viernes, 15 de junio de 2018

El Grupo B: Glamour, cosmopolitismo, España y Ronaldo

Además de compartir el Grupo B del Mundial (El de menor índice de felicidad y de menor libertad económica de todo el Campeonato), Portugal, España, Marruecos e Irán tienen en común el haber sido conquistados, sin demasiados aspavientos, por un grupo de nómades sarracenos casi salidos de la nada y que dieron origen al Imperio Árabe, gracias a lo que gozamos, en la actualidad, de palabras tan armoniosas como albornoz o azahar, otras de gran carga intelectual como álgebra, algoritmo, y algunas con connotaciones no tan atractivas como alcalde o alcabala. Sin embargo, en lugar de seguir hermanados como una nación poderosa, el destino les jugó una mala broma y terminaron como enemigos futboleros en el reducto final del cristianismo ortodoxo: Rusia.

Irán
Este país tenía una larga tradición de oscilar entre "imperio más poderoso de la historia" y gigante derrotado por ejércitos cien veces mas pequeños. Aunque de la conquista de los musulmanes ya no se repuso y quedó islamizado hasta la actualidad (Una pena, ya que el zoroastrismo con Ahura Mazda como dios, le hubiera dado más musicalidad a guerras santas y cruzadas varias, mucho más que sosos Alás o Cristos cualquiera). Ahora bien, tanto la antigua Persia, con su voluptuosidad y la República Islámica, con su fundamentalismo ayatólico tienen en común aparentar ser mas poderosos de lo que son en realidad. En el pasado, hasta los microestados griegos se le enfrentaban y bastó un general decidido como Alejandro para desaparecerlos. Lo mismo pasó con sus sucesores: Los también imperios seléucida, parto y sasánida, que fueron el hazmerreir de romanos, bizantinos (o romanos orientales), árabes, turcos y mongoles (E incas, si hubieran pasado por la zona). Es, quizás, este milenario hábito el que hace que no se le tenga mucho respeto a su selección, a pesar de ser parte fundamental del "Eje del Mal" inventado por Bush Jr. y magnificado por Trump hasta haberlo convertido en "el mayor enemigo del mundo libre". Tal vez también tenga algo que ver que desde la Revolución de 1979 el país estaba más ocupado en sus afanes religiosos y en exigir la devolución de derechos otorgados a mujeres y a minorías, que en patear balones de fútbol. Esto cambió desde los noventas, ya que por lo menos una generación ya había nacido bajo ese modelo de Estado radical que hubiera escandalizado a los delicados musulmanes de Al Andaluz en la Edad Media, y, por lo tanto, ya buena parte de la población había dejado de verlo como la depravación teológica que en verdad es.  Desde ese momento, el fútbol volvió a tener importancia entre nuestros amigos ex persas (y a diferencia de la mayoría de países, sigue siendo cosa de hombres, pues si eres de sexo femenino tienes prohibido practicarlo y asistir a los estadios) y ya va por su tercer Mundial consecutivo. Claro que ser potencia en Asia es como ser cantante de trap y decir que eres músico, pero ya saben que "son once contra once" y todo puede pasar. A diferencia de su némesis, Arabia Saudita, los futbolistas iraníes no están aquí solo para extender la influencia sociopolítica de su país y reivindicar las bondades del sufismo; sino también para impactar calenturientas occidentales con su estampa de modelos y, quien sabe, de repente y hasta para jugar al fútbol. Su mejor jugador: Azmoun, juega en el Rubin Kazan, así que hasta el Perú siente que tiene estrellas en comparación a ellos. A pesar de todo, son un equipo sólido que basa su juego en la gallardía, su buen ver y los cinco pilares del Islam. ¿Nuestro pronóstico? Eliminados en primera ronda y regreso a casa con un puñado de conversas.


España
¿Qué se podría decir de España que no tenga que ver con los salvajes expolios a los que nos ha sometido? No contenta con habernos devuelto un continente quebrado, económica y moralmente , nos sigue esquilmando con un nuevo sistema de colonización que tuvo en Telefónica a su Francisco Pizarro. Lo curioso es que nos empezó a conquistar el mismo año en que celebraba su independencia definitiva del dominio árabe. ¡Es que hay que ser caradura! Esas actitudes de los peninsulares parecen hasta genéticas cuando uno observa a uno de sus símbolos: Sergio Ramos, quien lesiona a propósito al chico más bueno del fútbol actual: Salah y luego se queja de ser víctima de un cargamontón. O a otro como Piqué, quien siendo feroz independentista catalán, no deja que su corazón rebelde se interponga ante la gloria rojigüalda y los jugosos premios que representa.
El equipo tiene dos centrales, los ya mencionados, que uno no sabe si se aman o se odian, pero que funcionan la mar de bien juntos (que en el fútbol, como en el sexo, lo que importa es la compatibilidad, no el amor). David de Gea o Kepa son igual de buenos en el arco, aunque el primero vende más camisetas, por lo que su titularidad es un hecho. Los laterales no son nada del otro mundo (incomprensiblemente no han convocado a Marcos Alonso, lateral del Chelsea, que si es de otro mundo) y no merecen que hablemos de ellos. Su medio campo, cada vez con menos tiki y ya empezando a escasear con el taka, pero, por contra, cada vez más rápido y frontal no dejan de ser la parte mas importante del equipo: Thiago, Isco, Saul, Asensio o Lucas Vásquez están todos para ser titulares, mucho más que Iniesta, quién va más por una cuestión histórica. Busquets, por su parte, sigue siendo una muralla, y una muralla que da pases, para mas inri. La delantera, sin embargo, es la más pobre de la última década. Cómo será de mala, que el de mayor relumbrón es Diego Costa (Que así como hace un golazo, no vuelve a aparecer en todo el Mundial).  Lo lógico, en estos casos, sería rememorar a ese Barza que jugaba sin delanteros, pero ¡oh, Dios! no tienen a Messi.
A pesar de que desde Sudáfrica se le da por favorito en todas las competencias, España no llegará más allá de cuartos, lo que es tu tope histórico, pero al menos es algo mejor que el ridículo que hizo al quedarse en primera ronda en Brasil. Aún peor, la salida intempestiva de su entrenador: Lopetegui, un día antes de iniciar su participación no presagia nada bueno para el país de Denver y de Tokio.

Portugal
A este pequeño país ibérico hay dos cosas que se le han salido de las manos: Brasil y Cristiano Ronaldo. Ambos le dieron mucho, pero al alcanzar la madurez se dieron cuenta que lo luso se les queda chico. Brasil no solo se independizó, sino que lo hizo de la manera más elegante: Declarándose una monarquía y, de paso, ganó cinco Mundiales. Lo mismo hizo Ronaldo, al autodenominarse rey, aunque la corona real la siguiera detentando Messi.
Si bien los lusos siguen tirando, a veces, de la antigua colonia para nutrir su equipo (como con Pepe), no suelen ser los mejores los que llegan a su equipo, siendo, casi, los descartes de la selección verdeamarela los que se resignan a usar la camiseta de su madre patria.
Si bien Portugal ha ganado la Eurocopa, lo ha hecho más ayuda del azar y de Cristiano, por lo que el equipo no llega a ser considerado grande ni siquiera por esa hazaña. Portugal es, simplemente, el equipo de Ronaldo y eso le impide consolidarse como conjunto (La maldición de muchos en el Mundial, dicho sea de paso).
A pesar de ello, revisando su plantilla, aunque encontramos un equipo que aunque parece añoso, con la titularidad de los eternos Pepe, Moutinho, Rui Patricio y el mismo Ronaldo, posee algunos jóvenes de mucha proyección, como los Silva: Bernardo y André (Y si el Barça no lo hubiera matado como jugador, hablaríamos también de otro André: Gómez). Lamentablemente, su posibilidad de trascender depende, exclusivamente, del capricho de su capitán: Si le provoca que los demás jueguen lo harán. Si piensa que están robándole protagonismo, el ostracismo es su destino. Aunque considerando el bajo nivel efectivo de Marruecos o Irán, solo un cataclismo futbolístico podría hacer que no clasifique. Como a Ronaldo lo que le importa es su lucimiento personal, mientras los demás jueguen para él, todo irá bien.

Marruecos
Marruecos significa en beréber "Tierra De Dios" y si hay algo que nos ha enseñado la Biblia es la forma en que se ensaña ese personaje con sus tierras prometidas. Por eso, si hay un país acostumbrado a ser conquistado, ese es Marruecos; lo han hecho los fenicios, los romanos, los visigodos, los vándalos, los bizantinos. La de los árabes por fin le dió cierta estabilidad por unos siglos, pero luego volvieron a la carga, esta vez los españoles y franceses. Apenas logró su independencia en 1956, así que aún les cuesta tener una identidad clara, lo que se refleja en su selección, la que cuenta con la mayor cantidad de nacionalizados de todo el Campeonato: ¡17 jugadores!, lo que la convierte en la selección europea de los que nadie quiere (O sea el vivo reflejo de lo que piensa Europa respecto al norte de Africa) y un canadiense para darle un poco más de cosmopolitismo. Es un equipo en el que las indicaciones deben darse el ¡3 idiomas a la vez! Con un grupo tan heterogéneo, en un deporte donde lo colectivo es esencial, lo único que podría darle esperanza de clasificación es un Ronaldo, pero el de este mundial, ya lo tiene Portugal.