martes, 12 de junio de 2018

Mundial Otra Vez (Pero ahora con Perú): El análisis más completo de la Selección

 El tiempo es subjetivo. 36 años no llegan a ser ni un suspiro en tiempo geológico, pero podría convertirse en la expectativa de vida humana en un par de décadas, si se imponen esas encantadoras modas orgánicas y antivaxers. En tiempo futbolero equivale a nueve Mundiales, lo que significa que desde la última clasificación peruana, mientras nos ahogabamos en las peleas entre barristas de equipos penosos luchando por alcanzar la "gloria" en el campeonato Descentralizado, se iba dado el apogeo y retiro de Maradona, Baggio, Zidane, Romario, Ronaldo, Matthaus, Platini, Chilavert, Valderrama, Xavi, Roger Milla, Davids, Okocha, Batistuta y hasta el "Niño" Torres. Cayó la Unión Soviética y emergió Putin. Cayeron las Torres Gemelas y emergió Trump (Con lo que fue mucho más que unos edificios lo que se perdió). Colombia perdió a Escobar, pero ganó a Maluma. El Perú pasó por Alan, Fujimori, Toledo, Humala y PPK y, sorprendentemente, es Venezuela la que no ha resistido.  Murieron Borges, García Márquez y casi todos los Beatles. Aparecieron el sida y Windows. Apple, Google y Facebook se repartieron el mundo. La ropa dejó de decir "Made in Taiwan" para ser hecha en China. El mundo pasó de la Guerra Fría al fundamentalismo religioso, Bob Dylan ganó el Nobel de literatura y Obama el de la paz, la corrección política se encargó de desnaturalizar la igualdad y el álbum Panini se hizo más famoso que Cristo.
36 años, entonces, ha sido una larga espera y es natural la exultación de un pueblo que se siente como si los Testigos de Jehová le hubieran atinado a alguna de su profecías.
Así que, a diferencia de lo que hacemos Mundial a Mundial, esta vez nos tomaremos un buen tiempo en el análisis de un equipo de relleno, sobre todo en deferencia a lo mucho que le gusta leer al peruano promedio.

El País
El origen del Perú se encuentra en el Tahuantinsuyo, un imperio que llegó a conquistar buena parte de Sudamérica en apenas dos siglos, lo que no le dió tiempo para darle a su pueblo mucho más que una vida de subsistencia. Sin embargo hay que ser hidalgos en reconocer que las necesidades mínimas las cubrían muy bien y que si bien vivían en un equivalente a la temprana edad de bronce, no tenían escritura, ni rueda, ni escuelas, ni hospitales, escasas manifestaciones culturales y un aparato burocrático opresivo que solo beneficiaba a una reducida minoría, no estaban muy lejos, en calidad de vida, de sus futuros opresores españoles.
El choque de culturas, el sistema de encomiendas y corregimientos, la inmensa opresión de los indígenas y un orden económico prefeudal que a inicios de la Edad Moderna ya estaba obsoleto hacía mucho, fueron algunos alicientes para convertirnos en una república fallida con un terrible complejo de inferioridad, el que se fue agudizando por la pobreza crónica, las guerras perdidas, los dictadorzuelos de pacotilla, la dominación económica y política de una clase ignorante y los continuos fracasos en el fútbol. Durante décadas el mayor orgullo para un peruano era que te dijeran que no lo parecías (ya fuera por tu apariencia, tu cultura o tus costumbres), pero llegó Gastón y el solito se inventó una identidad -y un orgullo- nacional, basado apenas en la gastronomía, pero era un buen inicio y aunque desde ese momento el peruano casi no habla de otra cosa que no sea comida, al menos ya iba dejando de sentir esa vergüenza hereditaria que te hacía sentir esta patria. De la comida al fútbol hay una progresión natural, así que solo faltaba un empujoncito para que el negocio de venta de gorras con el escudo nacional fuera un éxito y ese impulso lo dio, faltaría más, un argentino: Gareca.

El Técnico
Gareca es un entrenador atípico porque si bien ha dirigido un club peruano, no se contagió de nuestra peruanidad, no dejó que los jugadores fueran escogidos a dedo, como si se tratara de puestos en el aparato público, y decidió contar con aquellos que consideraba más capacitados, además utilizó métodos y disciplina profesionales y no cayó en el facilísimo informal que te permite nuestro
fútbol (y cualquier otra actividad económica) Además, si bien es extranjero, tampoco cayó en ese vicio del foráneo que es el sentimiento de superioridad. Gareca nunca se comportó como si estuviera haciendo un favor y no ganando miles de dólares mensuales. Nunca vio al futbolista peruano como cualquier extranjero antes que él y como ellos mismos se miraban: Una panda de fracasados de color oscuro, físico esmirriado, borrachos y perdedores por naturaleza. Hizo lo mismo que Gastón con la comida y así como el tacu tacu dejó de ser el recalentado de porotos para pobres y se convirtió en una delicadeza culinaria, Cueva dejó de ser un proyecto de Raymond Manco y se convirtió en un futbolista de verdad, solo por poner un ejemplo. Gareca, a diferencia de Oblitas, que tuvo mejor equipo y similar performance como entrenador, logró que hasta el jugador más limitado pudiera creer que con esfuerzo podría lograr un buen resultado y, lo más importante, que llegara a hacer ese esfuerzo, algo que, antes, pensábamos que solo podían hacer los ecuatorianos y, en especial, los uruguayos y paraguayos.

El Equipo
Curiosamente la selección que logra ir al Mundial está formada por una inmensa mayoría de jugadores que no solo juegan en ligas de segundo nivel sino que, casi todos, son elementos de escasa importancia en su clubes, incluso varios de ellos son suplentes. Sin embargo, aunque de manera individual el Perú tenga uno de los cuadros más modestos. Gareca ha logrado destruir la lógica fría de la matemática (y quien mejor para desafiar el sentido común que nuestros futbolistas, tan negados para cualquier tipo de razonamiento) y demostrar que la suma de las partes puede convertirse en una progresión geométrica o, por usar un símil más claro, convertir a un puñado de reguetoneros en una orquesta medianamente decente. A continuación analizaremos al probable equipo titular.

- Arquero: Pedro Gallese. Poco más que el chico que hizo un cameo en la selección más endiosada antes que esta: "los Jotitas". Es por eso que no tuvo la visibilidad de los demás para acabar con su carrera antes de los 25 años. Es más, logró trabajar de una manera tan discreta que de no ser por Gareca, nunca hubiéramos sabido que teníamos al mejor portero nacido en el Perú desde Balerio..., no, ese era uruguayo, desde Quiroga..., no, ese era argentino. Pues desde 1970, con Rubiños en el arco, que la defensa no era tan colosal. Y considerando que Rubiños no debió ser titular sino el argentino Ballesteros, pero el nacionalismo de Velasco le quitó el puesto, Gallese es, probablemente, el mejor portero nacional de la historia. Si su actuación es buena, no seria insensato pensar en una situación a lo Keylor Navas para el buen Pedrito.

Defensas Centrales: Alberto Rodríguez y Christian Ramos. Una pareja de centrales por los que hace un par de años nadie hubiera dado nada. Rodríguez es el mejor defensa central desde Chumpitaz, pero la edad y las lesiones ya lo habían convertido casi en un ex futbolista. Ya las lesiones habían impedido que su carrera en Europa despegara de verdad y había vuelto al Perú a languidecer en equipos como el Melgar o la U donde intercalaba partidos excepcionales con nutridas fechas de descanso por problemas físicos. Por su parte, Ramos, quien había sido, como muchos, una joven promesa, parecía haberse quedado en eso, no era una opción importante para la selección y su carrera parecía estancada definitivamente en el Juan Aurich. Sin embargo, la varita mágica de Gareca los recuperó y con grandes actuaciones en Copa América y las Eliminatorias, se volvieron indiscutibles. Los más felices fueron sus agentes, que lograron jugosas comisiones en el extranjero, en lugar de negociar desayunos continentales en el Inti Gas o el Bicentenario. Si bien ninguno es joven ni alto, han logrado consolidarse junto al resto del bloque defensivo llegando a lograr lo imposible: Que nos les hagan goles de pelota parada los últimos cinco minutos de cada partido. Eso ya es casi tan increíble como que te lances de un puente y empieces a volar, por lo que su titularidad está asegurada,  aunque, Santa María y Araujo son una pareja mucho más completa tanto física como técnicamente. Por primera vez en décadas, la defensa central no tiene fisuras de cuidado (Aunque nunca hay que descartar algún error infantil que los coloque rápidamente en el avión de regreso).

Laterales: Luis Advíncula y Miguel Trauco. Advíncula era otra promesa perdida y Trauco el suplente de Vargas. Nadie podía pensar que uno viviría una segunda juventud mucho más exitosa que la primera y que Trauco llegaría a hacer que nadie se acordara nunca más del "Loco" (salvo Tilsa, pero eso no cabe en este análisis). Advíncula tiene una enorme potencia y buena velocidad, su técnica ha mejorado mucho desde que no es suplente en todos sus clubes, pero sigue desesperándose al momento de decidir el último pase. Sin embargo, su potencia es importante en la salida por la banda derecha y para que laterales ajenos que si sepan hacer daño lo piensen un poco antes de irse hacia adelante, aprovechando, sobre todo, que no saben que Advícula llega fácil al otro arco, pero, usualmente, no sabe que hacer cuando llega. Por su parte Trauco es un jugador exquisito, su zurda es espectacular y tiene éxito en lo que Advíncula no: El último pase. Sin embargo, su capacidad defensiva es bastante limitada y su suplencia en el Flamenco (Que solo se explica por una acusada peruanidad en sus genes, pues su talento es similar al de los grandes laterales históricos de Brasil) pueden hacer que no rinda al nivel de lo que se espera de un jugador con esa condiciones. Por tanto, las bandas están aseguradas a nivel ofensivo, pero si bien no es lamentable el aspecto defensivo, tampoco podrán hacer mucho frente a jugadores de nivel superlativo como Mbappé o Griezmann.

Mediocampistas defensivos: Renato Tapia y Yoshimar Yotún. Cuando Gareca pasó a un lateral mediocre al medio campo, casi todos asumimos que el Perú estaba condenado en esa zona del campo. Yotún nunca fue un gran lateral y parecía no ser un gran futbolista tampoco. Sin embargo, su paso al centro del campo parece que lo convirtió también en otro jugador. Lento, pero con criterio, pausa y ubicación, recuerda a un joven Chemo del Solar, pero sin el engreimiento y poca afinidad grupal de éste. Yotún no destaca, quita bolas y distribuye rápidamente y eso es, justamente, lo que debe hacer un jugador en esa posición. Si bien está a años luz de Pogba o Busquets, es infinitamente mejor que Carranza, Jayo o los 200 que estuvieron perdidos en ese puesto los últimos años. Por su parte Tapia es uno de los pocos jugadores con real proyección internacional del equipo. Quita, distribuye, corre por todo el campo. Si llega a olvidar que es peruano puede llegar a un equipo grande de verdad y depende de su desempeño en el Mundial para lograrlo. Aunque es mucho más completo que Yotún, aún le falta un pequeño plus para despegar totalmente y lo puede lograr en un Campeonato donde el dominio de su posición resultará crucial para las esperanzas del equipo.

Mediocampistas de ataque: Cristian Cueva, André Carrillo y Edison Flores o Farfán. Cueva existe por la gracia de Gareca. Como dijimos antes, estaba condenado a la sección de farándula de los diarios, hasta que se le acabara el dinero y pasara a policiales, pero el "Tigre" lo convirtió en el jugador más desequilibrante de la selección. Aunque es irregular, si controla sus impulsos de pichanguero  puede llegar a hacer un buen Mundial, ya que es, de lejos, el de mejores condiciones técnicas de la selección. Su mayor problema es que suele bajar su rendimiento cuando pierde el protagonismo y el regreso de Guerrero y Farfán hace, justamente, eso. Carrillo se va convirtiendo cada vez más en un mejor jugador. Aunque no destaque en su equipo, el estar en la liga inglesa lo ha vuelto más fuerte y ha aprendido a no retener la bola más de lo necesario, aunque a veces se olvida de eso y vuelve a ser el jugador que te has dos fintas hasta que le quitan la pelota y genera un contragolpe que termina en gol para el otro equipo. Además, comparte con Advíncula su poco criterio para realizar la última jugada. Flores es un jugador que debería ser titular, pero parece que será la primera víctima de la presión en la que nunca cayó Gareca. El endiosamiento de Guerrero hace que se le tenga que poner en el equipo y eso implica sacar a alguien. Lo natural sería que fuera la Foquita, ya que es más delantero flotante que alero y Flores, junto a Cueva y Trauco logran que el ataque por la zona izquierda del campo suela ser incisiva y efectiva (para compensar una cierta inefectividad por derecha) La entrada de Farfán implica que Cueva ocupe la posición de Flores, donde no es tan gravitante como en el centro y que termine, siempre, tirándose hacia allí, dejando a Trauco solo en la banda). Asimismo, si bien Farfán es un grandísimo jugador, la función de volante por el medio no le es natural y termina jugando como un delantero retrasado, y en el esquema de Gareca eso no suele funcionar muy bien.

Delantero: Paolo Guerrero. Hay un largo trecho desde que Paolín, Lin Lin se convirtió en "El Depredador" por aclamación popular. No hay un jugador peruano (Y no se si lo hubo antes) que despierte tal furor entre la gente. Producto, eso sí, de que en muchos partidos parecía dar la vida por la selección, mientras los otros jugadores estaban más preocupados en revisar su WhatsApp para ver donde iban ha festejar la orgía post partido. Lo malo de ese romance con el público, la tribuna y la prensa, es que se ha perdido la perspectiva sobre las reales capacidades de Paolo. La hemos perdidos los aficionados y la ha perdido él mismo. Los hinchas lo ponen al nivel de Messi o Ronaldo, cuando la verdad ni siquiera se acerca a jugadores más completos como Suarez, Gabriel Jesús, Higuaín o Falcao, para ni siquiera salir de Sudamérica. , Aunque es un buen jugador y con enorme potencia, carece de buen juego aéreo o de una puntería privilegiada. Normalmente sus goles llegan por esfuerzo personal y en contragolpe y cuando se trata de construir una jugada colectiva, donde le corresponde el puntillazo final, lo normal es que lo falle. Paolo nunca destacó en el futbol europeo, que es en el que se demuestra la real capacidad de los jugadores y aunque el brasileño sea mucho mejor que el nuestro, la verdad es que ha decaído mucho, como el argentino, gracias a que cada estrella que aparece se va inmediatamente al viejo continente. El fútbol brasileño es solo un escaparate para jugadores jóvenes y un cementerio digno para los que no consiguieron contratos millonarios en Estados Unidos o Asia. El Perú en el partido de Eliminatorias con Colombia no jugó a nada, demostró fragilidad, temor y, sobre todo, esa Paolodependencia, que cambiando de jugadores, es típica del futbol peruano. Es más fácil pasarle la responsabilidad a un solo jugador, sobre todo si este se siente capacitado para enfrentar solo a un equipo completo. Ese es el juego que tiene que usar Argentina para campeona, porque tiene a Messi, pero el Perú ha probado ser un equipo muy bueno cuando todos asumen responsabilidad en el juego, cosa que no pasa cuando juega Guerrero. Con él en el campo, todos los demás se sienten presionados, sienten que deben pasarle pronto el balón. El lenguaje corporal de Paolo lo exige y, pone nerviosos a los demás y dejan de pensar en construir juego. El pelotazo se convierte en la principal arma, para mayor gloria del "Depredador" y para los resultados lamentables que tendrá el Perú en caso se juegue así. Gareca debería dejarlo en la banca contra Australia y Dinamarca y ponerlo en el segundo tiempo, cuando ya tenga espacios para su juego de demolición. De lo contrario será intrascendente y se perderá la clasificación, ya que Farfán se acomoda mucho mejor al juego colectivo. En el partido contra Francia, en el que se jugará al contragolpe, si debería ser titular. Tendremos que ver si Gareca es coherente con sus ideas o, finalmente, se rinde a la Paolomanía y condena a la selección a una eliminación temprana.

El Pronóstico
Dinamarca y Australia son equipos muy físicos. Dinamarca además tiene buen toque de balón y jugadores muy buenos como Eriksen, por lo que el segundo puesto será bastante difícil de conseguir. Sin embargo, si se mantiene el equilibrio en todas las líneas, Trauco y Advíncula cumplen en lo defensivo, Cueva va al medio y está inspirado y Paolo va a la banca, las posibilidades son más equilibradas para pasar a segunda ronda, Ya en esta instancia deberá enfrentar a Argentina o, con suerte a Croacia o Nigeria. En el primer caso, solo nos quedará disfrutar del juego de Messi, en los otros casos existe una cierta posibilidad de avanzar y ya no se podría pedir más, pues luego tocaría España, Portugal o en un escenario casi utópico: Uruguay, los tres muy por encima de las posibilidades de un equipo como Perú, el que, ademas, ya habría cumplido de sobra llegando hasta ese partido.