de la premier, que le dan un nivel de solidez en todas su líneas del que carece Rusia (Arabia Saudí carece de todo, salvo del favor de Alá, así que aqui tiene una prueba de fuego para demostrar su existencia).
Egipto debería, por lógica, acompañar a Uruguya a segunda ronda. Lamentablemente,  la localía de Rusia la hace partir con ventaja, así qur, casi con seguridad, los norarficanos no superen esta ronda, pero, eso sí, probablemente dejen un grato recuerdo.

martes, 12 de junio de 2018

Mundial Otra Vez (Pero ahora con Perú): El análisis más completo de la Selección

 El tiempo es subjetivo. 36 años no llegan a ser ni un suspiro en tiempo geológico, pero podría convertirse en la expectativa de vida humana en un par de décadas, si se imponen esas encantadoras modas orgánicas y antivaxers. En tiempo futbolero equivale a nueve Mundiales, lo que significa que desde la última clasificación peruana, mientras nos ahogabamos en las peleas entre barristas de equipos penosos luchando por alcanzar la "gloria" en el campeonato Descentralizado, se iba dado el apogeo y retiro de Maradona, Baggio, Zidane, Romario, Ronaldo, Matthaus, Platini, Chilavert, Valderrama, Xavi, Roger Milla, Davids, Okocha, Batistuta y hasta el "Niño" Torres. Cayó la Unión Soviética y emergió Putin. Cayeron las Torres Gemelas y emergió Trump (Con lo que fue mucho más que unos edificios lo que se perdió). Colombia perdió a Escobar, pero ganó a Maluma. El Perú pasó por Alan, Fujimori, Toledo, Humala y PPK y, sorprendentemente, es Venezuela la que no ha resistido.  Murieron Borges, García Márquez y casi todos los Beatles. Aparecieron el sida y Windows. Apple, Google y Facebook se repartieron el mundo. La ropa dejó de decir "Made in Taiwan" para ser hecha en China. El mundo pasó de la Guerra Fría al fundamentalismo religioso, Bob Dylan ganó el Nobel de literatura y Obama el de la paz, la corrección política se encargó de desnaturalizar la igualdad y el álbum Panini se hizo más famoso que Cristo.
36 años, entonces, ha sido una larga espera y es natural la exultación de un pueblo que se siente como si los Testigos de Jehová le hubieran atinado a alguna de su profecías.
Así que, a diferencia de lo que hacemos Mundial a Mundial, esta vez nos tomaremos un buen tiempo en el análisis de un equipo de relleno, sobre todo en deferencia a lo mucho que le gusta leer al peruano promedio.

El País
El origen del Perú se encuentra en el Tahuantinsuyo, un imperio que llegó a conquistar buena parte de Sudamérica en apenas dos siglos, lo que no le dió tiempo para darle a su pueblo mucho más que una vida de subsistencia. Sin embargo hay que ser hidalgos en reconocer que las necesidades mínimas las cubrían muy bien y que si bien vivían en un equivalente a la temprana edad de bronce, no tenían escritura, ni rueda, ni escuelas, ni hospitales, escasas manifestaciones culturales y un aparato burocrático opresivo que solo beneficiaba a una reducida minoría, no estaban muy lejos, en calidad de vida, de sus futuros opresores españoles.
El choque de culturas, el sistema de encomiendas y corregimientos, la inmensa opresión de los indígenas y un orden económico prefeudal que a inicios de la Edad Moderna ya estaba obsoleto hacía mucho, fueron algunos alicientes para convertirnos en una república fallida con un terrible complejo de inferioridad, el que se fue agudizando por la pobreza crónica, las guerras perdidas, los dictadorzuelos de pacotilla, la dominación económica y política de una clase ignorante y los continuos fracasos en el fútbol. Durante décadas el mayor orgullo para un peruano era que te dijeran que no lo parecías (ya fuera por tu apariencia, tu cultura o tus costumbres), pero llegó Gastón y el solito se inventó una identidad -y un orgullo- nacional, basado apenas en la gastronomía, pero era un buen inicio y aunque desde ese momento el peruano casi no habla de otra cosa que no sea comida, al menos ya iba dejando de sentir esa vergüenza hereditaria que te hacía sentir esta patria. De la comida al fútbol hay una progresión natural, así que solo faltaba un empujoncito para que el negocio de venta de gorras con el escudo nacional fuera un éxito y ese impulso lo dio, faltaría más, un argentino: Gareca.

El Técnico
Gareca es un entrenador atípico porque si bien ha dirigido un club peruano, no se contagió de nuestra peruanidad, no dejó que los jugadores fueran escogidos a dedo, como si se tratara de puestos en el aparato público, y decidió contar con aquellos que consideraba más capacitados, además utilizó métodos y disciplina profesionales y no cayó en el facilísimo informal que te permite nuestro
fútbol (y cualquier otra actividad económica) Además, si bien es extranjero, tampoco cayó en ese vicio del foráneo que es el sentimiento de superioridad. Gareca nunca se comportó como si estuviera haciendo un favor y no ganando miles de dólares mensuales. Nunca vio al futbolista peruano como cualquier extranjero antes que él y como ellos mismos se miraban: Una panda de fracasados de color oscuro, físico esmirriado, borrachos y perdedores por naturaleza. Hizo lo mismo que Gastón con la comida y así como el tacu tacu dejó de ser el recalentado de porotos para pobres y se convirtió en una delicadeza culinaria, Cueva dejó de ser un proyecto de Raymond Manco y se convirtió en un futbolista de verdad, solo por poner un ejemplo. Gareca, a diferencia de Oblitas, que tuvo mejor equipo y similar performance como entrenador, logró que hasta el jugador más limitado pudiera creer que con esfuerzo podría lograr un buen resultado y, lo más importante, que llegara a hacer ese esfuerzo, algo que, antes, pensábamos que solo podían hacer los ecuatorianos y, en especial, los uruguayos y paraguayos.

El Equipo
Curiosamente la selección que logra ir al Mundial está formada por una inmensa mayoría de jugadores que no solo juegan en ligas de segundo nivel sino que, casi todos, son elementos de escasa importancia en su clubes, incluso varios de ellos son suplentes. Sin embargo, aunque de manera individual el Perú tenga uno de los cuadros más modestos. Gareca ha logrado destruir la lógica fría de la matemática (y quien mejor para desafiar el sentido común que nuestros futbolistas, tan negados para cualquier tipo de razonamiento) y demostrar que la suma de las partes puede convertirse en una progresión geométrica o, por usar un símil más claro, convertir a un puñado de reguetoneros en una orquesta medianamente decente. A continuación analizaremos al probable equipo titular.

- Arquero: Pedro Gallese. Poco más que el chico que hizo un cameo en la selección más endiosada antes que esta: "los Jotitas". Es por eso que no tuvo la visibilidad de los demás para acabar con su carrera antes de los 25 años. Es más, logró trabajar de una manera tan discreta que de no ser por Gareca, nunca hubiéramos sabido que teníamos al mejor portero nacido en el Perú desde Balerio..., no, ese era uruguayo, desde Quiroga..., no, ese era argentino. Pues desde 1970, con Rubiños en el arco, que la defensa no era tan colosal. Y considerando que Rubiños no debió ser titular sino el argentino Ballesteros, pero el nacionalismo de Velasco le quitó el puesto, Gallese es, probablemente, el mejor portero nacional de la historia. Si su actuación es buena, no seria insensato pensar en una situación a lo Keylor Navas para el buen Pedrito.

Defensas Centrales: Alberto Rodríguez y Christian Ramos. Una pareja de centrales por los que hace un par de años nadie hubiera dado nada. Rodríguez es el mejor defensa central desde Chumpitaz, pero la edad y las lesiones ya lo habían convertido casi en un ex futbolista. Ya las lesiones habían impedido que su carrera en Europa despegara de verdad y había vuelto al Perú a languidecer en equipos como el Melgar o la U donde intercalaba partidos excepcionales con nutridas fechas de descanso por problemas físicos. Por su parte, Ramos, quien había sido, como muchos, una joven promesa, parecía haberse quedado en eso, no era una opción importante para la selección y su carrera parecía estancada definitivamente en el Juan Aurich. Sin embargo, la varita mágica de Gareca los recuperó y con grandes actuaciones en Copa América y las Eliminatorias, se volvieron indiscutibles. Los más felices fueron sus agentes, que lograron jugosas comisiones en el extranjero, en lugar de negociar desayunos continentales en el Inti Gas o el Bicentenario. Si bien ninguno es joven ni alto, han logrado consolidarse junto al resto del bloque defensivo llegando a lograr lo imposible: Que nos les hagan goles de pelota parada los últimos cinco minutos de cada partido. Eso ya es casi tan increíble como que te lances de un puente y empieces a volar, por lo que su titularidad está asegurada,  aunque, Santa María y Araujo son una pareja mucho más completa tanto física como técnicamente. Por primera vez en décadas, la defensa central no tiene fisuras de cuidado (Aunque nunca hay que descartar algún error infantil que los coloque rápidamente en el avión de regreso).

Laterales: Luis Advíncula y Miguel Trauco. Advíncula era otra promesa perdida y Trauco el suplente de Vargas. Nadie podía pensar que uno viviría una segunda juventud mucho más exitosa que la primera y que Trauco llegaría a hacer que nadie se acordara nunca más del "Loco" (salvo Tilsa, pero eso no cabe en este análisis). Advíncula tiene una enorme potencia y buena velocidad, su técnica ha mejorado mucho desde que no es suplente en todos sus clubes, pero sigue desesperándose al momento de decidir el último pase. Sin embargo, su potencia es importante en la salida por la banda derecha y para que laterales ajenos que si sepan hacer daño lo piensen un poco antes de irse hacia adelante, aprovechando, sobre todo, que no saben que Advícula llega fácil al otro arco, pero, usualmente, no sabe que hacer cuando llega. Por su parte Trauco es un jugador exquisito, su zurda es espectacular y tiene éxito en lo que Advíncula no: El último pase. Sin embargo, su capacidad defensiva es bastante limitada y su suplencia en el Flamenco (Que solo se explica por una acusada peruanidad en sus genes, pues su talento es similar al de los grandes laterales históricos de Brasil) pueden hacer que no rinda al nivel de lo que se espera de un jugador con esa condiciones. Por tanto, las bandas están aseguradas a nivel ofensivo, pero si bien no es lamentable el aspecto defensivo, tampoco podrán hacer mucho frente a jugadores de nivel superlativo como Mbappé o Griezmann.

Mediocampistas defensivos: Renato Tapia y Yoshimar Yotún. Cuando Gareca pasó a un lateral mediocre al medio campo, casi todos asumimos que el Perú estaba condenado en esa zona del campo. Yotún nunca fue un gran lateral y parecía no ser un gran futbolista tampoco. Sin embargo, su paso al centro del campo parece que lo convirtió también en otro jugador. Lento, pero con criterio, pausa y ubicación, recuerda a un joven Chemo del Solar, pero sin el engreimiento y poca afinidad grupal de éste. Yotún no destaca, quita bolas y distribuye rápidamente y eso es, justamente, lo que debe hacer un jugador en esa posición. Si bien está a años luz de Pogba o Busquets, es infinitamente mejor que Carranza, Jayo o los 200 que estuvieron perdidos en ese puesto los últimos años. Por su parte Tapia es uno de los pocos jugadores con real proyección internacional del equipo. Quita, distribuye, corre por todo el campo. Si llega a olvidar que es peruano puede llegar a un equipo grande de verdad y depende de su desempeño en el Mundial para lograrlo. Aunque es mucho más completo que Yotún, aún le falta un pequeño plus para despegar totalmente y lo puede lograr en un Campeonato donde el dominio de su posición resultará crucial para las esperanzas del equipo.

Mediocampistas de ataque: Cristian Cueva, André Carrillo y Edison Flores o Farfán. Cueva existe por la gracia de Gareca. Como dijimos antes, estaba condenado a la sección de farándula de los diarios, hasta que se le acabara el dinero y pasara a policiales, pero el "Tigre" lo convirtió en el jugador más desequilibrante de la selección. Aunque es irregular, si controla sus impulsos de pichanguero  puede llegar a hacer un buen Mundial, ya que es, de lejos, el de mejores condiciones técnicas de la selección. Su mayor problema es que suele bajar su rendimiento cuando pierde el protagonismo y el regreso de Guerrero y Farfán hace, justamente, eso. Carrillo se va convirtiendo cada vez más en un mejor jugador. Aunque no destaque en su equipo, el estar en la liga inglesa lo ha vuelto más fuerte y ha aprendido a no retener la bola más de lo necesario, aunque a veces se olvida de eso y vuelve a ser el jugador que te has dos fintas hasta que le quitan la pelota y genera un contragolpe que termina en gol para el otro equipo. Además, comparte con Advíncula su poco criterio para realizar la última jugada. Flores es un jugador que debería ser titular, pero parece que será la primera víctima de la presión en la que nunca cayó Gareca. El endiosamiento de Guerrero hace que se le tenga que poner en el equipo y eso implica sacar a alguien. Lo natural sería que fuera la Foquita, ya que es más delantero flotante que alero y Flores, junto a Cueva y Trauco logran que el ataque por la zona izquierda del campo suela ser incisiva y efectiva (para compensar una cierta inefectividad por derecha) La entrada de Farfán implica que Cueva ocupe la posición de Flores, donde no es tan gravitante como en el centro y que termine, siempre, tirándose hacia allí, dejando a Trauco solo en la banda). Asimismo, si bien Farfán es un grandísimo jugador, la función de volante por el medio no le es natural y termina jugando como un delantero retrasado, y en el esquema de Gareca eso no suele funcionar muy bien.

Delantero: Paolo Guerrero. Hay un largo trecho desde que Paolín, Lin Lin se convirtió en "El Depredador" por aclamación popular. No hay un jugador peruano (Y no se si lo hubo antes) que despierte tal furor entre la gente. Producto, eso sí, de que en muchos partidos parecía dar la vida por la selección, mientras los otros jugadores estaban más preocupados en revisar su WhatsApp para ver donde iban ha festejar la orgía post partido. Lo malo de ese romance con el público, la tribuna y la prensa, es que se ha perdido la perspectiva sobre las reales capacidades de Paolo. La hemos perdidos los aficionados y la ha perdido él mismo. Los hinchas lo ponen al nivel de Messi o Ronaldo, cuando la verdad ni siquiera se acerca a jugadores más completos como Suarez, Gabriel Jesús, Higuaín o Falcao, para ni siquiera salir de Sudamérica. , Aunque es un buen jugador y con enorme potencia, carece de buen juego aéreo o de una puntería privilegiada. Normalmente sus goles llegan por esfuerzo personal y en contragolpe y cuando se trata de construir una jugada colectiva, donde le corresponde el puntillazo final, lo normal es que lo falle. Paolo nunca destacó en el futbol europeo, que es en el que se demuestra la real capacidad de los jugadores y aunque el brasileño sea mucho mejor que el nuestro, la verdad es que ha decaído mucho, como el argentino, gracias a que cada estrella que aparece se va inmediatamente al viejo continente. El fútbol brasileño es solo un escaparate para jugadores jóvenes y un cementerio digno para los que no consiguieron contratos millonarios en Estados Unidos o Asia. El Perú en el partido de Eliminatorias con Colombia no jugó a nada, demostró fragilidad, temor y, sobre todo, esa Paolodependencia, que cambiando de jugadores, es típica del futbol peruano. Es más fácil pasarle la responsabilidad a un solo jugador, sobre todo si este se siente capacitado para enfrentar solo a un equipo completo. Ese es el juego que tiene que usar Argentina para campeona, porque tiene a Messi, pero el Perú ha probado ser un equipo muy bueno cuando todos asumen responsabilidad en el juego, cosa que no pasa cuando juega Guerrero. Con él en el campo, todos los demás se sienten presionados, sienten que deben pasarle pronto el balón. El lenguaje corporal de Paolo lo exige y, pone nerviosos a los demás y dejan de pensar en construir juego. El pelotazo se convierte en la principal arma, para mayor gloria del "Depredador" y para los resultados lamentables que tendrá el Perú en caso se juegue así. Gareca debería dejarlo en la banca contra Australia y Dinamarca y ponerlo en el segundo tiempo, cuando ya tenga espacios para su juego de demolición. De lo contrario será intrascendente y se perderá la clasificación, ya que Farfán se acomoda mucho mejor al juego colectivo. En el partido contra Francia, en el que se jugará al contragolpe, si debería ser titular. Tendremos que ver si Gareca es coherente con sus ideas o, finalmente, se rinde a la Paolomanía y condena a la selección a una eliminación temprana.

El Pronóstico
Dinamarca y Australia son equipos muy físicos. Dinamarca además tiene buen toque de balón y jugadores muy buenos como Eriksen, por lo que el segundo puesto será bastante difícil de conseguir. Sin embargo, si se mantiene el equilibrio en todas las líneas, Trauco y Advíncula cumplen en lo defensivo, Cueva va al medio y está inspirado y Paolo va a la banca, las posibilidades son más equilibradas para pasar a segunda ronda, Ya en esta instancia deberá enfrentar a Argentina o, con suerte a Croacia o Nigeria. En el primer caso, solo nos quedará disfrutar del juego de Messi, en los otros casos existe una cierta posibilidad de avanzar y ya no se podría pedir más, pues luego tocaría España, Portugal o en un escenario casi utópico: Uruguay, los tres muy por encima de las posibilidades de un equipo como Perú, el que, ademas, ya habría cumplido de sobra llegando hasta ese partido.

lunes, 30 de abril de 2018

Avengers: El Che Guevara puede jubilarse

 Las películas de Marvel, luego de unos tropiezos iniciales han logrado algo que a DC le cuesta demasiado: Tener una identidad. No importa quien las dirija o cual superhéroe sea el protagonista, salvo menores o mayores aciertos en los guiones, al final cada película siempre parece la continuación de la anterior. Pero si bien el mantener una personalidad ha logrado darle continuidad al MCU, también le ha obligado a mantener un núcleo -en recursos argumentales y personajes- del cual no ha podido separarse ningún filme nuevo, a riesgo de convertirse en un nuevo "The Increíble Hulk" (la que pese a sus defectos inmensos fue la última que trato de tomarse en serio el Universo Superheroico, error, por otra parte, en el que sigue cayendo DC). 
Entonces, cuando uno va a ver una película de Marvel no espera ni que le cambie la vida, ni desentrañar complejos subtextos, ni angustiarse por el destino de nuestros héroes o por el de la humanidad. Nosotros vamos por los chistes y por las peleas y, en esos dos aspectos, Marvel cumple a las mil maravillas. El humor funciona en varios niveles, desde el slapstick y el chiste práctico al diálogo ingenioso y la burla sutil hacia los estereotipos que representan los Vengadores. Este humor, comedido pero, también, desbordante hace que difícilmente caigamos en la trampa de tomarnos en serio el momento pseudo dramático (pero en dosis justas, que tampoco estamos hablando de Park Chan Wok), que es indispensable para disparar la escena de acción principal.
Una película de Marvel tiene más o menos la siguiente estructura: Presentación del o de los superhéroes de turno - Diálogo ingenioso - Momento tenso ante un peligro inesperado en el que conocemos al antagonista - Solución del problema - Se minimiza la amenaza o -de tratarse de una película coral- se reconoce el peligro y se convoca a los otros personajes. - Tensión entre los personajes - Dialogo ingenioso - Explota el conflicto entre los héroes - Los protagonistas son vencidos en el momento de su desunión - Entienden que deben estar juntos para ganar - Se unen de nuevo - Dialogo ingenioso - Pelea final - Triunfo - Dialogo ingenioso - Escena poscréditos que nos sirve de adelanto para la siguiente película.
Y eso es todo, simple pero efectivo, como la comedia romántica. Sin sorpresas pero con emociones básicas a raudales, saliamos del cine con la excitación de uno niños pequeños (y no como que nos hubieran tratado como a niños). 
Por todo eso esperaba más de lo mismo de la penúltima película de los Vengadores. Como mucho que terminara en el momento de "tensión en que parece que van a perder" puesto que en verdad solo estaríamos a media película y tendrían tres horas màs para deshacer los entuertos de los villanos. En realidad,  esperaba menos ya que con el mar de personajes que tenían que aparecer en pantalla asumí que con que tomaran lista ya se iba la mitad del metraje. Supuse que necesariamente se reflejaría la tensión de cuarenta y pico de egos tratando de demostrar la trascendencia de su personaje. Además que la imagen de Thanos daba más para un absurdo compinche de Skeletor que para "el villano más malvado del Universo". Por si fuera poco, pensé que Shuri, la hermana de Black Panther (que ha logrado que en mi corazón le diga "no eres tú, soy yo" a la Viuda Negra) no aparecería esta vez.
Sin embargo, quizá porque tienen esa película extra para volver al guión predecible o porque luego de diez años ya los fanáticos habían envejecido lo suficiente para que les digan que Papa Noel (quizás) no existe, han logrado un filme que si de verdad fuera el último, sería un broche de oro para un universo de bronce. La acción es trepidante; los personajes encajan perfectamente y no se les siente metidos con calzador, parece que todos aportan algo (al menos en un primer visionado); y, lo más importante: Thanos, es el primer héroe de verdad de toda la franquicia.
Porque, imaginemos que los superhéroes fueran reales. ¿No te indignarías, querido lector, de que solo usaran sus habilidades para mantener el penoso status quo de nuestra civilización? Ni acabar con las guerras, ni con la pobreza, ni con la injusticia ni con el calentamiento global ni con el tras de Bad Bunny. Simplemente están allí para defender al mundo, o debería decir, al capitalismo corporativo, de amenazas extraterrestres. - Para todo lo demás existe Mastercard -parece que nos dijera Tony Stark enfundado en su traje a medida de 5000 dólares (Lo cual es curioso, porque su personaje fue el único que al inicio de la franquicia intentó hacer algo real con su poder. Recuerden lo de "privaticé la paz mundial". Aunque, claro, Marvel reaccionó a tiempo para no espantar capitales, resucitó a Hydra para usarla como los Illuminatis del MCU y dejar tranquilo al sistema "porque funciona y nuestros héroes solo tienen que permitir que lo siga haciendo").
Entonces, de pronto en un lugar muy lejano aparece un tipo sin mayores poderes pero con una voluntad de hierro y una meta altruista: Salvar al Universo. Como todo aquel que intenta cambiar realmente las cosas, es incomprendido, acusado de genocida, tildado de villano. A medida que va ganando más poder, en lugar de aburguesarse se mantiene incólume en sus principios. Thanos no busca poder ni gloria, solo busca la salvación de la vida y, ninguno de los que se le enfrenta llega a proponer, ni remotamente, una solución alternativa. Están tan acostumbrados a que todo se vaya a la mierda progresivamente, que no ven que haya un problema; es más, ni se lo plantean (Lo cual puede deberse a que los Avengers pertenecen al sector privilegiado de la galaxia, a ese 1% del Universo que tiene asegurada su vida y la de sus nietos). Thanos sacrifica a su familia (Gamora), porque sabe que su ideal es más importante que sus egoístas amores. Mientras por el lado de "los buenos", la mezquindad llega al punto de no importarles que la mitad de Wakanda muera para salvar a Visión. Y es que para los Vengadores, "toda vida es importante" siempre y cuando esté dentro de su grupo social o, por lo menos, dentro de su número de Dunbar. Estoy seguro de que si Thanos firmaba un compromiso asegurando no destruir a ningún ser de los planetas amigos de los Avengers y a mantener  intactas las "democracias" occidentales, le entregaban sin ningún problema las gemas del infinito y lo invitaban a comer shawarmas en los poscréditos. 
Por eso es una maravilla esa parte final de la película cuando parece que Thor lo va a vencer ¡pero no! Por primera vez en el MCU aquel que tiene todo para ganar gana, sin importar sus motivaciones (Claro que el polvito en que se convierten muchos y la frase de Spiderman, en especial, son de lo más cursi que puede existir, pero no pidamos milagros tampoco) y, Thanos muestra, finalmente, lo prístino de su idealismo retirándose a un lugar remoto y mostrando esa sonrisa pacífica de quien ha cumplido su deber a pesar de todo. Tiene las gemas que lo convierten en el ser mas poderoso del universo y se va de ermitaño. Si eso no es nobleza absoluta, ya no sé lo que es. 
Tristemente, en la segunda parte, que debería llamarse "El Capitalismo Contraataca", sus conquistas se las llevará el viento, mientras los esclavos aplaudirán y aullarán alborozados en la boda fastuosa y multimillonaria de Tony con la dueña de Goop, con lo que seguramente cerrarán el ciclo de la franquicia.

lunes, 23 de abril de 2018

La Casa de Papel: Siempre la lucha de clases

La manida historia del atraco al banco no es algo que me apasione y pensar en ver una serie entera sobre eso, me atraía tanto como la degustación de un plato de patitas de pollo hervidas con vinagre. Sin embargo, como siempre, me deje llevar por la infinidad de comentarios positivos y luego de haber visto las dos temporadas no puedo mas que agradecer la facilidad con que caigo en hypes y trending topics.

Si "Los Magníficos", la mítica serie del Equipo A, liderado por John "Hannibal" Smith tuviera un hijo con "24", la serie de culto en tiempo real, del agente Jack Bauer y sus tías favoritas fueran "Reservoir Dogs" de Tarantino y "Ocean's Eleven"; ademas, el producto que saliera de ello se grabara en un país de habla hispana para abaratar costos, nos daría una idea de lo que es esta serie.

Muchos entusiastas la ponen al nivel de series como Breaking Bad, The Wire o la primera temporada de Prison Break, y aunque no me incluyo entre ellos, reconozco que su nivel de adicción no está lejos del de unas ligas de crack: Una vez que empiezas ya no puedes parar hasta terminarlo todo y una vez terminado, las ganas de más te consumen por varios días.

La serie cumple con creces en regalar esos momentos tan emocionantes en que no sabes si seguir viéndola o dejar de hacerlo porque ya no soportas la angustia. Claro que para disfrutarla verdaderamente, como la misa de los domingos, tienes que hacer caso omiso de los vacíos argumentales, incoherencias y absurdos técnicos que pueden causarle una indigestión a cualquier geek o puristas del género. Vamos a poner algunos ejemplos, cargados de spoilers, por supuesto:

- La policía puede interceptar cualquier señal radial en un rango de, al menos, cincuenta metros. ¡No hay celular prendido que se les escape! Sin embargo, los atracadores pueden colocar un transmisor en los anteojos de Ángel sin que nadie se entere. ¿Es que el Profesor creo una nueva frecuencia indetectable para cualquiera que no fuera él? ¿De ser el caso, podría, mientras van imprimiendo billetes, explicarnos si la existencia del gravitón es plausible?

- Tokio acaba de decirle a Rio que le rebanaría el cuello si traiciona a sus "amigos con nombres de ciudades" y que ella "es más de dejarse la vida con un fusil" o algo así y, apenas un puñado de escenas después inicia una absurda rebelión en la que se enfrenta -y traiciona- a casi todos ellos, simplemente porque el Profesor demoró en su llamada de control y la excusa que da es que "la gente siempre trata de sobrevivir". ¿Sobrevivir liándose a tiros con toda la policía acompañada apenas del novio (a quien le había pedido que se entregara para no morir) y del macarra que no le va a decir que no a una balacera?

- El Profesor es tan inteligente que Walter White y Tony Stark podrían  pasar como "personas con habilidades diferentes" frente a él. Sin mencionar que se ha pasado media vida planeando el asalto y ha previsto casi cada posible arista que se pudiera presentar y su solución. Sin embargo, no le parece ni medianamente importante pasar la noche con la jefa de toda la operación de rescate, dejando a sus suerte a sus compañeros encerrados porque, parafraseando a Arjona, "el amor no entiende de ironías". Sin olvidar que para demostrarle a Raquel que sus sentimientos son puros y cristalinos como agua de manantial, la deja inconsciente y espera que despierte para que ella decida si le dispara o no (poniendo, como no, en peligro la operación y a todos sus compañeros). Por si fuera poco, tiene un grupo de sicarios serbios, que también son buenos cavadores, a su disposición, pero solo los usa para rescatar a Tokio y para ayudarle a terminar los últimos decámetros del túnel (que ellos mismos construyeron cinco años antes) ¿Es que la agencia intermediaria tuvo problemas con los contratos en el Ministerio de Trabajo y solo se solucionaron para los últimos capítulos? A todo esto, ¿La tercerización de sus servicios implica que los serbios no recibirán utilidades?


Podríamos seguir con las incongruencias durante un buen rato, pero lo importante, ya lo dijimos, es obviarlas y disfrutar del show. Sin embargo, lo que sí  podemos hacer es nuestro ya clásico análisis socio psicológico de los personajes y las subliminales implicaciones políticas del guión, que, finalmente es para lo que vemos series, ¿no?

Aunque se quiere ver que la ideología del Profesor tiene de comunismo o anarquismo, en realidad tiene mucho de la primera y nada de la segunda. La misma idea de la estructura jerárquica de su pequeña organización es imposible dentro del anarquismo. Ademas, la idea de acumulación de riqueza desmedida para un pequeño grupo sin mayor beneficio para la colectividad en general es mas propia de un partido comunista gobernante que de unos idealistas seguidores de Bakunin. El Profesor no quiere un mundo mejor, ni siquiera pretende hacer una declaración de intenciones vacía como el socialismo progresista. Lo suyo es aprovechar los huecos del sistema en beneficio propio, lo que, a la larga, redundará en reforzar ese mismo sistema que pretende atacar. 

Hablar de todos los personajes nos tomaría mucho tiempo, así que solo trataremos a los más importantes: Helsinki, Berlín, Arturito y Alison Parker (Los demás, querido lector, son solo clichés, por mucho que te hayas encariñado con ellos)

- Helsinki: A pesar de su carácter secundario, este personaje, logra mostrar aspectos interesantes. Se trata, junto a Oslo, de uno de los pocos reclutas que muestran verdadero profesionalismo y respeto a la cadena de mando. Mientras todos los demás, en mayor o menor medida han incumplido con su condición de subordinados, Helsinki jamas cuestiona una orden de su superior inmediato, lo que permite, finalmente, que el plan resulte exitoso. De haber cedido al sentimentalismo, pudo haber matado a Arturito, el culpable directo de lo que le pasó a Oslo, arruinando la parte de "Cero víctimas" que, aparentemente, era esencial para su éxito (Y que Berlín, segundo al mando no tarda ni dos capítulos en desobedecer); o, peor aún, hacer caso al llanto del Profesor y no explotar el túnel para intentar un rescate imposible (Nuevamente, debido a una orden directa de su superior y no a un libre albedrío que, en caso de planes que requieren de precisión absoluta no sirve para nada). A pesar de su imagen, muestra mas cordura y respeto tanto por los rehenes compro sus compañeros que el "inocente" Rio, que se vuelve un traidor a las primeras de cambio o que la sociópata de Tokio, cuyo papel en la serie parece ser el de procurar que todo se vaya al traste de manera, eso sí, muy consistente. 

- Berlín: Si La Casa de Papel no cruza el delicado límite entre drama y culebrón, es gracias a este personaje. Berlín es un mar de contradicciones. Sabe que cumplir con el plan es fundamental pero su ego lo domina al punto de mandar a ejecutar a Mónica en lugar de simplemente encerrarla. Luego se arrepiente pero no va a ser una nena para demostrarlo y solo se permite exigir ser castigado. Su arrogancia hace que no sea muy querido, ni respetado, por sus compañeros (Salvo por los profesionales: Oslo, Helsinki y en menor medida Moscú, quienes saben que no están allí para quererse sino para salir vivos). Aparentemente le da igual la muerte, mientras los demás no se enteren de su condición de moribundo, pero al final se derrumba aferrandose a un romance que solo existe en su cabeza, aunque claro, tampoco es tan inocente como para mantener esa idea cuando la evidencia desnuda su ingenuidad. Su venganza es impagable: Cruel y benévola a la vez. Finalmente, a pesar de su buen puñado de patologías mentales, es evidente que su participación en el robo no es más que un acto de amor, que es un sentimiento que solo pueden comprender, de verdad, las personas que viven con fiereza hasta las visitas al baño. 

- Arturito: Si hay alguien a quien todos odian es a Arturito. Hasta el diminutivo destila desprecio. Y es que este personaje representa algo que todos pueden odiar: Funcionario de mando alto (Que por si mismo ya es algo que suena a inmoral), bígamo, cobarde, manipulador, feo. Ustedes escojan su razón preferida. Y sin embargo, Arturito es, de alguna manera, la persona mas vital -y real- de toda la serie. Desde el inicio ve el robo no como una aventura sino como un peligro evidente para su vida y, aceptémoslo, en un caso así lo que más nos importaría es salvarnos a cualquier costo (Miren que él no sabe que los asaltantes son nobles y de buen corazón, como sí lo sabemos nosotros). Nadie, en el mundo ideal de la ficción quisiera ser como Arturito, y sí como el Profesor, pero en la realidad, esa que nos atosiga con cuentas y deudas, la mayoría de espectadores entregaría, gustoso, un riñón por vivir la vida de este flácido antihéroe.

- Alison: Así como Arturito es el despreciable burócrata que solo merece nuestro desprecio, Alison es la representante de esa élite a la que, secretamente, todos admiramos, gracias a siglos de acondicionamiento. Ella es joven, bonita, rebelde, pero a la vez, es despreciada por sus compañeros de colegio y odia a su padre, lo que es suficiente para que nosotros, humanos gamma de toda la vida, dejemos de lado su condición de niña engreída de clase alta y esperemos un romance con Río o, por lo menos que termine actuando a favor de los secuestradores. Es lo que tiene el ser parte de la élite, solo basta que nos lance unas migajas para considerarlo como uno mas de nosotros (y por eso no nos cansamos de dejar que nos sigan gobernando). Por eso, cuando mantiene inquebrantable su desprecio por la clase trabajadora (bueno, asaltadora en este caso) nos sentimos indignados. Aunque cuando hace participe de ese desprecio a la pequeña burguesía del funcionario (Representada por Arturito, obviamente), volvemos a sentir empatía con ella. Es que nos encanta odiar al empleado público, que no es mas que otro peón del poder, mientras nos desvivimos por saberlo todo de las Kardashian.

Una mención aparte merece el personaje de Ariana. Lo suyo es supervivencia práctica, adaptabilidad por encima de cualquier prejuicio personal. Al final se trata de sobrevivir y si se puede, aprovecharse de la situación que te toque. Ariana representa, sin dudarlo, a la empresa informal tercermundista