martes, 5 de julio de 2011

La Copa América: Un Análisis con la Objetividad de Vargas Llosa

El Mundial de fútbol es a ese deporte, lo que la ONU a la paz mundial: Mucha representación global, mucha pluriculturalidad, pero a la hora de las decisiones, son los mismos de siempre, quienes las toman. Es impensable imaginar una final entre Corea del Norte y Bahamas. Ni siquiera entre Japón y Costa de Marfil. El fútbol, como el sexo permitido por la Iglesia, es cosa de dos, (En este caso: América y Europa) y los invitados que no pertenecen a estos continentes son como los extras de una película: A nadie le importan.

Pero el Mundial, a diferencia del cine comercial, se ha convertido en una especie de festival exótico, donde el colorido y la infinidad de tradiciones se mezclan para regalarnos un espectáculo donde el deporte es lo menos importante. Apenas las últimas rondas, cuando ya los invitados se fueron a sus casas, cobra algo de interés lo que suceda en la cancha.


Es por eso, que el verdadero campeonato del mundo está, en realidad, dividido en dos: La Eurocopa y la Copa América. Trágicamente, la FIFA, que es la dueña del circo y la que recibe el dinero del Mundial, no permitiría un partido definitorio entre los dos campeones para definir al verdadero mejor equipo, es por ello que, al final, recibimos como placebo, adefesios como la Copa Confederaciones, que sufre el mismo defecto de la sobrepoblación de insignificantes, de la que ya hablabamos. Por eso s{olo nos queda conformarnos con los dos segmentos continentales, que constituyen la {unica y verdadera esencia del fútbol.

Entre las dos Copas reales, la que corresponde a América, es la de menos brillos, pero, a la vez, la más pareja, pues Brasil será un monstruo de proporciones globales, pero a la hora de enfrentar a Bolivia, es, apenas, un bulldog grande, que , con un poco de suerte, puede que no te arranque un brazo. No es que el nivel futbolístico sea parejo; lo que sucede es que de tanto estar cerca, de vernos con frecuencia, se pierde el miedo ancestral que causa la sola mención de nombres como Messi o Neymar, en la actualidad -o Maradona y Pelé entre los antiguos. Los mitos no son tan legendarios en su propia tierra (o aledañas) y eso permite que, los jugadores no se concentren sólo en conseguir el autógrafo de las estrellas más rutilantes del equipo contrario y, hasta consigan empates impensados en otras latitudes, como los que ha logrado la ya mencionada Bolivia o Venezuela, contra los dos grandes: Brasil y Argentina. Esto permite disfrutar de eso, tan escaso en los Mundiales, que se llama fútbol, incluso desde la primera ronda. Aunque, es hidalgo reconocer que el final siempre es el mismo: O la Copa la ganan aquellos dos, o lo hace Uruguay.

Por ello, causa vergüenza ajena escuchar a la mayoría de analistas deportivos ¡Que reciben un sueldo por ello! aventurarse a "dar como favoritos" a esos tres equipos "por el momento que están viviendo", cuando la verdad es que son los únicos favoritos de ahora y siempre y eso lo saben, incluso, mis buenos amigos de Bangla Desh, donde luego del Islam, el culto al fútbol sudamericano es la religión más importante.


Pero como,a veces, es necesario crear expectativa, algunos periodistas se aventuran a dar como "posibles sorpresas" a Chile y a Colombia. Al primero, por haber participado en el Mundial y tener a Alexis Sánchez en el equipo, y a Colombia porque ... Falcao fue goleador de la UEFA. Sin embargo, lo que no se menciona mucho, es que ninguno de los dos equipos ha hecho méritos, recientes y suficientes, para que se les pueda colgar ese cartel. A excepción de Perú, que pudo haberse llevado la Copa con la facilidad de un Djokovic en la temporada de cemento, de no haberse lesionado ocho titulares y algo de media docena de suplentes (Con lo que, el equipo que el equipo que se ha enviado, está formado por voleibolistas sobrevivientes de Seúl 88 reforzadas con Kina Malpartida y Sofia Mulanovich).

Ningún equipo va a ser la "revelación", a menos, que se lo considere como tal, por el dudoso mérito de llegar a semifinales. Y el partido definitivo, se llevará a cabo, entre las huestes de Messi y el ballet afabelado de Neymar. Pero hasta que llegue ese encuentro, ¡Qué dificil se la van a poner todos!, ¡Casi como Lichtenstein o San Marino a España o Alemania!

Como en el Periódico de a China hemos fracasado en cuanto vaticinio hemos realizado, sabemos que, dificilmente, el azar va a dejar paso a la razón por lo que nuestras predicciones dudosamente llegarán a ser verdades irrebatibles. Por eso, no vamos a predecir un campeón, pero sí vamos a dar las razones por las que ninguno de los dos merecería serlo:

1. Brasil: El equipo pentacampeón no tiene centro delanteros de calidad. Apenas tiene a Fred, cuyo mayor mérito fue haber sido un jugador del montón en el Olympique de Lyon. Robinho es el peor "prospecto y/o promesa de jugador excepcional", de los últimos 20 años y Pato se dejó endulzar por las mieles berlusconianas en Italia, cayendo en un hoyo de mediocridad que lo equipara a su compañero de equipo. Neymar podría desbancar Robinho en el podio de los peores "prospectos y/o promesas de jugadores excepcionales". Las condiciones para fracasar en cualquier equipo ya las tiene (divismo, amor por la noche  poco aprecio por el esfuerzo físico), sin olvidar que su juventud le hará intentar cada que toque el balón, la jugada de la consagración absoluta, tornándolo aún más ineficiente. Sobre el resto del equipo, hay que reconocer que es mucho más parecido al Brasil de los últimos 30 años (Técnico, fuerte y de poco brillo) que a la Grecia sudamericana que se encargó de conjugar Dunga en el Mundial. 

En suma: Un equipo mediocre, digno de cualquier final de estos tiempos de eco responsabilidad que corren.

2. Argentina: Su equipo fracasó el Sudáfrica por las mismas razones por las que no juega a nada en la Copa: Siguen insistiendo en querer ser un equipo cuando la idiosincrasia del argentino no le permite más que el trabajo individual o la adhesión fiel y ciega a un caudillo (Perón, Maradona, Charly García). Cabe recordar que los mejores momentos de su selección se vivieron cuando todo el equipo se dedicaba a pasarle la pelota "al Diego". En Sudáfrica, aunque se contrató a éste justo para acabar con cualquier vestigio de juego en conjunto, Maradona terminó por alejar a Messi del área rival y convertirlo en un armador, lo que implicaba que tenía que pasar la pelota a los demás. Los cuatro goles de Alemania parecieron hacer despertar a Argentina, ¡Fuera, Diego, que quisiste jugar como si tu cerebro no estuviera medio muerto por las drogas y traicionaste la esencia que te convirtió en el más grande!, pero Batista, ha optado por que "Messi sea un elemento importante en el esquema táctico" y no en convertirlo en el esquema táctico, como hábilmente lo hace Guardiola en el Barcelona. 
Sobre Guardiola, hay que reconocer sus enormes cualidades, al construir un equipo con suficiente talento para mantener la pelota en movimiento lateral durante tiempos que parecen infinitos, hasta que llegue el momento de entregársela a Messi. Todos trabajan para lo mismo. Incluso las "estrellitas" Xavi e Iniesta saben que sólo deben amagar o intentar patear al arco si es que Lionel está muy lejos o muy marcado.
El Reader's Digests tuvo hace varias décadas, un especial sobre "El Cuerpo de Juan" en el que cada parte del organismo, explicaba la manera en que ayudaba a su bienestar: "El corazón de Juan", "El cerebro de Juan". Los diez acompañantes son "El cuerpo de Messi" y todo funciona a la perfección allá por Catalunya.

Argentina no es el Barsa, eso se ha dicho millones de veces. Nadie duda que este último es una sinfónica cuyo solista es Messi y, así, se han convertido en el mejor equipo del mundo (Que, indubablemente, no lo sería, de no existir Lio). Alcanzar ese grado de compenetración zen en pos de la grandeza colectica en manos de un solo individuo es algo que requiere años de práctica y Argentina sólo puede practicar unas semanas.

Por ello, los rioplatenses deben mutar a Messi, ronaldizarlo y convertir a Argentina en una especie de Real Madrid, donde la consigna "Pásala a Messi" no se vea opacada por el fútil intento de hacer fútbol. la función del equipo debe ser patear tobillos cuando no se tenga la bola y dársela a Messi para que haga lo que tnga que hacer mientras los demás se toman un mate. De esa manera, Argentina se convertiría en el indiscutible campeón de la Copa, de la Confederaciones y del Mundo. Como eso no va a suceder, seguirán los titulares del tipo "La solución es Agüero" o "Tévez, centrodelantero", y seguir con la arraigada costumbre del sufrimiento.