martes, 15 de junio de 2010

Alemania o El Desparpajo Infantil

A trancas y barrancas llegamos al último análisis de los equipos mundialistas. Si, sé que en el papel figuran 32 selecciones, pero eso, en la práctica no importa demasiado. Con Alemania podemos dar por finalizado el análisis de TODOS los equipos, a pocos días del inicio del Mundial. Y como somos videntes y magos, les puedo asegurar que Sudáfrica empatará con México y que Argentina le dará un baile a Nigeria, para acabar el partido con un contundente 1-0 por obra y gracia de Heinze. Pero no nos desviemos más, aquí llega por los palos el máximo candidato a ocupar el segundo puesto del Mundial.

ALEMANIA

Ante todo, debemos dejar en claro que, aunque algunos despistados aseguren lo contrario, Alemania nunca ha ganado la Copa del Mundo. Quien sí lo hizo, y tres veces, fue un pequeño estado de nombre similar, llamado Alemania Federal (aunque debió ser la democrática, ya que democracia es sinónimo de elecciones populares de autoridades), que desapareció a inicios de los 90's sin dejar rastro, como Mc Hammer y Vanilla Ice. Si ya nadie habla de Yugoslavia, la URSS, Checoslovaquia, del Imperio Romano o de la Macedonia de Alejandro (que nadie se atrevería a decir que mantiene su legado en el ridículo país homónimo que pulula en los mapas de Europa), ¿porqué deberíamos hacer lo contrario con un país (que aunque los listillos que revisen la Wikipedia asegurarán que sigue siendo la RFA) formado por la fusión de dos antiguos enemigos? ¿Qué pasaría si el ganador de los Mundiales hubiera sido Alemania Oriental? ¿Se hubiera entregado, también injustamente, como herencia los títulos a la RDA? ¿Y si lo hubiera ganado la URSS? Ahora habría medio centenar de países asegurando ser campeones mundiales. ¿Y si lo hace alguna de las Coreas y luego se reunifican? Para evitar esos despropósitos, las Copas -por sentido común- no deben ser hereditarias. Si tu país ganó una, pero desaparece, pues habrá que resignarse y esforzarse para que el resultante labre su propia historia de gloria y no se comporte como en niño rico con la fortuna del papá.

Desde esta premisa, Alemania es un equipo bisoño que sin embargo ya ha logrado dar ciertas campanadas de alerta con respecto a su potencial, llegando a semifinales en dos Mundiales, con lo que ha llegado tan lejos como un país de muchísima más tradición copera, como es Corea del Sur. Eso habla a todas luces del carácter AGUERRIDO (nunca mejor dicho) del espíritu alemán (que ese sí se encuentra presente en la historia de la humanidad desde que se encargó, a punta de piedras puntiagudas, de extinguir al Neandertal sin ayuda de mariconadas como bombas atómicas o calentamientos globales.

EQUIPO

Alemania ha jugado todos los Mundiales prácticamente con el mismo equipo (94, 98, 2002, 2006), cambiando una o dos piezas cuando el mal de Parkinson o la demencia senil eran demasiado evidentes en alguno de sus referentes. Experiencia individual que le permitía compensar el poco roce mundialista colectivo. Sin embargo, para este Mundial, luego de la lesión de Michael Ballack, llega con un conjunto de jugadores jóvenes que se dedican a hacer un fútbol rápido y de toque que nos demuestra que va, de a pocos, encontrando su identidad futbolística en el estilo asiático, y no en los decrépitos sistemas tácticos de las antiguas Alemanias, con las que comparte sólo el nombre. Aunque su juego es poco vistoso, el talento y las ganas de un equipo que quiere ser revelación le hacen un rival de cuidado incluso ante selecciones tan coperas como Australia o México (con quien no se encontrará porque caerá eliminado en primera ronda)

ESTRELLAS

Como buen equipo asiático, aunque se encuentre ubicado geográficamente dentro de los territorios de la mayor potencia europea de la actualidad, el equipo es la verdadera estrella de Alemania. El juego en conjunto y la rapidez, así como la entrega en el campo, compensan que no tenga en sus filas un jugador del calibre del norcoreano (nacido en Japón y de padres surcoreanos) Tae-Se

RIVALES

Australia: País de rica historia mundialista. Con clasificaciones mundialistas desde 1974 hasta el 2006 (sin ninguna intervención entre esos años. Cuenta con un grupo humano donde la técnica individual y el buen trato del balón -equivalente sólo a la pasión de sus hinchas- son garantía de un paseo por el parque para Alemania.

Ghana: Equipo que corre, despliega energía, con gran parte de sus jugadores en equipos de Europa. En suma, como todos los equipos africanos, con excepción de Sudáfrica, que tiene muy pocos jugadores en Europa. Llegarán a la segunda ronda, porque Australia exige que los partidos se jueguen con pelota de rugby, Serbia es un equipo aún de menor roce que Alemania y la FIFA necesita al menos un par de africanos en segunda rueda, con lo que Joseph Blatter es capaz de entrar a la cancha para patear los penales.

Serbia: Uno recuerda a la gran Yugoslavia y se le encoge el corazón de emoción. Esos eslavos sí que sabían jugar al fútbol. Después vienen los recuerdos de Serbia y Montenegro, sucesora política pero sin el talento de la primera. Y, por último, descubrimos que esta es la primera participación de Serbia en un Mundial y, considerando que junto a Eslovaquia, son países de los que dudamos realmente que existan, no debemos excedernos en un análisis por demás innecesario. Basta con decir que su defensa no es tan mala, y que quizás empate con Australia.

PRONÓSTICOS

Alemania llevará la filosofía del juego japonés a niveles inverosímiles. Esa conjunción de Mercedes con Toyota de esta selección germana, es signo de la fuerza de la globalización en el plano sociopolítico en el siglo XXI. Después de maravillar en la primera ronda, se irá desinflando como la Unión Europea, producto de su inexperiencia y del rescate económico a Grecia, pero le alcanzará para llegar a la final (a menos que Italia haga efectivo aquello de que “más sabe el diablo por viejo” o “gallina vieja da buen caldo”) donde la lucha será a muerte para ver quién es el que termina intercambiando camiseta con Messi. El resultado les será completamente intrascendente porque, no lo olvidemos, ni siquiera son un país adolescente.

H. P.