jueves, 3 de junio de 2010

Shakira, el Waka Waka y un servidor

El equipo de redactores de Periódico de a china trabaja semana a semana para subir a la red los artículos más suculentos de la blogósfera. Para lograrlo, cada post es debatido, examinado y corregido con enfermiza minuciosidad. Nuestras discusiones, a la par que eruditas y apasionadas, son una muestra notabilísima de facundia y buen gusto. No vamos a negar que en más de una ocasión hemos terminado insultándonos entre botellas de pisco y cigarrillos baratos. Pero todo ello –a no dudarlo– se encuentra incondicionalmente puesto al servicio de nuestra vocación periodística y de nuestro compromiso con los lectores más necesitados: ustedes.

Así, por ejemplo, la pasión futbolística que exhiben los post de H. P. (me refiero a su larga retahíla de improvisados chascarrillos a propósito del Mundial) son, en buena cuenta, un disparate no compartido. Lo que en una democracia participativa y plural –como la que indudablemente vivimos en el Perú– llamaríamos una opinión diferente (al menos diferente a la del autor de este post). Seamos claros: ¿a quién diablos le interesa ver a 22 tipos en calzoncillo corriendo tras una pelota?, ¿cómo tragarse 90 minutos de transpiración, patadas, escupitajos y más patadas?

No es posible, sin embargo, explicar con palabras el tumulto de sentimientos encontrados que produjo en este redactor escuchar la canción oficial del Mundial. Le debo a Shakira haberme transportado a los inmaculados años de mi niñez. De pronto volví a verme coleccionando figuritas de Romario, Bebeto o el viejo Valerio. Pude verme celebrando el penal fallido de Roberto Baggio (el cual le dio su cuarta Copa del Mundo a Brasil) y recordar que luego de USA 94, mi fervor por el fútbol se ahogó repentinamente en un mar de aburrimiento y hartazgo.

¿Serás, pues, el “Waka Waka” el himno que nos devuelva a los desertores de este deporte la emoción de ver jugar a 22 analfabetos funcionales?, ¿será la cantante colombiana la abanderada que, a punta de talento e inspiración, logre hermanar a 32 países enganchados al televisor? Yo soy un convencido de los poderes de la música, y si tuviera que apostar mis riñones, apostaría sobre seguro: definitivamente Shakira transformará el mundo.

C. Q.