domingo, 20 de febrero de 2011

Planet Hulk: Porque no siempre al prevenir, dejarás de lamentar

El personaje de Hulk -al menos en los cómics, que no en el cine- ha evolucionado desde aquel ente estúpido de fuerza sobre humana, cerebro de codorniz y corazón de madre abnegada, hacia un ser con poderes casi ilimitados, con una mente ágil, consciente de que es alguien diferente y con capacidad de sentir rencor y vengarse.
Planet Hulk (Saga de 14 cómics y una introducción de 3 más) es una alegoría de la realidad socio económica mundial, más que un divertimento infantil: Una parte de los súper héroes -liderados por el hombre-empresa, gurú y visionario comercial, Tony Stark-  han descubierto que necesitan fundar una súper corporación que pueda hacer frente a las agresivas estrategias de la competencia proveniente del espacio exterior, que amenaza acabar con la frágil estabilidad de las súper heroicas Pymes, tal y como las conocemos.
Stark, o Iron Man, sabe que, aunque en la actualidad sean capaces de atender las necesidades de la población consumidora de su protección, es decir: El primer mundo; la demanda seguirá creciendo, los peligros aumentarán sin cesar, y la única manera de entregar servicios heroicos baratos y de calidad es la reunión corporativa de todos ellos. La posibilidad de dejar a la ciudadanía a merced de héroes en masa y sin símbolos protegidos por copyright, provenientes de China o alguna otra economía emergente, es demasiado clara como para ignorarla.

A pesar del rechazo a esta propuesta de algunos súper héroes (la mayoría extranjeros sin siquiera una green card, que no pagan impuestos y aprovechan los beneficios de la gran nación americana para enriquecerse moralmente con las hazañas que le quitan a los honrados héroes americanos, como el Africano, Black Panther o el atlántida -seguramente de raíces árabes- Namor), son varios los que consideran las ventajas económicas que podría tener la propuesta de Stark. Aunque en ese momento algunos se encontraban afiliados a pequeñas Sociedades, estas tenían un carácter familiar y cerrado, dominados por la afinidad o la sangre; y eso en un mundo moderno, te condena al estancamiento. La propuesta de Iron Man, de una corporación multinacional de súper héroes, con ilimitadas posibilidades de expansión y monopolio absoluto del merchandising, era -como mínimo- muy atractiva.
Sólo quedaba, entonces, un problema: El monstruo verde. Que cada día se hacía más fuerte, a pesar del endurecimiento de las políticas migratorias- y que acababa, sistemáticamente, con el sistema, cultura y costumbres americanos. Su sola presencia era una amenaza, pues, al realizar cualquier trabajo no especializado de súper heroísmo no sólo estorbaba el correcto desempeño de los verdaderos héroes, sino que además disminuía las oportunidades para éstos y su calidad de vida mermaba. ¿Cómo podrían hacer frente a una amenaza extraterrestre (o extraamericana), si el enemigo se escondía entre ellos -como el ciudadano legal y con Social Security , Bruce Banner- mientras se apoderaba de todos los estamentos sociales con su ininteligible y primitiva lengua y sus barbáricas costumbres.

La conclusión de Stark era clara: Hulk tenía que ser deportado. Si pretendían crear una corporación ordenada y eficiente, tenía que estar formada por súper héroes inmaculados: Caucásicos, con un inglés perfecto y con raíces culturales homogéneas. El anárquico Hulk -que cada día crecía más y sin control- les atemorizaba demasiado. 

Es así que, de una manera tan inocentemente maliciosa, como si fuera una promesa de probable amnistía migratoria a cambio del registro de indocumentados o combatir en Irak a cambio de papeles; se le da a Hulk la posibilidad de que el Gobierno lo envíe al espacio a desactivar un armatoste bélico que ellos mismos construyeron y que se puso en su contra (como Afganistán o el mismo Irak). 

Hulk destruye el aparato y, en premio a sus servicios, es desterrado a un inhóspito planeta en el que pasará mil peripecias, hasta convertirse en rey y ver su mundo destruido por culpa de las políticas globales de estabilización financiera aplicada por los súpèr héroes, o por la explosión de la nave en que lo expulsaron, que es lo mismo.

Al final, Hulk descubre que el American Dream es, en realidad, una pesadilla para cualquier extranjero verde que intente vivir en armonía con ellos; y que, su yugo no termina cuando te alejas de sus fronteras. Es entonces cuando Hulk decide hacer aquello que mejor sabe hacer: Contraatacar. Y lo hace de gran manera en la serie: World War Hulk, el mejor análisis de las maras en su regreso a Estados Unidos, de los últimos tiempos.