miércoles, 8 de enero de 2014

La Música del Vampiro: Alma de mariposa que chupa sangre

Las historias de vampiros clásicas, como Drácula o Entrevista con el Vampiro, basan gran parte de su efectividad en el desconocimiento de hechos cruciales y en la imperfección y lentitud de los medios de comunicación que permiten una amplia impunidad a sus fechorías, lo cual sería imposible en esta era de mega información. ¿O alguien se imagina siquiera un mediano éxito en los planes del vampírico conde, si  Jonathan Harker hubiera whatsappeado a Mina: "El que hace las sombras graciosas me tiene encerrado. LOL", luego de haber grabado en la cámara de alta definición de su celular a las tres vampiresas que trataron de seducirlo y colgado el video en el Youtube y haber recibido 100 000 visitas en sus primeras dos horas? ¿O creen que el bueno de Louis hubiera realizado su periplo europeo de descubrimiento si hubiera podido revisar en los comentarios del Trip Advisor cosas como: "El centro de Europa tendrá las mujeres más hermosas del mundo pero para enfrentar chupasangres descerebrados en superticiosos pueblitos de Bulgaria, prefiero la tranquilidad con toques chic, de comerme un jarabe de abedul servido con hierbas y leche congelada en el Noma de Copenhague". ¿O no hubiera sospechado algo raro al ver en el Twitter de Armand el hashtag #Voyamataralaniñavampiraporquemeheobsesionadoconsuprotector ?

Es por eso que cualquier obra que pretenda no seguir del todo con la senda de comedieta romántica de Crepúsculo e intente inspirar algo de terror, debe estar ambientada como máximo a comienzos de los años 90; es decir, antes del advenimiento del celular y la masificación de la internet.

Así lo entendió Poppy Z. Brite, al ambientar en esa época su novela homoerótica Lost Souls (La Música del Vampiro o El Alma del Vampiro en español, con ese típico alarde creativo al que nos tienen acostumbrados los traductores de las editoriales hispanas), la cual se acerca mucho a la saga de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, pero en lugar de jugar con la homosensualidad de sus personajes, salta directamente a la homopornografía; pero eso sí, sin hacerle ascos tampoco al sexo heterosexual, al incesto, al sexo interracial (vampiro-humano), a la promiscuidad adolescente, a la violación (humano-humana, humano-vampira) ni a la homoamistad confundida de la pareja de protagonistas.

La historia fracasa rotundamente en el análisis psicológico de los personajes. Su interiorización en la soledad de la inmortalidad es como el balbuceo torpe de un bebé frenta a lo logrado por Rice en la Entrevista o Simone de Beauvoir en "Todos los hombres son mortales". 

Sin embargo, como novela de aventuras te atrapa desde el comienzo y si bien la historia nunca llega a ser épica, es justamente eso lo que la salva de la vulgaridad. El relato es de los más cotidiano (dentro de todo lo cotidiano que puede ser un mundo con vampiros, brujería, muertos que se comunican con los vivos, chupadores de almas y psíquicos) y carente de las ínfulas apocalípticas que suele tener Stephen King, por ejemplo, y que lastran este tipo de historias al ofrecerte mucho más de lo que terminan dándote (apocaliptismo que no debe faltar, eso sí, en una historia de zombies). La historia  involucra apenas a un puñado de personas fuera de los protagonistas, a tal punto que a dos ancianos les da por hacer mofa del vidente de la historia por haber predicho la llegada de los malos tiempos que nunca se dio (claro que en ese momento el 85% de personajes secundarios y el 40% de principales haya muerto). Por si fuera poco, luego de su lectura nos quedan unas cuantas enseñanzas sobre la cultura estadounidense que me atrevo a sintetizar para ti, fiel lector de este periódico de a china: 1° Todo hombre estadounidense es gay. Si alguno tiene relaciones con mujeres es porque no hay otro hombre cerca o porque tiene tendencia a la autoflagelación. 2° Toda mujer es puta y apenas tenga la oportunidad, correrá a los brazos del primer ojiverde que encuentre y lo hará sin condón, que los preservativos sólo los usa contigo. 3° Todo adolescente que llega a los 13 años se la chupa a desconocidos para conseguir dinero para emborracharse y se la chupa a sus amigos para cortar la resaca. 4°  Cualquier hombre de bien es capaz de aguantar un mínimo de 25 botellas de cerveza por noche, dos pastillas de ácido, cuatro cigarrillos de hierba y unos toque de opio y manejar por la autopista sin que le tiemble el pulso. 5° Si te deja tu novia terminarás besando a tu amigo.