lunes, 14 de marzo de 2011

Ricardo Noriega Salaverry: El Justiciero del Debate Presidencial

Jamás nos pasó por la mente hablar, en nuestra respetadísima sección política, de un candidato que, en las encuestas más halagüeñas, alcanza un infame 0,2 por ciento de preferencia electoral. Y, mucho menos, hacerlo cuando todavía no hemos tratado (y probablemente nunca lo hagamos) sobre la sensación de las redes sociales, candidato mayoritario de los jóvenes urbanos y primo de Jean Luc Godard, Pedro Pablo Kuczynski; o sobre el ex militar nacionalista fascistón y resentido homofóbico, reconvertido en centrista moderado, Ollanta Humala, quien, rosario en mano, intenta convertirse en buque insignia de la manipulación de las esperanzas de los sectores socio económicos D y  E de las zonas rurales de la sierra peruana y del conservadurismo católico más recalcitrante, a la vez.

Jamás pensamos, siquiera, mencionar a éste tataranieto del expresidente, revolucionario y poeta aficionado, Felipe Santiago Salaverry, pues la campaña ya  nos había regalado como candidato favorito al megalómano, extravagante, verborreico y, probablemente, esquizofrénico, don José Ñique de la Puente.
Sin embargo, Noriega logró, en el debate presidencial, convertirse, a punta de chicotazos verbales y -casi- literales, en la vedette de las elecciones. Todos, incluyéndolo a él, sabemos que no va a ganar, y justamente por eso, es que se permite el tipo de comentarios que otros candidatos, con verdaderas aspiraciones, morirían por realizar. En los pocos minutos de su intervención, ha quedado en claro que la mayoría de características antes señaladas para don José Ñique, le calzan perfectamente, pero a diferencia de aquel, su mesianismo no lo ha obnubilado y mantiene cierta coherencia en sus ataques (y una enorme transparencia en sus características personales; por ejemplo, su evidente misoginia) no exentos de humor, lo que es bastante refrescante en el aburrido universo político peruano, donde además de insultos repetitivos y acusaciones trilladas, "promesas de propuestas" y los  inacabables bailes cumbiamberos en cada mitin y programa televisivo, el resto de candidatos no tienen nada que ofrecer. Y si hablamos de ofrecer, Noriega posee, como consta en la página web de su Partido, un currículum más grande que la Biblia. Sino, dese una vuelta por: "Vea currículum vitae de más de mil páginas". Les pregunto, buenos lectores ¿Existirá en el Universo conocido una persona mejor cualificada para el gobierno? ¡Barack Obama, como máximo, sería digno de hacerle una pasantía a lo Lewinsky!

A continuación, disfruten de su participación en el mencionado debate; y, como bonus track, un pequeño discurso del celebérrimo Ñique de la Puente. 

El Chicote y el Debate


Ñique