miércoles, 25 de mayo de 2011

Casi Otra Tribu Urbana: Los Tontos Útiles

Es imposible fijar un hábitat específico donde podamos hallar al tonto útil. Se encuentra cómodo en casi cualquier entorno natural o artificial. Me atrevería a asegurar que es una especie endémica, pero, quizás, con una mayor densidad poblacional entre adolescentes, políticos y credos religiosos.

El tonto útil está, siempre, dispuesto a sacrificarse por "elevados ideales" que, a cualquiera a quien no se le haya extirpado el gen del realismo, harían partirse de risa como diciendo: ¿Realmente me consideras tan estúpido como para siquiera tomar en serio aquello que me estás proponiendo?. No hay empresa imposible para él. Ni actos irracionales, inútiles o superficiales. Para el tonto útil cualquier momento es bueno para ser un héroe o para sacrificarse por amor o para apoyar a un militar golpista que asegura que lo hace para defender la democracia.
El tonto útil, aunque es frecuente, no siempre sufre de debilidad mental. Su mayor problema es, en realidad, una inocencia visceral, implantada en su médula como el adamantium en la de Wolverine, que le impide comprender cuando está siendo, descaradamente, utilizado. Peor aún, cuando lo descubre o, al menos lo intuye, no cambia su actitud pues "sabe" que un "poder superior" (No necesariamente Dios, puede llamarlo también justicia, destino, ley natural, o cualquier otra cosa) se encargará de enmendar los entuertos en los que se ha visto forzado a participar (De manera tácita o activa). El tonto útil tiene una actitud ante la vida, similar a la que tendría un ser humano normal que ha sido forzado durante sus más tiernos años a ver capítulo tras capítulo de la familia Ingalls en "La Pequeña Casa de la Pradera" o ue ha esperado gran parte de su infancia que Candy encuentre a su verdadero amor.

Algunos ejemplos, clamorosos, de tontoutilismo aplicado:

- El fiel amigo de la niña buenorra y suelta de huesos "que busca amor" y para encontrarlo no halla mejor método que acostarse con todo lo que se mueva. Claro, menos el amigo tontoútil, quien, o le presenta nuevos ejemplares que catar, o la espera cuando ya ha sido utilizada por el personal y no tiene con quién llegar a su casa de lo borracha que está o, sencillamente, siempre está allí cuando ella necesita hablar con alguien. El extremo del tontoutilismo llega cuando, completamente ebria y sin haber podido aquietar sus deseos con desconocidos, ella le propone un encuentro físico. Naturalmente, él se negara en redondo con la frase: "No sabes cuanto me gustaría, pero no puedo aprovecharme de tu estado". Por supuesto, obvia el hecho de que cualquier otro sí aprovecharía ese estado, y que ella quiere ser aprovechada. Cuando esté en sus cabales, es lógico, ella ni soñará con hacerle una mínima caricia. Un buen ejemplo de este tonto útil, nos lo da nuestro querido Emo Oliente.


-  Otro ejemplo de tonto útil nos lo entregan los fanáticos religiosos cuyo pastor les ha asegurado que se acaba el mundo esta semana, así que deben entregarle todos sus bienes materiales  para que sea más fácil que Cristo  les escoja para ser salvos y acompañarles en el paraíso, por lo que ellos lo hacen sin dudar, y al descubrirse que ¡Oh, sorpresa! el mundo sigue igual, no reaccionan iracundos e intentan hacer justicia con sus propias manos -prendiéndole fuego como mínimo- sino que argumentan que "Dios nos ha birndado una prueba de su existencia, postergando el Juicio Final", ¿Y el profeta? Pues, muy bien librado, ya que no sólo se libra de la pira, sino que ni siquiera es tratado como mentiroso, sino como abogado sagaz, que ha conseguido alargar un juicio casi perdido para poder conseguir nuevas pruebas de nuestra inocencia.

- Por si fuera poco, podríamos mencionar también el caso de un ex comandante golpista que al saber que su discurso fascista, neoindigenista, pseudo reivindicativo, xenófobo y homofóbico no le alcanza para ganar unas elecciones, jura sobre la Biblia que defenderá la democracia, con lo que se granjea el aprecio y admiración de un buen puñado de tontos útiles de la intelelectualidad de un pueblucho bananero perdido en los recónditos Andes, liderados por el máximo tonto útil que uno pueda imaginar: El ganador del Nobel, Marqués de Vargas Llosa, quién, por su parte, cree que el candidato es el verdadero tonto útil, que le está permitiendo -por fin- una añorada venganza contra aquel oriental que le impidió ser Presidente ya hace más de dos décadas, actitud que hacen suya un buen puñado de acólitos literarios.

Casos de tontoutilismo hay millones. Tú mismo puedes estar haciendo el papel de tal y sólo éste Periódico de a China ha logrado abrirte los ojos permitiendo que dejes de ser  como Di Caprio -que se autoproclama rey del mundo para luego inmolarse "por amor" en las gélidas aguas de su naufragio-, o como los del Nobel que le regalan el Premio de la Paz a Obama para legitimarlo porque "es nuestro amigo y tiene tan buena onda".