lunes, 23 de abril de 2018

La Casa de Papel: Siempre la lucha de clases

La manida historia del atraco al banco no es algo que me apasione y pensar en ver una serie entera sobre eso, me atraía tanto como la degustación de un plato de patitas de pollo hervidas con vinagre. Sin embargo, como siempre, me deje llevar por la infinidad de comentarios positivos y luego de haber visto las dos temporadas no puedo mas que agradecer la facilidad con que caigo en hypes y trending topics.

Si "Los Magníficos", la mítica serie del Equipo A, liderado por John "Hannibal" Smith tuviera un hijo con "24", la serie de culto en tiempo real, del agente Jack Bauer y sus tías favoritas fueran "Reservoir Dogs" de Tarantino y "Ocean's Eleven"; ademas, el producto que saliera de ello se grabara en un país de habla hispana para abaratar costos, nos daría una idea de lo que es esta serie.

Muchos entusiastas la ponen al nivel de series como Breaking Bad, The Wire o la primera temporada de Prison Break, y aunque no me incluyo entre ellos, reconozco que su nivel de adicción no está lejos del de unas ligas de crack: Una vez que empiezas ya no puedes parar hasta terminarlo todo y una vez terminado, las ganas de más te consumen por varios días.

La serie cumple con creces en regalar esos momentos tan emocionantes en que no sabes si seguir viéndola o dejar de hacerlo porque ya no soportas la angustia. Claro que para disfrutarla verdaderamente, como la misa de los domingos, tienes que hacer caso omiso de los vacíos argumentales, incoherencias y absurdos técnicos que pueden causarle una indigestión a cualquier geek o puristas del género. Vamos a poner algunos ejemplos, cargados de spoilers, por supuesto:

- La policía puede interceptar cualquier señal radial en un rango de, al menos, cincuenta metros. ¡No hay celular prendido que se les escape! Sin embargo, los atracadores pueden colocar un transmisor en los anteojos de Ángel sin que nadie se entere. ¿Es que el Profesor creo una nueva frecuencia indetectable para cualquiera que no fuera él? ¿De ser el caso, podría, mientras van imprimiendo billetes, explicarnos si la existencia del gravitón es plausible?

- Tokio acaba de decirle a Rio que le rebanaría el cuello si traiciona a sus "amigos con nombres de ciudades" y que ella "es más de dejarse la vida con un fusil" o algo así y, apenas un puñado de escenas después inicia una absurda rebelión en la que se enfrenta -y traiciona- a casi todos ellos, simplemente porque el Profesor demoró en su llamada de control y la excusa que da es que "la gente siempre trata de sobrevivir". ¿Sobrevivir liándose a tiros con toda la policía acompañada apenas del novio (a quien le había pedido que se entregara para no morir) y del macarra que no le va a decir que no a una balacera?

- El Profesor es tan inteligente que Walter White y Tony Stark podrían  pasar como "personas con habilidades diferentes" frente a él. Sin mencionar que se ha pasado media vida planeando el asalto y ha previsto casi cada posible arista que se pudiera presentar y su solución. Sin embargo, no le parece ni medianamente importante pasar la noche con la jefa de toda la operación de rescate, dejando a sus suerte a sus compañeros encerrados porque, parafraseando a Arjona, "el amor no entiende de ironías". Sin olvidar que para demostrarle a Raquel que sus sentimientos son puros y cristalinos como agua de manantial, la deja inconsciente y espera que despierte para que ella decida si le dispara o no (poniendo, como no, en peligro la operación y a todos sus compañeros). Por si fuera poco, tiene un grupo de sicarios serbios, que también son buenos cavadores, a su disposición, pero solo los usa para rescatar a Tokio y para ayudarle a terminar los últimos decámetros del túnel (que ellos mismos construyeron cinco años antes) ¿Es que la agencia intermediaria tuvo problemas con los contratos en el Ministerio de Trabajo y solo se solucionaron para los últimos capítulos? A todo esto, ¿La tercerización de sus servicios implica que los serbios no recibirán utilidades?


Podríamos seguir con las incongruencias durante un buen rato, pero lo importante, ya lo dijimos, es obviarlas y disfrutar del show. Sin embargo, lo que sí  podemos hacer es nuestro ya clásico análisis socio psicológico de los personajes y las subliminales implicaciones políticas del guión, que, finalmente es para lo que vemos series, ¿no?

Aunque se quiere ver que la ideología del Profesor tiene de comunismo o anarquismo, en realidad tiene mucho de la primera y nada de la segunda. La misma idea de la estructura jerárquica de su pequeña organización es imposible dentro del anarquismo. Ademas, la idea de acumulación de riqueza desmedida para un pequeño grupo sin mayor beneficio para la colectividad en general es mas propia de un partido comunista gobernante que de unos idealistas seguidores de Bakunin. El Profesor no quiere un mundo mejor, ni siquiera pretende hacer una declaración de intenciones vacía como el socialismo progresista. Lo suyo es aprovechar los huecos del sistema en beneficio propio, lo que, a la larga, redundará en reforzar ese mismo sistema que pretende atacar. 

Hablar de todos los personajes nos tomaría mucho tiempo, así que solo trataremos a los más importantes: Helsinki, Berlín, Arturito y Alison Parker (Los demás, querido lector, son solo clichés, por mucho que te hayas encariñado con ellos)

- Helsinki: A pesar de su carácter secundario, este personaje, logra mostrar aspectos interesantes. Se trata, junto a Oslo, de uno de los pocos reclutas que muestran verdadero profesionalismo y respeto a la cadena de mando. Mientras todos los demás, en mayor o menor medida han incumplido con su condición de subordinados, Helsinki jamas cuestiona una orden de su superior inmediato, lo que permite, finalmente, que el plan resulte exitoso. De haber cedido al sentimentalismo, pudo haber matado a Arturito, el culpable directo de lo que le pasó a Oslo, arruinando la parte de "Cero víctimas" que, aparentemente, era esencial para su éxito (Y que Berlín, segundo al mando no tarda ni dos capítulos en desobedecer); o, peor aún, hacer caso al llanto del Profesor y no explotar el túnel para intentar un rescate imposible (Nuevamente, debido a una orden directa de su superior y no a un libre albedrío que, en caso de planes que requieren de precisión absoluta no sirve para nada). A pesar de su imagen, muestra mas cordura y respeto tanto por los rehenes compro sus compañeros que el "inocente" Rio, que se vuelve un traidor a las primeras de cambio o que la sociópata de Tokio, cuyo papel en la serie parece ser el de procurar que todo se vaya al traste de manera, eso sí, muy consistente. 

- Berlín: Si La Casa de Papel no cruza el delicado límite entre drama y culebrón, es gracias a este personaje. Berlín es un mar de contradicciones. Sabe que cumplir con el plan es fundamental pero su ego lo domina al punto de mandar a ejecutar a Mónica en lugar de simplemente encerrarla. Luego se arrepiente pero no va a ser una nena para demostrarlo y solo se permite exigir ser castigado. Su arrogancia hace que no sea muy querido, ni respetado, por sus compañeros (Salvo por los profesionales: Oslo, Helsinki y en menor medida Moscú, quienes saben que no están allí para quererse sino para salir vivos). Aparentemente le da igual la muerte, mientras los demás no se enteren de su condición de moribundo, pero al final se derrumba aferrandose a un romance que solo existe en su cabeza, aunque claro, tampoco es tan inocente como para mantener esa idea cuando la evidencia desnuda su ingenuidad. Su venganza es impagable: Cruel y benévola a la vez. Finalmente, a pesar de su buen puñado de patologías mentales, es evidente que su participación en el robo no es más que un acto de amor, que es un sentimiento que solo pueden comprender, de verdad, las personas que viven con fiereza hasta las visitas al baño. 

- Arturito: Si hay alguien a quien todos odian es a Arturito. Hasta el diminutivo destila desprecio. Y es que este personaje representa algo que todos pueden odiar: Funcionario de mando alto (Que por si mismo ya es algo que suena a inmoral), bígamo, cobarde, manipulador, feo. Ustedes escojan su razón preferida. Y sin embargo, Arturito es, de alguna manera, la persona mas vital -y real- de toda la serie. Desde el inicio ve el robo no como una aventura sino como un peligro evidente para su vida y, aceptémoslo, en un caso así lo que más nos importaría es salvarnos a cualquier costo (Miren que él no sabe que los asaltantes son nobles y de buen corazón, como sí lo sabemos nosotros). Nadie, en el mundo ideal de la ficción quisiera ser como Arturito, y sí como el Profesor, pero en la realidad, esa que nos atosiga con cuentas y deudas, la mayoría de espectadores entregaría, gustoso, un riñón por vivir la vida de este flácido antihéroe.

- Alison: Así como Arturito es el despreciable burócrata que solo merece nuestro desprecio, Alison es la representante de esa élite a la que, secretamente, todos admiramos, gracias a siglos de acondicionamiento. Ella es joven, bonita, rebelde, pero a la vez, es despreciada por sus compañeros de colegio y odia a su padre, lo que es suficiente para que nosotros, humanos gamma de toda la vida, dejemos de lado su condición de niña engreída de clase alta y esperemos un romance con Río o, por lo menos que termine actuando a favor de los secuestradores. Es lo que tiene el ser parte de la élite, solo basta que nos lance unas migajas para considerarlo como uno mas de nosotros (y por eso no nos cansamos de dejar que nos sigan gobernando). Por eso, cuando mantiene inquebrantable su desprecio por la clase trabajadora (bueno, asaltadora en este caso) nos sentimos indignados. Aunque cuando hace participe de ese desprecio a la pequeña burguesía del funcionario (Representada por Arturito, obviamente), volvemos a sentir empatía con ella. Es que nos encanta odiar al empleado público, que no es mas que otro peón del poder, mientras nos desvivimos por saberlo todo de las Kardashian.

Una mención aparte merece el personaje de Ariana. Lo suyo es supervivencia práctica, adaptabilidad por encima de cualquier prejuicio personal. Al final se trata de sobrevivir y si se puede, aprovecharse de la situación que te toque. Ariana representa, sin dudarlo, a la empresa informal tercermundista