domingo, 24 de julio de 2011

Se acabó la Copa América: ¡Que empiecen las eliminatorias que estamos encendidos!

Aunque para la prensa comercial, esa que endiosa a Justin Bieber y a Cristiano Ronaldo, el partido importante era el de la final; los hinchas del verdadero fútbol (ese que tiene como objetivo que once jugadores por lado toquen aquel objeto redondo con las piernas, para lograr introducirlo en el arco rival, y no esa especie de boxeo tailandés con balón, que practican los ---guay, con el Para--- con mayor grado de brutalidad) sabemos que el partido esperado era el del tercer puesto, el de las cenicientas, el de los campeones morales, el de los equipos revelación, el de los perjudicados por los árbitros, el que jugarían el peor equipo histórico de la región, con el peor de la última década.

Venezuela hizo lo suyo: Tiene mejores jugadores y un planteo más organizado para ello; pero la mayor de sus limitaciones es el peso de la historia. Cuando nadie da nada por ellos, se matan por el triunfo; pero cuando empiezan a pensar que pueden lograr algo significativo, pues ... llegó el momento de comprar los pañales para la incontinencia. Lo sabemos bien, pues Perú tiene una larga tradición haciendo lo mismo, pero la diferencia es que ...
ahora está Markarián, y ha logrado que ese grupo de vuvuzuelas -que es la selección peruana- suene como una orquesta de barrio y eso -para el Perú, que viene, en la última eliminatoria, de asegurar cómodamente el último lugar, a falta de tres fechas para su culminación- es tan meritorio como si Puyol le hubiera hecho un par de bicicletas y tres caños consecutivos a Pepe.
Por eso, hoy nos adscribimos a la emoción generalizada y, además de un pequeño análisis del desempeño de los estandartes del equipo, nos atrevemos a sugerir unos fichajes indispensables, que deben realizarse en favor de mejorar el espectáculo del fútbol internacional:

- Juan Vargas: Un lateral, volante, extremo  o lo que quiera usted imaginar -siempre que sea por izquierda-, que de haber sido brasileño hace mucho hubiera hecho olvidar a Roberto Carlos y a Branco, pues su potencia hace ver a aquellos como un par de Barbies delicadas, con el tono muscular de un par de físicos cuánticos. Cualquier equipo del mundo podría ser un buen destino. Sin embargo, el Barcelona sería la mejor opción, pues Abidal tiene el talento de un Chigrinski cualquiera frente al gran loco y, sobre todo, sería una delicia para los ojos ver un derby ante el Real, que a su vez contrataría a...

- Paolo Guerrero: Delantero recio, duro, cargado de tatuajes y con peinado inconfundible. A pesar de la poca suerte que le otorgó la genética en cuestiones de belleza, compensa todo ello con una metrosexualidad a la Sergio Ramos, que le convertiría en titular indiscutible en el Madrid, cuya mayor falencia ofensiva es no carecer de un acompañante para Ronaldo, capaz de sincronizar mimos al cabello y gestos amaneradamente sensuales mientras van apilando rivales.

- William "El Periquito" Chiroque: La máxima promesa del fútbol peruano. Su talento ha explotado en la Copa y sería una inversión segura -brindando una buena cantidad de años de fútbol de gran nivel - para equipos (como el Milán o la Juventus que ganaba campeonatos) cuyo promedio de edad se encuentra unos cinco o seis años por encima de los 31 que tiene el novel jugador. Además, los años trajinando en equipos de media tabla del campeonato peruano, lo han fogueado para cumplir a cabalidad ese gran reto.

- Raúl "Supermán" Fernández: Arquero prolijo, seguro, sin miedo a arriesgar su integridad por evitar una anotación rival. Tiene casi todos las virtudes de un atajador clásico y muy pocos de sus defectos. La figura con la que más se le relaciona, al verle atajar, es Casillas, y como tal, sabe que rendir a la perfección en todos los encuentros haría que se le viera apenas como un portero regular, y que las maravillas sólo son tales cuando son ocasionales. Es por eso que regaló los dos goles que llevaron a la final a Uruguay. El Chelsea sería un buen destino, y permitiría, por fin, descansar al buen Petr Cech, que desde esa caricia que le partió la cabeza, no volvió a ser el prodigio bajo los tres maderos que fue en su temprana juventud.

Para terminar, debemos hablar de la Final: Ganó Uruguay, lo que era lógico, teniendo en cuenta que lo único bueno que ha mostrado Paraguay en la Copa, ha sido a Patty Orué y a la inacabable Larissa RIquelme.