domingo, 14 de marzo de 2010

Un párrafo de seriedad: Es bueno culantro, pero no tanto



Los días pasan. Se parecen tanto unos a otros que a veces piensas que estás viviendo un infinito deja vu. Te lavas la cara y luego del té con pan sales a trabajar: ocho horas, diez, doce. No llevas la cuenta pero sabes que son tantas que no dejan espacio a ningún tipo de ambición personal. Has memorizado tu lugar en el hormiguero y piensas que si la situación lo permite, en dos años podrás solicitar un préstamo para comprarte un carro nuevo. ¡Mentí! Sí esperas algo: el carro, la casa, los zapatos nuevos, la juerga del sábado, tu fiesta de matrimonio, el colegio de tus hijos. Acumulas pagos y esperas que el tiempo te depare la dicha de tener más y mejores gastos. Por eso trabajas diez, doce, catorce horas. No hay quien lleve la cuenta en un país como el tuyo. Catorce y ocho de sueño, son 22 horas en las que no tienes consciencia de tu ser. Sólo te quedan dos horas para ser feliz. Catorce a la semana. Por eso te recomendamos que utilices tan exiguos momentos de la manera más sabia y seas muy cuidadoso a la hora de escoger lo que miras en televisión.

H. P.