sábado, 12 de febrero de 2011

Elecciones Presidenciales: ¡Escóndete, que llueve mierda del cielo! . Primera Parte: Alejandro Toledo

Puesto que las elecciones presidenciales tienen un impacto similar, en el contexto socio político mundial, que las de los Estados Unidos; es nuestro deber cívico acercar a la Humanidad a los candidatos a regir los destinos de esta poderosa nación (Y si no creen que lo es, pregúntenle a nuestros vecinos, que el que menos, ahora tiene un buen puñado de tierra que solía ser nuestra. Eso sí que es desprendimiento). Por eso les ofrecemos una breve semblanza de los pro hombres que les demostrarán, si no han nacido en nuestra hermosa tierra del Sol, que aunque lo hayan pensado hasta ahora, su clase política no es la peor del Universo conocido. Abróchense los cinturones y aquí vamos:

Presentación y Alias:
Alejandro Toledo: El "Cholo sano y sagrado", el "Mesías de Cabana", el "Túpac Amaru de Stanford". 

Biografía
Este entrañable ex Presidente (2001-2006), logró ser tal, aprovechando una característica tan latinoamericana como es el resentimiento racial y los innumerables prejucios sociales relacionados a éste

Toledo estudió en Estados Unidos con una beca de fútbol, con lo que no es necesario revisar su Historial Clínico (traspapelado en AA, probablemente), para saber que sufre del "Síndrome del Futbolista" o lo que es lo mismo, de una oligofrenia exacerbada por el dinero fácil, que nadie sabe como llega a su campaña. Si usted, buen lector, tuviera alguna duda sobre sus capacidades mentales, no titubee y oiga cualquiera de sus entrevistas para despejarla.
Entre sus logros académicos más importantes, se encuentra el haber obtenido un Doctorado en Economía de Recursos Humanos en Standford, conocimiento que le permitió hacer un uso eficiente de la fuerza laboral en su primer gobierno, incrementado los impuestos al consumo, reduciendo los beneficios laborales de los  trabajadores e impulsando la tercerización con el fin de evitar insulsas gratificaciones con que las leyes malcriaban a empleados y obreros, lo que le permitió lograr excedentes suficientes en las reservas del tesoro público como para permitir el surgimiento de una nueva clase, pujante y próspera, la de los peruposibilistas, conformados -en exclusividad- por amigos y familiares varios.

Cualidades por las que debe ser elegido como Presidente

Este buen hombre, aunque su fealdad haga palidecer a la Puyol o Ribery, tiene -sin embargo- la arrogancia tan desarrollada, que Cristiano Ronaldo,  Cuauhtémoc Blanco y Chilavert son un grupo de hermanitas de la caridad en campaña navideña a su lado. Toledo condimenta este detalle con una impostación de voz que ya quisiera para sí un Demóstenes cualquiera, y el que su vocabulario no supere las 500 palabras es irrelevante -y hasta natural como en todo futbolista.

Cualquier estrellita de moda, que pretende ser fichada por un equipo, suele asegurar su fanatismo de toda la vida por ese club y asegurar una cantidad casi ofensiva de goles a su llegada, sin obviar el infaltable: Somos un equipo y todo se consigue en equipo, vengo aquí a sumar". Toledo no es ajeno a dicho discurso, y sabe lo que el peruano espera de un líder y eso es: Que le mienta de manera descarada y prometa títulos: "Acabaremos con la pobreza", "Lucharemos por la educación", "No habrá más enfermos", "Iremos al Mundial", "Bajaremos los impuestos y subiremos el gasto social pero no habrá inflación", "Firmaremos Tratados de Libre Comercio y protegeremos la industria nacional, todo a la vez". 

Toledo es camaleónico en sus declaraciones. No se amilana ante sus contradicciones y, lo que es peor, el pueblo parece complacido con sus falacias. Un día afirma que bajará el IGV, pero cuando el Gobierno de turno lo hace, asegura iracundo que esas decisiones irresponsables desestabilizan al país. Afirma que sólo tiene una hija; ante las amenazas de prueba de ADN, reconoce a otra, a quien afirma siempre amó profundamente, aunque el reconocimiento se haya dado en su adolescencia y por presiones de la campaña electoral. Asegura que es abstemio y al encontrarse pruebas de una orgía de tipo futbolero en la que él era el protagonista, asegura, con lágrimas, que fue raptado y drogado para destruir su imagen. No le teme a las pruebas toxicológicas, pero cuando, seguramente, algún asesor le recuerda que el análisis de cabello puede recoger restos más antiguos a los del último fin de semana, responde exaltado, que él no se presta a esos juegos, "a ese nivel vergonzoso de campaña" y propone, cómo no, que "las diferencias las arreglen en la cancha". 

Pronóstico
A pesar de mi desastroso desempeño pitonísico en el Mundial pasado, me atrevo a lanzar nuevas predicciones y aseguro, tajantemente y con dolor en el corazón, que Toledo ganará las elecciones, por la sencilla razón de que, históricamente, el peruano siempre ha elegido la peor opción.